La delicada situación de orden público en el norte del país está generando graves afectaciones económicas y sociales a los productores agropecuarios. La presencia de grupos armados ilegales amenaza la estabilidad de miles de familias que dependen directamente de la recolección y comercialización de esta fruta.
En entrevista con Mañanas Blu, Emerson Aguirre, presidente de la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), expuso el panorama de inseguridad que enfrentan las fincas del departamento del Magdalena.
La Zona Bananera cuenta con cerca de 17.000 hectáreas cultivadas que sustentan a más de 50.000 personas de forma directa e indirecta. Sin embargo, el sector padece incursiones delictivas constantes. "Hemos presenciado en las fincas hombres con armamento largo", denunció Aguirre, señalando robos, extorsiones a trabajadores o productores y quemas de empacadoras.
La confrontación entre organizaciones ilegales como los Pachenca y el Clan del Golfo ha intensificado la intimidación sobre la comunidad rural.
"Vienen las extorsiones reiteradas. Si llega un primer grupo y se le da cuenta que alguien pagó la extorsión, dice: 'Si usted le pagó a ellos, nos tiene que pagar a nosotros, o si no, se atiene a las consecuencias'", explicó el dirigente gremial.
Esta escalada violenta se cobra la vida de trabajadores y restringe la movilidad de los cultivadores. Aguirre sostuvo que la crisis "es una situación muy calamitosa para el sector", al punto de que los bananeros ya no pueden ingresar a sus predios.
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Ante los bloqueos e intimidaciones, la logística de exportación ha requerido de intervención militar para cumplir con los despachos internacionales en el puerto de Santa Marta.
"Con esta situación de violencia hicimos el llamado a nuestro Ejército Nacional y nos acompañó para sacar esta carga de más de 30 contenedores", destacó el presidente de Augura.
Para evitar que el temor reaparezca en la población cuando disminuya el pie de fuerza actual, el gremio solicitó formalmente al Gobierno nacional la instalación de una sede militar permanente. Aguirre pidió un batallón de alta montaña en el sector de Prado Sevilla, cerca al municipio de Zona Bananera.
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Además del orden público, el sector afronta las inclemencias del clima por vendavales y la inminente llegada del fenómeno de El Niño, sumadas a la revaluación del peso.
"Los bananeros necesitan dos cosas: número uno, oxígeno para pasar el ciclo de la revaluación, y ese oxígeno se llama crédito", puntualizó el vocero.
Aguirre solicitó préstamos a largo plazo con periodos de gracia, tasas de fomento, apoyos fitosanitarios y certificados de reembolso tributario para sostener la competitividad del banano colombiano, un producto que abastece el mercado interno y externo con 50.000 hectáreas sembradas en el país.