El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, indicó este martes que desde el comienzo el día 18 de la ola de calor que sacude el país han muerto ahogadas 40 personas, "esencialmente jóvenes".Lecornu, que reunió un comité interministerial de crisis con miembros de su Gobierno para hacer frente a esta ola de calor, en unas breves declaraciones al inicio precisó que son las "primeras víctimas de la crisis que vivimos" por la canícula.Señaló que están trabajando en diferentes escenarios por si este episodio de fuerte calor se prolonga y destacó sus prioridades, empezando por el hecho de que se está notando una mayor actividad en los centros sanitarios y que el primer objetivo por tanto es "que los hospitales aguanten".También pidió a sus ministros que pongan el acento en "la solidaridad con los más frágiles", y eso significa prestar atención "a las personas que están en su casa", dijo.Igualmente indicó que se han puesto en alerta los sistemas de protección civil ante el riesgo de incendios, pero también de fenómenos tormentosos y de crecidas de los cursos de agua.Francia vivió este martes la madrugada más calurosa desde que empezaron los registros a nivel nacional en 1947, con una mínima de 21,6 grados de media, que superó el anterior récord de 21,4 grados del 25 de julio de 2019, indicó Météo France.En total hay 54 del centenar de departamentos franceses en el máximo nivel de alerta, el rojo, por el calor y otros 35 en el siguiente, naranja, lo que significa que más del 90 % de la población francesa está expuesta a calores que los servicios meteorológicos consideran extremos o excepcionales.Météo France anticipa que esta tarde las máximas llegarán a 44 grados en Burdeos, 43 en Rennes, 41 en Toulouse o Limoges, 40 en Lyon o Ruán y 38 en París. Y esa situación se va a prolongar al menos hasta el jueves
El cambio climático avanza a un ritmo más rápido de lo que se preveía y Colombia no es la excepción. Según el estudio publicado en Nature Reviews Earth & Environment, la temperatura global, que en décadas pasadas aumentaba a razón de 0,18 °C por década, se ha acelerado a 0,25 °C entre 2013 y 2022, incluso descontando fenómenos naturales como El Niño. El año 2024 quedó registrado oficialmente como el más cálido de la historia, mientras que los diez años más calurosos se han concentrado en la última década.Este acelerado calentamiento responde a una combinación de factores: el incremento sostenido de emisiones por la quema de combustibles fósiles, el almacenamiento de calor en los océanos —que alcanzan temperaturas récord en la mayoría de sus cuencas— y la reducción de aerosoles contaminantes que antes actuaban como barrera frente a la radiación solar.Colombia, pese a no ser un gran emisor de gases de efecto invernadero, figura entre los países más vulnerables a la crisis climática. De acuerdo con el más reciente informe de Climate Central, la Cruz Roja Internacional y World Weather Attribution, entre mayo de 2024 y mayo de 2025, el país experimentó 88 días de calor extremo, de los cuales 81 fueron directamente atribuibles al cambio climático de origen humano.“El calentamiento global de origen antropogénico es una realidad. Sus consecuencias no solo son ambientales, sino también económicas, sociales y sanitarias. La descarbonización de la economía global es un asunto de supervivencia”, afirmó Camilo Prieto Valderrama, profesor y experto en cambio climático de la Universidad Javeriana.La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que los impactos del cambio climático se manifiestan de forma directa e indirecta en problemas de salud respiratoria y cardiovascular, inseguridad alimentaria, abastecimiento de agua, propagación de enfermedades relacionadas con el calor e, incluso, en conflictos sociales.En el caso colombiano, los efectos ya se evidencian: el primer semestre de 2025 estuvo marcado por sequías, incendios forestales, inundaciones y deslizamientos de tierra, fenómenos que se asocian con la alteración de patrones climáticos y temperaturas globales anómalas.El país se ha comprometido a reducir en un 51 % sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Sin embargo, cumplir con esa meta exige mayores inversiones sostenidas, voluntad política real y acciones más ambiciosas de mitigación y adaptación.“El ritmo acelerado del calentamiento global no es una amenaza lejana; es una realidad que ya vivimos en Colombia. Los fenómenos meteorológicos extremos arrasan comunidades y amenazan ecosistemas vitales. Por ello, las acciones deben tomarse con la urgencia que la situación demanda”, concluyó Prieto.
