La actividad del volcán Puracé y de la cadena volcánica Los Coconucos continúa siendo objeto de un monitoreo permanente por parte del Servicio Geológico Colombiano (SGC), debido a que varios de sus indicadores permanecen por encima de los niveles considerados normales.
Durante los últimos días, las emisiones de ceniza, la sismicidad y los cambios en los gases volcánicos han mantenido la atención de las autoridades y de las comunidades cercanas.
En su más reciente boletín, el SGC informó que el volcán sigue presentando señales relacionadas con el movimiento de fluidos en su interior, además de fracturamiento de roca y deformaciones del terreno, condiciones que respaldan la permanencia de la alerta naranja.
Emisión de ceniza alcanzó los 1.200 metros de altura
Según el reporte oficial, desde la publicación del último boletín se registraron siete emisiones de ceniza. La más destacada ocurrió este 13 de septiembre a las 8:59 de la mañana, cuando una columna de material volcánico alcanzó aproximadamente 1.200 metros sobre el cráter y se dispersó hacia el noroccidente.
El fenómeno fue observado desde varias veredas del municipio de Puracé y también desde sectores rurales y urbanos de Popayán. Las autoridades también recibieron reportes de caída de ceniza en las veredas Hato Viejo, Hispala y 20 de Julio, así como en el corregimiento de Coconuco.
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El SGC explicó que continúan las señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos bajo el cráter, con eventos localizados a menos de un kilómetro de profundidad. Asimismo, persiste la sismicidad relacionada con fracturamiento de roca, especialmente al nororiente del volcán, con magnitudes que han alcanzado hasta 1,2 ML.
A esto se suman cambios en el terreno entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, además de emisiones sostenidas de dióxido de azufre y un aumento en la concentración de dióxido de carbono detectado en el suelo.
El volcán sigue en alerta naranja
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El Servicio Geológico Colombiano reiteró que, aunque puedan presentarse disminuciones temporales en algunos parámetros, esto no significa que el volcán haya regresado a un estado estable. Por esa razón, el nivel de alerta se mantiene en naranja, condición que indica cambios importantes en la actividad volcánica y la posibilidad de fenómenos como emisiones de gases, ceniza y expulsión de fragmentos de roca.
La entidad recomendó a la comunidad no acercarse a las zonas cercanas a los cráteres del Puracé, Piocollo y Curiquinga, ni a las cabeceras de los ríos que nacen en estos sectores, debido al riesgo de emisiones repentinas y posibles flujos de lodo generados por la acumulación de ceniza.
El SGC insistió en que la población debe seguir únicamente la información emitida por los canales oficiales y atender las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo.