La creciente probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño en Colombia encendió las alertas en distintos sectores del país. Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y organismos internacionales, existe un 82 % de probabilidad de que el fenómeno se fortalezca entre mayo, junio y julio de 2026, lo que podría generar fuertes impactos ambientales, sociales y económicos.
Frente a este panorama, la Universidad CES advirtió sobre los riesgos que traería el denominado “Súper Niño” para la salud integral, especialmente en aspectos relacionados con el abastecimiento de agua, la energía y el aparato productivo nacional, incluyendo sectores agrícolas, industriales y de servicios.
El biólogo y docente de los programas de Ecología y Biología de la Universidad CES, Yerson Ospina Aguirre, explicó que los efectos del fenómeno climático se agravan por el contexto actual de cambio climático de origen humano. “Los efectos del fenómeno de El Niño se ven potenciados porque estamos viviendo en un contexto de cambio climático de origen antropológico”, señaló el experto.
Según indicó, uno de los mayores desafíos será enfrentar el déficit hídrico ocasionado por la disminución de los vientos alisios, fenómeno que afectaría el transporte de humedad hacia el territorio colombiano. Esto podría traducirse en olas de calor extremas, sequías prolongadas, reducción en los niveles de los embalses y afectaciones en múltiples procesos productivos dependientes del agua.
Ante esta situación, la Universidad CES hizo un llamado a fortalecer las estrategias de sostenibilidad y adaptación climática. Entre las recomendaciones planteadas se encuentran la siembra de plantas y microbosques en zonas urbanas, la recuperación de suelos, el uso eficiente del agua y la energía, y el consumo responsable de productos con menor huella hídrica y ambiental.
La institución también pidió a las empresas y entidades gubernamentales impulsar políticas públicas articuladas con las acciones comunitarias, así como reforzar la protección de ecosistemas estratégicos como páramos, humedales y bosques de niebla, fundamentales para la regulación hídrica del país.
Finalmente, la Universidad CES reiteró que el fenómeno de El Niño debe convertirse en una oportunidad para replantear los hábitos de consumo y fortalecer la construcción de territorios más resilientes frente a los efectos del cambio climático.
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