El mes pasado fue el segundo abril más cálido globalmente desde que hay registros, con una temperatura media del aire en superficie de 14,96 ºC, 0,60 ºC por encima de la media entre 1991 y 2020 para abril, según reveló este jueves el Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S) en su boletín mensual.El componente de monitoreo climático del programa espacial de la Unión Europea (UE) indicó que el mes pasado fue 0,07 ºC más frío que el récord de abril de 2024 pero un 0,07 ºC más caliente que el tercer abril más cálido, el de 2016.Por otra parte, según el C3S, abril se situó 1,51 ºC por encima de la media estimada de 1850-1900 utilizada para definir el nivel preindustrial.Fue además el 21º mes de los últimos 22 meses en el que la temperatura media mundial del aire en superficie superó en más de 1,5 ºC el nivel preindustrial.Entre mayo de 2024 y abril de 2025, la temperatura se situó 0,70 ºC por encima de la media de 1991-2020 y 1,58 ºC sobre el nivel preindustrial.Según Samantha Burgess, responsable estratégica del clima en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, "a escala mundial, abril de 2025 fue el segundo abril más cálido registrado, continuando la larga secuencia de meses por encima de 1,5 ºC por encima de la temperatura preindustrial".En Europa, la temperatura media en abril fue de 9,38 ºC, 1,01 ºC por encima de la media de abril de 1991-2020, lo que lo convierte en el sexto mes de abril más cálido en el Viejo Continente.Las temperaturas fueron predominantemente superiores a la media en toda Europa, registrándose las mayores anomalías cálidas en Europa oriental, Rusia occidental, Kazajistán y Noruega, mientras que se registraron temperaturas más frías que la media en Turquía, las zonas orientales de Bulgaria y Rumanía, la ocupada por Rusia península de Crimea y el norte de Fenoscandia.Fuera de Europa, las temperaturas fueron superiores a la media en el Extremo Oriente ruso y en gran parte de Asia central y occidental.También fueron superiores a la media en la mayor parte de Norteamérica, parte de Australia y la Península Antártica y la Antártida Occidental.Las temperaturas más bajas se registraron en el sur de Sudamérica, en el este de Canadá, en la región de los Grandes Lagos y en la bahía de Hudson, en el noreste de Groenlandia y Svalbard y en el norte de Australia y el este de la Antártida.Por otra parte, la temperatura media de la superficie del mar fue de 20,89 ºC, el segundo valor más alto registrado para el mes, 0,15 ºC por debajo del récord de abril de 2024.Por último, la extensión del hielo marino del Ártico fue un 3 % inferior a la media, la sexta extensión mensual más baja para abril en los 47 años de registro por satélite.
La desaparición de los glaciares a consecuencia del calentamiento global se está acelerando y "amenaza con una avalancha de consecuencias en economías, ecosistemas y poblaciones", alerta la ONU en el Día Mundial sobre los Glaciares, nacido este año para concienciar sobre el deshielo de unas masas que almacenan, junto a los polos, un 70 % del agua dulce del planeta.Desde 1975 los glaciares han perdido una masa de hielo de 9 billones de toneladas, equivalente a un bloque del tamaño de toda Alemania con un grosor de 25 metros, y más de dos tercios de esa pérdida se ha registrado en este siglo, según estudios recientes.Sólo en 2024, el año más cálido del que se tiene registro, se derritieron 450.000 toneladas, la cuarta mayor marca histórica.En cifras relativas, en lo que va de siglo se ha perdido un 5 % de la masa total de los glaciares, un porcentaje que en regiones especialmente afectadas por el deshielo como Europa Central se eleva al 40 %.Los Alpes, especialmente afectados"En los Alpes, sólo en dos años, 2022 y 2023, se derritió un 10 % del hielo que quedaba (...) y el porcentaje del que se pierde anualmente a nivel global ya supera el 1 %", indicó en rueda de prensa el director del Servicio Mundial de Monitoreo de los Glaciares, Michael Zemp."Ello significa que en las actuales condiciones la mayoría de los glaciares no podrán llegar al final de siglo en zonas como Europa, Norteamérica, el Cáucaso o Nueva Zelanda", agregó.Muchos países están perdiendo los escasos glaciares que conservaban: el año pasado, por ejemplo, desaparecieron los últimos que quedaban en Venezuela y Eslovenia, situados en ambos casos en sus montañas más elevadas (el Pico Bolívar y el Monte Triglav, respectivamente).La Asamblea General de Naciones Unidas declaró 2025 como el Año para la Conservación de los Glaciares, y también decidió que a partir de este ejercicio se consagraría a esas masas heladas en peligro la jornada del 21 de marzo, coincidiendo con fechas equinocciales en los dos hemisferios que simbolizan la necesidad de equilibrio natural.Desde la alta montaña hacia el océanoLa Organización Meteorológica Mundial (OMM) también recuerda que entre 2000 y 2023 el derretimiento de los glaciares ha contribuido a un aumento de 18 milímetros en el nivel de los océanos, y advierte que cada milímetro de más expone a entre 200.000 y 300.000 personas nuevas a posibles inundaciones.La fundición de las masas heladas es el segundo principal factor del aumento del nivel de los océanos, sólo por detrás de la subida de las temperaturas en las aguas marinas."En Naciones Unidas podemos negociar muchos asuntos, pero no las leyes físicas, y el punto de fundición del hielo es una de ellas, por lo que el incremento de temperaturas está trayendo dramáticas consecuencias", resumió también en rueda de prensa el director de la OMM para Agua y Criosfera, Stefan Uhlenbrook.Según el experto, la seguridad en el suministro de agua está en juego "para cientos de millones de personas en regiones como la del Himalaya-Hindú Kush", en el corazón de Asia, "y en una economía global interconectada, esto nos impactará a todos".La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, también aprovechó la celebración del primer día mundial sobre los glaciares para hacer un llamamiento sobre su preservación, destacando que "no es sólo una necesidad medioambiental, económica y social, sino una cuestión de supervivencia".
