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"Nos están desapareciendo": comunidad indígena se desplaza por guerra entre 'Mordisco' y 'Calarcá'

Ambos grupos se disputan las rutas del narcotráfico, los corredores de movilidad entre los departamentos de Meta y Guaviare y el control social de la región.

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El desplazamiento forzado en el sur de Colombia no da tregua y, una vez más, el pueblo indígena Jiw se encuentra en el centro de una crisis humanitaria. En las últimas semanas, decenas de familias se han visto obligadas a abandonar sus territorios ancestrales en el municipio de Mapiripán (Meta) para buscar refugio en San José del Guaviare.

Las razones de este éxodo masivo están ligadas a la guerra territorial que libran dos facciones de las disidencias de las Farc: la estructura de alias ‘Iván Mordisco’ y las fuerzas comandadas por alias ‘Calarcá’.

Ambos grupos se disputan las rutas del narcotráfico, los corredores de movilidad entre los departamentos de Meta y Guaviare y el control social de la región.

Según la denuncia de una lideresa de la comunidad, quien habló bajo estricta reserva de su identidad para proteger su vida, el miedo a ser asesinados o reclutados los ha obligado a dejar su territorio.

“Nosotros salimos por el temor. Ya estamos quedando poquitas familias porque todos están desaparecidos. Los que se han llevado nunca aparecen, nunca sabemos noticias de ellos”, señaló la líder.

La denuncia pública de la comunidad Jiw apunta a una estrategia de terror por parte de los grupos armados ilegales que delinquen en la zona. El reclutamiento forzado de jóvenes y menores de edad se ha convertido en la principal amenaza para la supervivencia cultural y física de este pueblo indígena.

De acuerdo con el testimonio, aquellos jóvenes que caen en manos de los grupos armados ilegales desaparecen por completo, dejando a sus familias en una dolorosa incertidumbre. A esto se suman las constantes ejecuciones y homicidios selectivos que se registran en las diferentes zonas del sur del Meta y Guaviare, lo que ha desatado el desplazamiento masivo de estas familias.

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En medio de esta confrontación, en los últimos días más de 40 insurgentes habrían muerto, mientras que las comunidades indígenas como la Jiw terminan siendo instrumentalizadas, confinadas o desplazadas por esta ola de violencia.

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