Dos hombres fueron capturados en el sur de Bogotá cuando, presuntamente, intentaban llevarse 11 rieles utilizados para la construcción del metro de la ciudad, cuyo valor se estima en cerca de $50 millones. Según la Policía, los sujetos vestían prendas de operarios de mantenimiento y transportaban los elementos en una tractomula.El procedimiento se realizó en el barrio El Amparo, en la localidad de San Cristóbal, durante patrullajes de uniformados que identificaron a los dos hombres en actitud sospechosa mientras cargaban el material.Al verificar la situación, los policías les solicitaron los documentos que acreditaran su identidad y su relación con las labores de mantenimiento. Sin embargo, según el reporte de las autoridades, los hombres no contaban con la documentación requerida.¿Cómo descubrieron el presunto robo de los rieles del Metro?De acuerdo con el comandante de la Policía de San Cristóbal, los uniformados ubicaron a los sospechosos durante recorridos de vigilancia en el sector. Los dos hombres vestían prendas similares a las que utilizan los operarios de mantenimiento, pero no pudieron presentar los documentos solicitados por los policías.En la tractomula encontraron los 11 rieles que, según las autoridades, serían utilizados para la construcción del metro de Bogotá. Los elementos fueron avaluados en aproximadamente $50 millones.Los dos hombres fueron capturados por el presunto delito de hurto y quedaron a disposición de las autoridades judiciales para responder por estos hechos.Según la información entregada por la Policía, los dos hombres ya fueron judicializados y permanecían detenidos en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) del sector de Molinos.El comandante también señaló que uno de los capturados tenía antecedentes por hurto y estafa, entre otros delitos. Las autoridades adelantan el proceso correspondiente para establecer las circunstancias en las que los hombres habrían intentado sustraer los rieles.Escuche el reporte completo del Ojo de la noche en el audio adjunto:
La obra del metro de Bogotá continúa bajo la mirada y el control constante del Gobierno Nacional. Cabe recordar que el presidente, Abelardo De La Espriella, desde el inicio de su mandato, aseguró que la Nación acompañará el proyecto y delegó a Clara Lucía Sandoval como garante de este proceso, al ser nombrada gerente para Bogotá de la Presidencia. Sin embargo, hay una preocupación por parte del Gobierno y es por los retrasos confirmados por el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien aseguró que, con corte al mes de agosto, hay un avance del 82,33 %, cuando, según el cronograma, la obra debería estar en el 86,79 % de ejecución.Por esto mismo, cabe mencionar que la Contraloría General también advirtió que seguirá de cerca el avance del proyecto, a lo que el alcalde de la capital aseguró que es una buena noticia para demostrar que los recursos destinados sean ejecutados de forma directa.Sin embargo, para el Gobierno Nacional hay preocupación por el retraso de las obras en puntos específicos del cronograma, como las obras de urbanismo, es decir, el acondicionamiento de las zonas cercanas a las estaciones del Metro. Por ello, elevó una petición urgente al consorcio encargado de la construcción para incorporar más mano de obra y personal, con el fin de evitar más retrasos en el cronograma y la obra.“‘La gente va a usar las estaciones. El alcalde Carlos Fernando Galán ha reconocido que hay retrasos. Nación y Distrito están para trabajar unidos, para recuperar los días, no para competir entre ellos. El presidente, cuando designó a la doctora Sandoval, también le dio esa misión: que la línea primera llegue hasta el final, sacar la línea 2, factibilidad de la línea 3, pensar en la línea 4. Hoy lo urgente es esto, que la 1 no se atasque. Los colombianos de Bogotá y del resto del país pagamos este metro’, concluyó Miller Soto, vocero del Gobierno Nacional”.Entre tanto, este mismo panorama lo había aclarado el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien en varias declaraciones aseguró que él mismo le había pedido al consorcio que hiciera el esfuerzo de incorporar más mano de obra para el metro y así avanzar en los proyectos urbanísticos.Así las cosas, el panorama del metro de Bogotá es visible en la ciudad: se ven las columnas y los soportes del viaducto construidos. Según cifras del Distrito, van 18 de los 24 km construidos de la primera línea del Metro y, en los primeros días de octubre, se confirmó la llegada del tren número 20 de los 30 que harán parte de la primera etapa y de la puesta en marcha del proyecto.