Los nevados son algunas de las áreas más protegidas de Colombia. Hacer turismo en estos parajes es un desafío, pero también una experiencia inigualable.En el Nevado del Cocuy que es un destino turístico muy importante en Colombia. Pero en su área protegida que abarca una impresionante sierra con picos nevados, lagunas glaciares y páramos, está ocurriendo una tragedia medioambiental. Un imponente glaciar, localizado a 5.400 msnm, está agonizando, pues el aumento de la temperatura va derritiendo poco a poco sus capas, así lo alerta un estudio de geología de la Universidad Nacional. Glaciar Ritacuba Negro del Nevado del Cocuy se extinguiría en 2048Un estudio reciente de la Universidad Nacional revela que el glaciar Ritacuba Negro en el parque Nevado del Cocuy podría extinguirse en solo 23 año debido al cambio climático. Este glaciar es crucial para el ecosistema y las comunidades que dependen de él.La profesora Nancy Villegas Bolaños, del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), aseguró que esta situación es crítica para el futuro cercano, y que se necesitan más análisis en otros glaciares del país para determinar con mayor detalle cuáles tienen el mayor riesgo.Investigadores de la Universidad Nacional analizaron datos del Ideam (2014-2023) y modelos climáticos para proyectar el futuro del glaciar. Utilizaron el lenguaje de programación Python y índices oceánicos para identificar patrones de cambio.La desaparición del glaciar afectaría a especies como la danta, el oso de anteojos y frailejones, así como a las comunidades que dependen del agua que proporciona.En los últimos 100 años, Colombia ha perdido 8 glaciares tipo volcanes nevados. De los 347 km2 de glaciares que había hace 80 años, hoy solo quedan 34 km2.Se necesitan más estaciones para medir el nivel y el volumen del agua del glaciar. Esta investigación es un llamado a que el gobierno tome medidas urgentes para mitigar el impacto del cambio climático en los glaciares.Ecoturismo en el Nevado del CocuyEs importante aclarar que para el desarrollo del ecoturismo se mantiene una zonificación de manejo llamada, Zona de Recreación General Exterior, la cual cuenta con 4.915,84 hectáreas, y representa el 1,5% del total del área del Parque Nacional Natural El Cocuy, se localiza por encima de los 4.400 m s.n.m. en las inmediaciones de la Sierra Nevada en la vertiente occidental, desde el Portón de Lagunillas en límites de los municipios de Güicán y El Cocuy hasta los límites de los municipios de Güicán y Chiscas en las inmediaciones de la laguna Pantano hondo. Adicionalmente se incluyen las áreas que circundan la Sierra Nievecitas y las inmediaciones de la laguna Las Orozcas en el municipio de Chiscas.No se permite a los turistas pernoctar al interior del Área Protegida.El ingreso al Parque será de 5:30 a.m. a 8:00 a.m. (Senderos Laguna Grande y Lagunillas -Púlpito); 6:00 a.m. a 8:00 a.m. (Sendero Ritacuba) y el horario de descenso de borde de glaciar será máximo a la 1:00 pm para que a las 5:00 pm, ningún visitante esté dentro del Parque.La Sierra Nevada de Güicán, El Cocuy y Chita es territorio sagrado para los indígenas UW’A. El territorio del resguardo indígena está cerrado al turismo por lo que está prohibido transitar por el flanco oriental. El sendero conocido como “VUELTA A LA SIERRA” está cerrado.Está prohibido visitar el Parque a caballo, lo cual acarrea sanciones y/o multas de 5 salarios mínimos mensuales legales vigentes; los caballos mordisquean y pisotean los frailejones y otras plantas, ensanchan los senderos y contaminan las fuentes de agua que abastecen la población local.Antes de ingresar al área protegida, es obligatorio adquirir un Seguro de Rescate y Asistencia que cubra los días de permanecía en el Parque. El seguro se puede adquirir en los municipios de El Cocuy y Güicán.
