Ya son doce días del cierre indefinido del puente internacional de Rumichaca, frontera con Ecuador
Se cumplen doce días del cierre indefinido del puente internacional de Rumichaca, frontera entre Colombia y Ecuador
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Suspender los decretos presidenciales que provocaron la guerra arancelaria entre Colombia y Ecuador pidieron los comerciantes de Tulcán, en la provincia del Carchi, e Ipiales, en el sur de Nariño, tras advertir que mantendrán cerrado el puente internacional de Rumichaca el tiempo que sea necesario, hasta que la medida adoptada desde hace 48 días sea derogada como una muestra de pacificación y diplomacia entre los dos presidentes.
Iván Flórez, presidente de la Cámara de Comercio de Ipiales, aseguró que ya son 12 días de bloqueo al paso internacional y confió en que, con la llegada de los dos delegados de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), se logre destrabar esta situación, que ha generado cerca de 5,2 millones de dólares al día en pérdidas en exportaciones e importaciones entre las dos naciones.
El líder gremial advirtió que, durante la reunión con los delegados de la CAN, se presentaron informes detallados de la crítica situación que están viviendo las ciudades fronterizas de Ipiales, en Colombia, y Tulcán, en el norte de Ecuador, donde las ventas han disminuido hasta en un 70 %, causando pérdidas materiales a pequeñas microempresas familiares. Por ahora no se ve una solución a corto plazo, dijo Flórez.
Aseguró que los dos delegados de la CAN fueron claros y directos al decir que su visita se limita a recoger información técnica para luego entregar un informe el próximo 25 y 26 de marzo en la reunión prevista en la ciudad de Lima, en Perú, donde, según trascendió, ya confirmaron su presencia las dos cancillerías de Colombia y Ecuador.
La delegación de la CAN, que estuvo en la provincia del Carchi, en el norte de Ecuador, espera, al igual que los comerciantes de las dos naciones, que, alimentados de la fe y la esperanza, esta sea la oportunidad para que la diplomacia de Colombia y Ecuador pueda dirimir este asunto y que, finalmente, se deje trabajar a los comerciantes. “Realmente no es solamente el comercio exterior: los comercios locales de Ipiales y Tulcán están ávidos por tener la oportunidad de Semana Santa de repuntar y respirar comercialmente, porque económicamente las dos ciudades están deterioradas y nadie dice nada”, aseguró Flórez.
Manifestó el dirigente gremial que, de continuar esta guerra arancelaria, se puede convertir en un grave problema social, porque mientras el comercio formal está paralizado, por los cerca de 71 pasos ilegales el contrabando está haciendo su agosto.
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“Aquí hay unas miradas diferentes a las que se ven en Quito y en Bogotá sobre estos aranceles, porque nunca han tenido en cuenta los insumos que se han recogido en la zona de frontera para lograr un acuerdo inicial, porque esto no se va a arreglar de la noche a la mañana”, dijo Flórez.
“Reclamamos de la Comunidad Andina de Naciones que se tengan en cuenta las estadísticas locales más que las nacionales que se realizan desde los escritorios de Quito y Bogotá; por eso estamos esperanzados en lo que pueda suceder el 25 y 26 de marzo en Lima”, afirmó Flórez.