El presidente Gustavo Petro llegó este lunes al Teatro La Media Torta, en Bogotá, para reunirse con beneficiarios del programa Jóvenes en Paz, iniciativa creada por su gobierno para atender a jóvenes vinculados o en riesgo de ingresar a dinámicas de violencia y criminalidad. Durante el encuentro, el mandatario cuestionó la ejecución del programa y admitió que su administración no logró cumplir plenamente con los objetivos planteados.
“Cuando pusimos este programa en el Ministerio de Igualdad los funcionarios que llegaron ahí la verdad no supieron qué hacer y enredaron el programa a tal punto que no llegamos ni a 100.000 ni a los territorios más violentos ni arrancó cuando debía”, afirmó.
El presidente también cuestionó la manera en que se manejaron algunos recursos y contratos alrededor de la estrategia.
“Las entidades deben estar aquí y no para ponerse trabas, como sucedió al principio de este gobierno, a ver quién se hace el contrato más grande, y terminamos sepultando un dinero con un contratista que no supo llevar adelante el programa”, señaló.
Petro reconoció abiertamente los incumplimientos del Gobierno frente a la iniciativa:
“Lo digo de frente, este gobierno no cumplió al 100 % con Jóvenes en Paz”.
El mandatario insistió en que el programa estaba dirigido a jóvenes “que están al borde o han caído en la violencia”, y aseguró que apenas ahora la estrategia estaría comenzando a despegar, pese a que su administración se encuentra en la recta final.
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Durante el evento, Petro también reaccionó a la controversia generada por una jornada de protesta y elaboración de murales realizada en inmediaciones de la residencia del expresidente Álvaro Uribe, en Llanogrande, Antioquia.
La actividad fue promovida por organizaciones de víctimas y por el representante electo Hernán Muriel, quienes buscaban hacer un acto simbólico relacionado con los llamados “falsos positivos” y las conclusiones de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sobre ejecuciones extrajudiciales.
Tras conocerse imágenes de la jornada, Uribe manifestó su inconformidad y aseguró que la presencia de manifestantes cerca de su vivienda afectaba la tranquilidad de su familia. Además, el exmandatario afirmó que no permitiría intimidaciones.
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Frente a la polémica, Petro aseguró:
“Hoy se demanda en las redes porque unos jóvenes fueron a pintar unos murales de colores cerca de la casa de Uribe en Llanogrande. No, no me gusta que molesten a la familia de Uribe, puede vivir tranquila. Pero un mural pintado por la juventud no es una amenaza”.