Bogotá sigue avanzando con las obras de la primera línea del metro, que están cerca de culminar, para luego dar paso a los proyectos de las líneas 2 y 3. Sin embargo, el Distrito ahora analiza ampliar la red hacia el norte de la capital con lo que sería una Línea 4, que tendría como punto de partida la calle 100 y podría llegar hasta la calle 235.La propuesta todavía no está lista para contratación, debido a que requiere estudios de prefactibilidad y factibilidad que permitan determinar su viabilidad técnica.Además, el alcalde Carlos Fernando Galán reveló que su administración está trabajando en obtener los recursos para contratar los estudios antes de que concluya 2026. De acuerdo con el mandatario, su intención es dejar el proceso adelantado para que la próxima Alcaldía y el Gobierno nacional puedan ejecutar la obra posteriormente.¿Por dónde pasaría la Línea 4 del metro?La propuesta planteada por la Alcaldía consiste en extender la línea del metro desde la calle 100 hasta la calle 235. Por ahora, no existen detalles sobre las estaciones que tendría, el trazado específico, los costos o el cronograma de construcción, debido a que esta información saldría de los estudios que aún están pendientes.De acuerdo con Galán, se espera que los recursos para contratar los estudios de prefactibilidad y factibilidad estén disponibles antes de finalizar el año. Con estos análisis se busca avanzar en la definición técnica del proyecto y dejar una base para que la siguiente administración pueda tomar decisiones sobre su ejecución.La iniciativa corresponde a una fase diferente de la Línea 3, que actualmente avanza en estudios de factibilidad. De acuerdo con lo explicado por el alcalde, la cuarta línea se encuentra en una etapa previa.Mientras se plantea esta nueva ampliación, la primera línea continúa con su proceso de construcción. Galán indicó que existen frentes que necesitan mayor ritmo, especialmente en las estaciones, el espacio público y los sistemas de comunicaciones.¿En qué va la construcción de la primera línea del metro?Según el cronograma, la estructura del viaducto estaría terminada entre enero y febrero de 2027. Para ese mismo periodo, Bogotá espera contar con los 30 trenes previstos para la operación, pues hasta ahora han llegado 19.El objetivo es completar las actividades pendientes en septiembre del próximo año y avanzar posteriormente hacia la marcha blanca del sistema. El alcalde reconoció que se trata de una meta que requiere acelerar varios trabajos.En paralelo, la Línea 2 del Metro avanza en el proceso para seleccionar a los grupos que podrían encargarse de su construcción. Tres grupos solicitaron la precalificación: dos europeos y uno chino. La administración distrital espera conocer la evaluación de las solicitudes entre mediados y finales de octubre, antes de avanzar hacia la etapa final de la licitación pública.Galán aseguró que no existe una preferencia por alguno de los participantes y que el propósito es mantener la competencia durante el proceso. Sobre la participación china, explicó que sus representantes cuentan con traductores de español y que los trabajadores colombianos son coordinados por ingenieros chinos.
La Empresa Metro de Bogotá y la Alcaldía hicieron una convocatoria para que los ciudadanos eligieron la voz oficial que tendrá el nuevo medio de transporte en la ciudad cuando se inaugure y, ante la inconformidad de las elegidas, muchas personas han hecho su propio 'casting' en redes sociales de cómo debería en realidad sonar.Ahora, el turno fue para el famoso Miguel Rincón, uno de los referentes del perifoneo en Colombia y con un recorrido de cinco décadas grabando voces, pero muchas para vendedores ambulantes las cuales se han convertido en caso en un "patrimonio" de la capital, en especial para los que cada fin de semana lo escuchan en los barrios ofreciendo aguacates, mazamorra, frutas, verduras, tamales y todo tipo de productos.“Atentos, amigos pasajeros, estamos entrando a la estación Santa Isabel. Si no es su estación, apártese de las puertas, por favor, permita la salida rápida”, fue la prueba que subió en TikTok, la cual rápidamente fue apoyada por miles de ciudadanos, que consideran que su voz "representa a la perfección la capital".La presentación mostró otros mensajes, que, según él, serían claves en el servicio de transporte debido a que suelen ser los más recurrentes cada vez que alguien se sube, por ejemplo: tema de colados, pagos, estaciones, entre otros.“Amigas y amigos usuarios del metro, el pago del pasaje es simple cultura ciudadana. No trate de evitarlo, por favor. No se pase de vivo. El metro funciona con el pago de sus pasajes (...) Amigos habitantes y visitantes de la ciudad de Bogotá, yo soy Miguel Rincón. Me proponen que sea la voz del metro. Qué honor tan grande, qué responsabilidad también. Soy bogotano y estoy dispuesto a servir a mi ciudad. Saludos, saludos. Los quiero mucho”, fue parte del mensaje de Miguel, esperando que lo tengan en cuenta para darle voz al metro de Bogotá.