El panorama en el Ártico es cada vez más preocupante. Según un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista Nature Communications, el Ártico podría quedar completamente libre de hielo durante el verano tan pronto como en 2027. Este hallazgo, respaldado por más de 300 simulaciones por ordenador, recalca la urgencia de actuar frente al cambio climático.Resultados alarmantes: ¿ué está ocurriendo en el Ártico?El equipo internacional de investigadores, liderado por las climatólogas Alexandra Jahn (Universidad de Colorado) y Céline Heuzé (Universidad de Gotemburgo), descubrió que los patrones extremos de calentamiento podrían acelerar la desaparición del hielo marino. Fenómenos como otoños cálidos, seguidos de inviernos y primaveras templados, están debilitando la capacidad del Ártico para regenerar su hielo marino.En condiciones normales, el Ártico experimenta un ciclo de deshielo durante el verano y regeneración en invierno. Sin embargo, el calentamiento global ha roto este equilibrio natural. La investigación concluye que, incluso si se lograra reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, el Ártico podría vivir su primer día sin hielo en menos de una década.Consecuencias de un Ártico azulEl impacto de un Ártico sin hielo será global. La desaparición del hielo marino alterará los patrones climáticos y los ecosistemas de formas impredecibles. Algunos de los efectos más preocupantes incluyen:Alteración de los patrones meteorológicos: Los cambios en la cobertura de hielo afectan directamente las corrientes de aire y los patrones de lluvia en todo el mundo.Aceleración del calentamiento global: El hielo actúa como un reflector natural del calor solar. Sin él, el Océano Ártico absorberá más calor, amplificando el calentamiento global.Amenaza a los ecosistemas árticos: Especies como los osos polares y las focas dependen del hielo marino para sobrevivir.¿Qué podemos hacer para mitigar el deshielo?Aunque el panorama es sombrío, aún hay esperanza. Reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero podría retrasar el deshielo y mitigar sus consecuencias. Algunos pasos clave incluyen:Transición a energías renovables: Sustituir los combustibles fósiles por energías limpias como la solar y la eólica.Protección de los ecosistemas árticos: Crear áreas protegidas para garantizar la supervivencia de las especies más vulnerables.Concienciación y acción global: La colaboración internacional es crucial para implementar políticas climáticas más ambiciosas.Datos clave sobre el deshielo del ÁrticoDesde 1979, el Ártico ha perdido más del 12% de su hielo marino cada década.En septiembre de 2023, la cobertura de hielo marino alcanzó uno de sus mínimos históricos, con solo 4,28 millones de kilómetros cuadrados.Los científicos consideran que el Ártico está "libre de hielo" cuando su cobertura se reduce a menos de 1 millón de kilómetros cuadrados.
El informe Planeta Vivo 2024 presenta un panorama alarmante sobre la biodiversidad del planeta, revelando que se ha perdido un impresionante 85 % en ecosistemas de agua dulce, un 69 % en animales terrestres y un 56 % en especies marinas. Estos datos, contundentes y preocupantes, destacan la profunda crisis ecológica que enfrentamos, donde la pérdida de hábitats se identifica como la principal amenaza. Este fenómeno es impulsado por diversos factores, entre los que destacan el sistema alimentario insostenible, la sobreexplotación de recursos naturales y el cambio climático, que están afectando de manera severa a América Latina y el Caribe.Carlos Mauricio Herrera, director de Gobernanza de WWF, enfatiza que, a pesar de los compromisos globales establecidos para controlar el cambio climático y preservar la biodiversidad, los resultados hasta la fecha son desalentadores. "Los objetivos propuestos no se están cumpliendo", señala. En relación con el calentamiento global, las proyecciones actuales sugieren que la temperatura media del planeta podría aumentar hasta tres grados para 2030, un escenario catastrófico que, de no ser abordado, tendrá consecuencias devastadoras para los ecosistemas y el bienestar humano.Herrera dice que, aunque se han generado compromisos para limitar el aumento de la temperatura a 1.5 grados, los análisis de las contribuciones y metas de los países apuntan hacia un escenario mucho más sombrío. La comunidad internacional debe evaluar urgentemente estos impactos potenciales, ya que las proyecciones actuales no han tenido en cuenta los efectos en el comportamiento de la naturaleza y las implicaciones para la vida humana.Ante esta crítica situación, el viceministro de Ambiente, Mauricio Cabrera Leal, presentó las estrategias que se implementarán en la próxima COP16 para restaurar la biodiversidad. Destacó que es crucial adoptar un enfoque de ordenamiento territorial que involucre a la ciudadanía, promoviendo la formalización de actividades económicas que hoy contribuyen a la pérdida de biodiversidad. Esto es fundamental en un contexto donde las economías ilícitas han generado una degradación ambiental alarmante.El 29 de octubre, se firmará un acuerdo de voluntades entre varios países para establecer un marco internacional que regule la extracción de minerales, un elemento clave en la transición energética global. Este acuerdo busca mitigar las presiones que enfrentan diversas naciones debido a la explotación de minerales de alto valor, que están provocando graves daños ambientales en regiones como África, Asia y América Latina. La intención es que Colombia, como sede de la COP 16, lidere este esfuerzo, especialmente ante el creciente desafío de la gestión de sus recursos minerales.Cabrera también advirtió sobre la alarmante pérdida de conectividad ecológica en Colombia, señalando que las regiones Caribe y Andina están particularmente afectadas. El Instituto Von Humboldt ha documentado una pérdida significativa de ecosistemas y de integridad ecosistémica en estos territorios. La fragmentación del hábitat, especialmente entre la región amazónica y la andina, ha alcanzado niveles críticos, con pocos corredores ecológicos que aún mantienen la conectividad necesaria para la biodiversidad.Uno de los aspectos que más preocupa al Gobierno Nacional son las especies invasoras, que representan una amenaza adicional para la biodiversidad. En respuesta, se ha promulgado una reglamentación para controlar la proliferación de especies invasoras, como los hipopótamos, y se ha diseñado un plan de acción para reducir su población de manera efectiva. Esto incluye medidas para minimizar la procreación y controlar otras especies que afectan negativamente a los ecosistemas locales.El informe concluye con un apremiante llamado a la acción, estableciendo que se dispone de un plazo de cinco años para implementar planes de acción que permitan recuperar parte de la biodiversidad perdida y mitigar el impacto del cambio climático.
