El expresidente Gustavo Petro y el senador Iván Cepeda fueron los encargados de emitir el discurso de réplica de la oposición a la alocución que el pasado martes realizó el presidente Abelardo De La Espriella.
Petro comenzó su intervención asegurando que “La primera obligación de un Estado, de una sociedad, es la vida”, en referencia a la atención de la tragedia por el terremoto, y centró sus palabras en las decisiones tomadas durante las primeras horas de la emergencia, cuestionando que la falta de empalme del nuevo Gobierno convirtió esas primeras horas decisivas “en un desastre mayor del que había”.
Petro señaló que, pese a la magnitud de la tragedia, no se hubiera aprovechado plenamente la capacidad estatal que, según dijo, ya estaba desplegada en los territorios.
Recordó que durante su Gobierno se había expandido la presencia pública en salud y educación y sostuvo que esa infraestructura podría haber servido para responder con mayor rapidez.
“El mayor instrumento para mitigar el terremoto es un Estado con presencia en todo el territorio colombiano”, afirmó, usando como ejemplo el buque hospital Benkos Biohó.
Petro aseguró que la embarcación fue reconocida por el nuevo Gobierno “prácticamente una semana después” y cuestionó qué había ocurrido con los recursos que, según afirmó, su administración había dejado para la atención inmediata.
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“El buque podía dejar equipos de salud en el litoral e incluso internarse por los ríos del Pacífico”, señaló. También recordó que había realizado miles de operaciones en la región y criticó que permaneciera “7 días quieto en el puerto de Buenaventura” mientras se buscaban hospitales de campaña en otras zonas del país.
Cabe recordar que la ministra de Salud del nuevo Gobierno, Ana María Vesga, aseguró que fue necesario hacer un traslado importante de personal e insumos a la costa Pacífica para poner en funcionamiento el buque, pues no tenía las capacidades necesarias.
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Por otra parte, Petro extendió su cuestionamiento a los llamados territorios saludables que, según explicó, habían sido establecidos durante su administración en el litoral Pacífico.
“¿Por qué no se reactivaron si dependían de los dineros del Gobierno nacional?”, preguntó Petro, al sostener que médicos y enfermeras podían haber sido movilizados mediante helicópteros de la Fuerza Aérea y del Ejército.
Para Petro, la explicación estuvo en una decisión política del nuevo Gobierno. “Es indudable que la capacidad desplegada por mi Gobierno en salud pública y presencia territorial de la salud no se utilizó por sectarismo e ignorancia”, dijo, criticando la decisión de no mover funcionarios por el hecho de pertenecer a administraciones anteriores.
La participación de Israel en la atención de la emergencia fue otro de los puntos centrales de la intervención, pues para el exmandatario esto terminó “parcializando la ayuda” hacia una operación que calificó como “una inteligencia militar en terreno de Colombia por Israel”.
Superada la fase más inmediata de la emergencia, Petro planteó la discusión que, a su juicio, apenas comienza: cómo financiar la reconstrucción. “Se necesitan 30 billones de pesos. ¿De dónde los vamos a sacar?”, preguntó. Rechazó que la respuesta fuera un nuevo endeudamiento público y advirtió que una deuda de esa magnitud terminaría siendo pagada por toda la sociedad.
Su alternativa fue retomar la reforma tributaria presentada por su administración. “Tendría que recuperar nuestro proyecto de reforma tributaria que se presentó al Congreso ya y que es por valor de 20 billones”, propuso Petro. Según su planteamiento, esos recursos deberían provenir principalmente de los sectores más ricos del país. “¿Quiénes pagan? Los más ricos de Colombia”, afirmó, al defender que la reconstrucción se financiara con una mayor contribución de quienes tienen las mayores fortunas. A esa medida sumó la reducción de las tasas de interés para disminuir el peso de la deuda nacional y ampliar la capacidad presupuestal del Estado.
Por otra parte, en su intervención, Iván Cepeda afirmó que desde el comienzo de la emergencia integrantes del Pacto Histórico y de la Alianza por la Vida habían participado en brigadas de rescate, puntos de acopio, distribución de ayudas, ollas comunitarias y brigadas de salud.
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Después de describir ese trabajo, resumió su lectura de la tragedia con una frase: “Solo el pueblo organizado salva al pueblo”. Cepeda defendió que las comunidades, las organizaciones sociales y las juntas de acción comunal tuvieran un papel central en los planes de reconstrucción, en alianza con universidades públicas, gobiernos territoriales y cooperación internacional.
Cepeda cerró planteando que la oposición no renunciará al control político, pero tampoco a la posibilidad de trabajar para superar la emergencia. Advirtió que la reconstrucción no puede dejar atrás a los damnificados ni utilizar la emergencia para afectar a los sectores vulnerables, y reclamó garantías de techo, alimentación, agua potable y atención médica.
También pidió vigilar cualquier presencia militar extranjera y facilitar la contratación directa con las organizaciones comunitarias.