“Mi hijo perdió el sentido tras una golpiza en el salón”: madre denuncia agresión a menor de 11 años
El menor fue trasladado inicialmente a la USI del barrio Especial El Salado en la capital tolimense, donde permanece.
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La mañana escolar transcurría con aparente normalidad en la Institución Educativa Francisco de Paula Santander, en Ibagué, hasta que un mensaje de voz rompió la rutina y desató la angustia de una madre.
Eran las 10:53 a. m. cuando Helena Rodríguez recibió un audio de la docente de su hijo. Al otro lado del teléfono, la urgencia era clara, debía recoger al niño y llevarlo de inmediato a un centro médico. Había sido golpeado por varios compañeros.
Cuando llegó al colegio, la escena fue devastadora. Su hijo, Thiago, de apenas 11 años de edad, estaba desorientado, con episodios de pérdida de conciencia. “Mi hijo ha perdido el sentido, ha estado desmayado”, relató la mujer, aún con la voz entrecortada por la angustia.
Según su testimonio, la explicación entregada por la docente no coincide con la gravedad de lo ocurrido. Le habrían dicho que todo sucedió en un “momentico”, mientras la profesora salió del aula. Sin embargo, Helena cuestiona esa versión: “Para que digan que fue tan rápido, entonces ¿quién lo golpeó? Esto no fue algo leve. Tenemos evidencias de cómo quedó”.
El menor fue trasladado inicialmente a la USI del barrio Especial El Salado en la capital tolimense, donde permanece. Los médicos confirmaron un hematoma craneoencefálico, una lesión delicada que obligó a gestionar con urgencia su remisión a Bogotá para atención especializada en neurología pediátrica.
Horas de espera, trámites demorados y, según la madre, una atención tardía marcaron las primeras horas tras la agresión. “Ayer lo tuvieron en observación sin prestarle la atención adecuada. No le hacían exámenes, la remisión no avanzaba”, denunció.
En medio de la desesperación, decidió visibilizar el caso. Fue entonces cuando, asegura, la respuesta comenzó a llegar. “Después de que hablé, en cuestión de segundos enviaron la ambulancia”, afirmó.
Más allá del estado de salud de su hijo, Helena Rodríguez lanza un señalamiento directo, denuncia presunto bullying reiterado dentro del plantel educativo y una falta de acciones efectivas por parte de las directivas, “Mi hijo ya había manifestado situaciones de acoso. No hicieron nada. Y ahora está luchando por su vida”, expresó.
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También cuestiona el silencio institucional. Asegura que ni directivos del colegio ni autoridades locales se han comunicado formalmente con ella. “Me siento en completo abandono”, dijo.
Mientras Thiago permanece bajo observación médica, a la espera de un traslado que podría ser determinante, su caso abre nuevamente el debate sobre la violencia escolar, la vigilancia en las aulas y la capacidad de respuesta de las instituciones ante situaciones que, en cuestión de minutos, pueden cambiarlo todo.
Asimismo, cuestionó la respuesta de las directivas del colegio, asegurando que le informaron que el caso sería atendido después de la Semana Santa. “Han sido solo pañitos de agua tibia”, expresó.
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Por ahora, no hay un pronunciamiento oficial de las autoridades educativas ni de salud. Entretanto, una madre espera, entre la incertidumbre y la indignación, que su hijo reciba la atención que necesita, y que lo ocurrido no quede en silencio.