La crisis climática escala sin precedentes: un estudio recogido este martes en la revista BioScience sostiene que 25 de las 35 constantes vitales del planeta están al límite y se dirige a un escenario de aumento de la temperatura global de 2,7 grados, por encima de niveles preindustriales, a finales de siglo.Se trata de la edición de 2024 del "Informe sobre el estado del clima: Tiempos peligrosos para el planeta Tierra" que dirige anualmente un equipo internacional de científicos liderados por William Ripple y Christopher Wolf, de la Universidad Estatal de Oregón (Estados Unidos), y que han financiado la Fundación CO2 y el abogado Roger Worthington.Los autores actualizan el estado de los 35 indicadores clave para calcular la salud del planeta y alertan del empeoramiento de 25 de ellos hasta extremos "preocupantes".Una de las "constantes vitales" que más ha fallado este año ha sido la temperatura media de la superficie terrestre, que estuvo en máximos en 2023 y, según alertan los autores, no tiene visos de mejorar: los tres días más calurosos de la historia han tenido lugar en 2024.Le sigue, en gravedad, el consumo de combustibles fósiles, que creció un 1,5% en 2023, con un aumento del carbón del 1,6% y del petróleo en un 2,5%.Aunque el consumo conjunto de las energías eólica y solar creció un 15% a nivel global en 2023 respecto a 2022, los investigadores recuerdan que el uso de las renovables sólo supone una cuarta parte del total de los combustibles fósiles, al tiempo que advierten de que el crecimiento de las energías limpias tiene que ver más con cubrir la nueva demanda energética que con sustituir fósiles.El informe muestra que la pérdida anual de cubierta arbórea en todo el mundo aumentó de 22,8 millones de hectáreas en 2022 a 28,3 millones en 2023, contribuyendo también al aumento de las emisiones de dióxido de carbono.La ganadería también creció, a un ritmo de 170.000 cabezas de ganado más al año, y con ello las emisiones de metano; la acidificación de los océanos se aceleró por el récord de calor en las temperaturas marinas; y las masas de hielo de Groenlandia o la Antártida están en mínimos históricos, como también lo está el grosor de los glaciares.Los investigadores subrayan, no obstante, que hay soluciones viables pasa detener la crisis climática, y hablan de la eficacia de un impuesto mundial al CO2, que además de reducir las emisiones proporcionaría una financiación para medidas frente al calentamiento.Aumentar la eficiencia energética, proteger y restaurar ecosistemas, fomentar hábitos alimentarios más saludables, centrados en los alimentos de origen vegetal, reducir la producción y el consumo, promover una economía más sostenible o implementar la educación ambiental son otras de las medidas que proponen."El futuro de la humanidad pende de un hilo. Sólo mediante una acción decisiva podremos salvaguardar el mundo natural, evitar un profundo sufrimiento humano y garantizar que las generaciones futuras hereden el planeta habitable que merecen", concluye el informe.