El metro de Bogotá contará con una segunda línea que conectará el sector de Chapinero con Suba y Engativá gracias a un trazado de 15,5 kilómetros. Ante esto, el Distrito proyecta la integración de 11 estaciones, de las cuales 10 serán subterráneas y una elevada. Además, su recorrido será de unos 20 minutos entre extremos.La Línea 2 iniciará desde la calle 72 con avenida Caracas, donde se conectará con la primera línea del sistema. Desde ese punto avanzará hacia el occidente de la ciudad por la calle 72 y luego tomará la avenida Ciudad de Cali hacia el norte, para continuar por la avenida Longitudinal de Occidente (ALO) y finalmente llegar a la calle 145, donde se ubicará el patio taller en Fontanar del Río.La nueva línea será automatizada y comenzará su operación comercial con 25 trenes. De acuerdo con la información suministrada, tendrá capacidad para movilizar alrededor de 76.000 pasajeros por hora en cada sentido y podrá beneficiar a más de 2,5 millones de habitantes de Chapinero, Barrios Unidos, Engativá y Suba.¿Cuáles son las 11 estaciones de la Línea 2 del Metro de Bogotá?El recorrido de la Línea 2 iniciará en la calle 72 con avenida Caracas y culminará en la avenida calle 145 con carrera 141 B.Calle 72 con avenida CaracasCalle 72 con avenida NQSCalle 72 con avenida carrera 68Calle 72 con avenida BoyacáCalle 72 con carrera 80Avenida Ciudad de Cali con calle 80Avenida Ciudad de Cali con calle 90Avenida Ciudad de Cali con carrera 93ALO con calle 129 DALO con calle 139Avenida calle 145 con carrera 141 BCabe recordar que la primera estación permitirá la conexión con la Línea 1 del Metro, cuyo trazado contempla 24 kilómetros y 16 estaciones entre Bosa y la avenida Caracas con calle 72.¿Cuánto demorará el recorrido de la Línea 2 del Metro?El tiempo estimado para el traslado desde la primera estación, ubicada en la calle 72, hasta la última, en Fontanar del Río, sería de aproximadamente 20 minutos.Adicionalmente, este proyecto contempla un patio taller y una operación con trenes automatizados. Según confirma la Empresa Metro de Bogotá, la segunda línea permitiría reducir cerca de 87.000 toneladas de CO2 en su primer año de operación. También generaría 46,3 millones de horas de viaje anualmente para los bogotanos.La Línea 2 permitirá reducir las congestiones en localidades como Chapinero, Barrios Unidos, Engativá y Suba, beneficiando a más de 2,5 millones de habitantes.
