Tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes diferentes zonas del centro y oeste de Colombia y que, según el último balance del Gobierno, deja al menos 132 personas fallecidas, la preparación para responder ante una emergencia vuelve a cobrar relevancia. En este contexto, contar con una maleta o mochila de emergencia puede facilitar la atención de las necesidades básicas durante los momentos posteriores a un sismo.
Uno de los elementos fundamentales es una radio con pilas, que puede permitir mantenerse informado sobre las indicaciones de las autoridades cuando no sea posible utilizar otros medios de comunicación. También se recomienda tener en la mochila una linterna y un silbato, este último especialmente útil para pedir ayuda o facilitar la ubicación de una persona que pueda quedar atrapada entre los escombros.
La mochila también debe incluir elementos de protección personal, como mascarillas y guantes, además de suministros básicos de alimentación. Entre ellos se encuentran alimentos no perecederos y agua embotellada, que pueden ser necesarios mientras se restablecen las condiciones normales después de una emergencia.
El abrigo y al menos dos mudas de ropa adicionales son otros objetos recomendados para protegerse de las condiciones climáticas. A esto se suma un botiquín básico, así como jabón y alcohol para mantener condiciones de higiene y realizar labores de desinfección cuando sea necesario.
Hay otros elementos que pueden resultar determinantes y que suelen quedar por fuera de este tipo de preparativos. La mochila debería tener un cargador portátil para dispositivos móviles, un duplicado de las llaves de la vivienda o del vehículo y dinero en efectivo, preferiblemente en billetes de baja denominación, para afrontar situaciones en las que no sea posible utilizar medios electrónicos de pago.
Pero preparar la maleta no es suficiente. Esta debe permanecer en un lugar de fácil acceso, preferiblemente cerca de la puerta de salida, para poder tomarla rápidamente durante una eventual evacuación. Además, se recomienda revisarla cada seis meses, especialmente para comprobar el estado y las fechas de vencimiento de alimentos y medicamentos, así como reemplazar los elementos que ya no se encuentren en condiciones adecuadas.
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La importancia de contar con estos elementos también queda reflejada en la respuesta desplegada tras el terremoto. El Ejército colombiano informó del despliegue de más de 180 rescatistas para apoyar la búsqueda de personas que pudieran haber quedado atrapadas bajo los escombros de las edificaciones afectadas. Ante eventos de esta magnitud, tener preparada una mochila de emergencia permite disponer rápidamente de artículos esenciales mientras avanzan las labores de rescate y atención.