Según la Asociación Internacional de Expertos en Salas de Computo (ICREA, por sus siglas en inglés), los Centros de Datos representan el 2 % de la huella de carbono global. Además, la mayoría de estos centros carecen de tecnologías enfocadas en la protección ambiental, lo que resulta en un desperdicio de cerca del 90% de su energía eléctrica.Los Centros de Datos son instalaciones cruciales que almacenan equipos de computación y la infraestructura necesaria para los sistemas de tecnología de la información, como servidores, unidades de almacenamiento y equipos de red. Estos centros permiten que todos los dispositivos tecnológicos en un edificio funcionen correctamente y facilitan el uso global de tecnologías como la inteligencia artificial.Se espera que la demanda de inteligencias artificiales crezca un 37% en los próximos nueve años, según Grand View Research. Esto implicará un mayor impulso a los Centros de Datos, ya que actualmente se estima que el funcionamiento de una IA requiere aproximadamente 1 millón de kWh, lo que conlleva un significativo consumo de agua para refrigeración. Se prevé que para 2027, los Centros de Datos necesiten hasta 6.600 millones de metros cúbicos de agua para soportar las demandas de la inteligencia artificial. Ante esta situación, Panduit reafirma su compromiso con la sostenibilidad y la innovación en el desarrollo de edificios y ciudades inteligentes. Pablo Huapaya, gerente de cuentas de la compañía, destaca los esfuerzos y avances de la empresa en esta área."Panduit está decidida a ser un líder en sostenibilidad, tanto en sus prioridades de negocio como en la mentalidad de todos nuestros colaboradores. Nuestros procesos de producción están diseñados para minimizar la huella de carbono. Por ejemplo, nuestra planta en Costa Rica reportó en 2020 que aproximadamente el 99% de la energía utilizada provino de fuentes renovables, reduciendo significativamente el uso de petróleo y carbón," explica el ejecutivo. "Esto nos impulsa a seguir comprometidos con la protección del medio ambiente para las futuras generaciones."Con estos esfuerzos, Panduit demuestra su liderazgo en la transición hacia un futuro más sostenible e inteligente, apoyando tanto a las empresas como a las ciudades en su evolución tecnológica y ambiental.
Las temperaturas en París, durante los Juegos Olímpicos, han superado los 30 grados. Mientras la tenista colombiana María Camila Osorio competía este martes, la temperatura alcanzada fue de hasta 33 grados.En diferentes puntos de la ciudad se han instalado cientos de aspersores de agua y puntos para poder llenar las botellas de los turistas y nacionales, quienes han llegado por los Olímpicos.En las zonas adecuadas para los fanáticos, también se implementaron y adecuaron unas para que las personas puedan refrescarse.“Ayer hizo más de 40 grados y la gente no se podía quedar al sol, entonces, se han hecho este tipo de refrescaduras con toda esta agua y toda la gente ha venido para sentarse aquí, para estar mejor y ver las pantallas”, explicó Claudia, una voluntaria de la Alcaldía de París que se encuentran apoyando una zona fan.En los dispensadores de agua se puede ver a la gente haciendo fila para llenar sus botellas. Estos puntos están en zonas estratégicas y hay quienes deciden quedarse a ver competencias o tener charlas cerca a estos puntos.“Todo el mundo estaba esperando esto, está haciendo mucho calor, son como 35 grados hoy y ayer estaba peor. Entonces, estos puntos son una buena idea, tú ves familias viniendo a buscar agua fresca para poder ver los juegos”, señaló a Blu Radio un ciudadano francés.Hasta el momento, la organización de los Juegos no ha planteado la posibilidad de aplazar pruebas por las altas temperaturas, pero aseguran que están haciendo un monitoreo constante a la situación con el fin de evaluar cualquier medida a tomar.Le puede interesar:
Varias subregiones de Antioquia registran emergencias por las recientes precipitaciones y fuertes vientos. Las autoridades reportan daños en viviendas, cultivos y vías en los municipios de Santa Bárbara, Apartadó, Carepa y Chigorodó.En el municipio de Santa Bárbara, un fuerte vendaval afectó sectores urbanos como la calle Sucre, Alto de las Guacas y Alto de las Hermanas, así como las veredas Corozal, Los Charcos, El Vergel, La Úrsula y Guayabales. El saldo preliminar es de 40 familias damnificadas por daños en cubiertas, interrupciones en el servicio de energía y afectaciones en cultivos de plátano, café y mango.Por otra parte, en la subregión del Urabá antioqueño, las fuertes lluvias provocaron inundaciones y desbordamientos. En Apartadó, los habitantes sufren su cuarta inundación del año debido al desbordamiento de afluentes, a pesar de las obras de mitigación realizadas previamente con muros de contención con llantas recicladas y cemento.En Carepa, el desborde del río Vijagual y las anegaciones en el barrio El Oasis dejaron cerca de 30 personas afectadas y problemas de movilidad; una damnificada del municipio cuenta lo que perdió tras la inundación."Era de día, empezó a llover, yo no pensé que se subía. Y, a pesar de que atranqué mi puerta con bolsas, trapos, cuñas, siempre entró como dos hileras de adobe. Se mojó mi basecama, pero pude salvar lo de más", indicó la mujer afectada.Entre tanto, en Chigorodó, las intensas lluvias generaron familias damnificadas y daños viales críticos en la vereda Remigio, donde la pérdida total de la banca dejó incomunicada a la comunidad. Asimismo, las autoridades evalúan procesos erosivos en la zona. "Se mantienen activos todos los protocolos y los procesos de atención de la emergencia para control de inundaciones. Y en el municipio de Chigorodoque se presenta afectación vial de una de las veredas principales. Ya el Dagran dispuso maquinaria en territorio para dar conectividad inmediata a las personas que se encuentran incomunicadas en este momento", señaló la directora del DAGRAN, Vanessa Paredes Zúñiga.Los consejos municipales de gestión del riesgo de Carepa y Apartadó, en articulación con el Dagran, mantienen activos los protocolos de atención desde el pasado 6 de febrero para adelantar la caracterización de daños, la entrega de ayudas humanitarias y la recuperación de las vías afectadas en el Urabá.
Los terremotos registrados en Colombia y Venezuela durante los últimos meses ocurrieron en zonas diferentes y a profundidades muy distintas, pero ambos hacen parte de una dinámica geológica regional que los expertos identifican como un mismo “contexto tectónico”.La explicación fue entregada por Raúl Pérez, geólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), en entrevista con la agencia EFE, al analizar el movimiento de magnitud 7,4 registrado en Colombia y compararlo con los fuertes terremotos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio.Para el especialista, la conexión está en la interacción de las placas tectónicas que atraviesan esta parte de Suramérica. Sin embargo, esto no significa que el terremoto ocurrido en Colombia haya sido provocado directamente por los sismos de Venezuela.¿Qué relación tienen los terremotos de Colombia y Venezuela?Pérez explicó que ambos fenómenos se encuentran dentro de una misma configuración tectónica regional, aunque las placas involucradas directamente no son exactamente las mismas.En Venezuela, la actividad sísmica está relacionada principalmente con la interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. En el occidente colombiano, por su parte, interviene la placa de Nazca, que interactúa con la placa Sudamericana.El geólogo explicó que, al seguir la estructura geológica asociada con la zona donde se produjeron los terremotos venezolanos hacia el oeste y hacia abajo, se llega al área relacionada con los eventos sísmicos registrados en Colombia.Por eso, Pérez habla de un mismo contexto tectónico, pero no de un único terremoto ni de una conexión directa de causa y efecto.Hay una diferencia clave entre ambos terremotosAunque existe esa relación regional, los terremotos presentan una diferencia fundamental: la profundidad a la que ocurrieron.Los terremotos registrados en Venezuela el 24 de junio tuvieron profundidades cercanas a los 10 kilómetros, mientras que el movimiento colombiano ocurrió aproximadamente a 100 kilómetros de profundidad.También existe una considerable distancia geográfica. De acuerdo con Pérez, los epicentros de ambos eventos están separados por alrededor de 1.000 kilómetros.Estas diferencias hacen que las consecuencias sobre la superficie puedan ser distintas, incluso cuando los dos fenómenos se encuentran dentro de un contexto tectónico relacionado.¿Por qué sorprendió tanto el terremoto de Colombia?Para el geólogo del IGME, uno de los aspectos que deberán estudiar con especial atención es la cantidad de daños producidos por un terremoto que ocurrió a una profundidad considerable.Pérez calificó el fenómeno colombiano como “bastante complejo” y señaló que será necesario analizarlo a fondo, precisamente porque un sismo de estas características y profundidad puede presentar particularidades importantes.El experto explicó que se trató de un terremoto relacionado con la dinámica de la zona de subducción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana.La profundidad también es relevante para entender cómo se propagaron las ondas y por qué el movimiento pudo sentirse en una amplia zona del país.¿Por qué en algunas zonas el terremoto se sintió durante más tiempo?Otro elemento que ayuda a explicar las diferencias en la percepción del terremoto es el llamado efecto de sitio.Pérez explicó que las propiedades geológicas y mecánicas del terreno pueden modificar el comportamiento de las ondas sísmicas. En determinadas condiciones, el suelo puede amplificar tanto la frecuencia como la amplitud del movimiento.Esto no solo puede hacer que las personas perciban el terremoto durante más tiempo, sino que también puede incrementar el impacto sobre las construcciones ubicadas sobre determinados terrenos.El especialista recordó, sin embargo, que los terremotos no pueden predecirse y que el seguimiento posterior permite evaluar escenarios, no anticipar con certeza la hora o magnitud de un próximo movimiento.Por otro lado, Pérez mencionó el caso del volcán Puracé, que se encuentra en actividad moderada y presentó cambios que, según el experto, deben ser objeto de seguimiento.En este punto, el análisis científico busca establecer si existe algún tipo de interacción entre los diferentes procesos geológicos y evaluar su evolución.
La Gobernación de Antioquia y los consejos de gestión del riesgo desplegaron una operación de apoyo humanitario y técnico hacia los departamentos vecinos de Chocó y Risaralda, afectados por la emergencia.Desde el Puesto de Mando Unificado, encabezado por el gobernador Andrés Julián Rendón, se coordinó el envío de cuatro helicópteros civiles con 18 rescatistas especializados de la Cruz Roja y la Defensa Civil hacia el Chocó.Adicionalmente, por vía terrestre se movilizaron 100 soldados del Ejército, 22 unidades de la Cruz Roja y 11 de la Defensa Civil, acompañados de tres binomios caninos expertos en búsqueda y rescate. Edwin Montoya es coordinador de la misión por parte de la Cruz Roja."En total, la Cruz Roja se movilizó con 30 voluntarios de rescate. Vamos conectados con colegas de la defensa civil y vamos a conectar allá con bomberos locales. Ahí habrá un equipo de coordinación que nos conectará con las entidades que estén allá desarrollando acciones para nosotros entrar a apoyarlos de la mejor manera posible", expuso.Por su parte, desde la ciudad de Medellín se enviaron a Quibdó un equipo especializado de 21 bomberos, 2 ingenieros expertos en estructuras y 2 caninos de búsqueda, con equipos de rescate, drones, sistemas de localización y capacidad para levantar cargas.Asimismo, el municipio de Sabaneta desplegó un equipo especializado de 12 bomberos y 5 perros de búsqueda rumbo a Pereira. "Que se han desplazado a la ciudad de Pereira, 12 de nuestros bomberos más 5 caninos, acompañados por nuestro capitán Carlos Andrés, de nuestro cuerpo de bomberos voluntarios de Sabaneta, para apoyar las labores de búsqueda y rescate", destacó el alcalde de Sabaneta, Alder Cruz.Mientras tanto, el DAGRAN dispuso el desplazamiento del grupo COL-26, unidades de Ponalsar y más cuerpos de socorro hacia territorio risaraldense para apoyar las labores de salvamento. "Desde el departamento de Antioquia hemos desplegado toda nuestra capacidad operativa e institucional para atender esta emergencia y, sobre todo, la valoración de daños. Ya enviamos unidades de apoyo de la defensa civil y de la Cruz Roja a este, a la ciudad de Quibdó, y muy seguramente el día de mañana, vía terrestre, estamos enviando equipos y más personal de apoyo", expuso Vanessa Paredes Zúñiga, directora del DAGRAN.En cuanto al balance preliminar en Antioquia se evalúan afectaciones en 80 municipios, las autoridades reportan una persona fallecida, 12 lesionadas, 697 viviendas con daños, 39 iglesias afectadas y 122 instituciones educativas con perjuicios en su infraestructura.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó este martes que hay 164 españoles sin localizar tras el terremoto de Colombia, pero no constan fallecidos ni heridos de origen español.En declaraciones a los medios en la ciudad española de Ceuta, fronteriza con Marruecos, donde se encuentra de visita oficial, Albares dijo que tanto la Embajada como el Consulado están movilizados para ayudar a la colonia española en Colombia para lo que sea necesario.En un primer censo, las autoridades españolas contactaron con todos los integrantes de esa colonia excepto 164, a los que Albares pidió que se comuniquen con los servicios consulares.En las redes sociales y en la página web tanto del Ministerio de Asuntos Exteriores como de la Embajada y el Consulado en Colombia, estas personas pueden encontrar los teléfonos de emergencia consular tanto en Bogotá como en la unidad de crisis ya movilizada en la sede ministerial, explicó el ministro.La ayuda de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo está a disposición de las necesidades que pueda tener el pueblo de Colombia, como ocurrió con el reciente terremoto de Venezuela.Un terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes gran parte de Colombia y causó al menos 132 muertos, más de 570 heridos y multitud de desaparecidos.Además, decenas de edificios colapsaron, hospitales quedaron desbordados y varios aeropuertos suspendieron sus operaciones, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.
El papa León XIV expresó este martes su dolor por las víctimas y daños materiales que ha causado el terremoto en Colombia y mostró su gratitud a todos "a cuantos con generosa entrega, trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados".El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, envió en nombre del pontífice, un telegrama al arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal, Francisco Javier Múnera Correa, en el que asegura que León XIV está "vivamente apenado al conocer la dolorosa noticia del terremoto que ha afectado gravemente varias zonas de Colombia, causando víctimas y numerosos heridos, así como graves daños materiales, incluso a muchas iglesias".El papa "ofrece sufragios por el eterno descanso de los fallecidos y eleva al señor sus oraciones por la pronta recuperación de los afectados por esta tragedia", se lee en el mensaje.Asimismo, pide que transmita el sentido pésame "a los familiares que, en esta hora de profundo dolor, lloran la pérdida de sus seres queridos" y de igual modo, "asegura su cercanía espiritual y manifiesta su gratitud a cuantos con generosa entrega, trabajan en las labores de búsqueda, socorro y asistencia a los damnificados".El terremoto de magnitud 7,4 deja al menos 160 muertos y centenares de heridos y un número no contabilizado de desaparecidos, así como decenas de edificios colapsados y graves daños en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte, principalmente en el centro y oeste del país.