Los conductores que transitan por el sur de Bogotá tendrán que ajustar nuevamente sus rutas debido a las novedades que se presentan en la ciudad por las obras del Metro. Ante ello, desde el Distrito se advirtió sobre el cierre total del puente sur de la avenida Primero de Mayo con avenida 68, que inicia este lunes 28 de septiembre. La medida, informada por la Empresa Metro de Bogotá (EMB), está relacionada con las obras que se llevan a cabo en este punto, específicamente con la construcción de la estación 7 de la primera línea del Metro.El cierre será necesario para desarrollar varios trabajos, entre ellos la instalación de la estructura metálica de la plataforma y la cubierta de la estación. Adicionalmente, se realizará el ensamble e izaje de las pasarelas que conectarán los edificios de acceso con la nave central.Las labores incluyen además el montaje de vigas U y vigas cajón, trabajos que requieren maniobras de izaje y, por razones de seguridad, la ubicación de grúas de gran capacidad cerca del puente. El brazo de estas máquinas operará sobre el corredor vial.¿Por qué cerraron el puente de la Primera de Mayo?La Empresa Metro de Bogotá dio a conocer que el cierre busca continuar con las obras de la estación 7 del Metro, ubicada en la intersección de la avenida Primero de Mayo con avenida 68.En este punto se adelantarán actividades relacionadas con la estructura de la estación y con los elementos que permitirán conectar sus diferentes espacios de acceso. Debido a las maniobras de izaje previstas, se requiere disponer del área cercana al puente para el funcionamiento de las grúas.La estación 7 hace parte del trazado de la primera línea del Metro y se encuentra en un sector por el que circulan vehículos que utilizan la avenida Primero de Mayo y la avenida 68.¿Qué desvíos pueden tomar los conductores?La Secretaría Distrital de Movilidad autorizó un esquema de circulación para los vehículos que normalmente utilizan el puente sur y se desplazan por este sector.Los conductores que circulen en sentido occidente-oriente por la avenida Primero de Mayo podrán utilizar el contraflujo habilitado en el puente vehicular norte.La principal recomendación de las autoridades es prestar atención a las señalizaciones instaladas en el sector y seguir las indicaciones del personal encargado de las obras, especialmente durante las maniobras que impliquen el movimiento de estructuras y equipos de gran capacidad.El cierre se mantendrá mientras avanzan las actividades previstas para la construcción de la estación 7. En la información suministrada por la Empresa Metro de Bogotá no se especificó una fecha de finalización de esta restricción.
La Contraloría General de la República anunció que asumirá la vigilancia y el control fiscal integral sobre la construcción de la primera línea del Metro de Bogotá, tras detectar un atraso ponderado en la ejecución del proyecto a corte del 31 de agosto. Aunque el retraso general de la megaobra se sitúa en un 4,46%, el vicecontralor general, Francisco José Chaux, advirtió que el incumplimiento es mucho más notorio y preocupante al analizar áreas específicas.De acuerdo con la evaluación técnica del organismo, mientras el avance global debería situarse en el 86,79%, la obra registra un 82,33%. Sin embargo, el funcionario explicó que el proyecto se compone de ocho ejes, donde algunos presentan un desempeño positivo y otros muestran debilidades que exigen un seguimiento permanente.Componentes críticos bajo la lupaEl vicecontralor Chaux detalló que el mayor impacto negativo se encuentra en tres frentes fundamentales para el funcionamiento del sistema: estaciones y accesos, sistemas y equipos, y malla vial y espacio público.En el caso de malla vial y espacio público, la Contraloría reportó un retraso del 52,34%. Al respecto, el funcionario aclaró que este componente abarca los puentes, andenes, vías y toda la infraestructura de acceso necesaria para el disfrute y operatividad de la obra. Según Chaux, al hablar de un atraso de esta magnitud, se refiere a que menos de la mitad de las actividades programadas para dicho segmento se han ejecutado efectivamente hasta la fecha.Los otros componentes señalados presentaron un rezago del 19,24% en estaciones y accesos, y un 18,58% en sistemas y equipos. En contraste, el vicecontralor destacó que los componentes de viaducto y patio taller se mantienen dentro del cronograma preestablecido, lo cual evita, por ahora, una afectación mayor en el balance general del proyecto.Riesgos para la puesta en marcha en 2028Uno de los puntos centrales de la preocupación de la Contraloría es el impacto que estos retrasos acumulados puedan tener en la fecha final de entrega. Al ser cuestionado sobre si este 4,46% podría posponer la inauguración, Chaux fue enfático en advertir sobre la posibilidad de un efecto dominó si no se corrigen las desviaciones.Si empezamos a sumar ese 4%, otro 4% nos puede poner en riesgo la entrega para septiembre del 2027, en el sentido de que se ponga en funcionamiento, se hagan las pruebas para el Metro de Bogotá. Y si vamos sumando ese atraso ponderado con el paso del tiempo, se puede convertir en un riesgo alto de que efectivamente el metro no entre en funcionamiento en marzo de 2028, señaló el vicecontralor.Aunque la meta establecida sigue siendo marzo de 2028 para la operación comercial y septiembre de 2027 para el inicio de pruebas, el ente de control enfatizó que mantendrá una vigilancia estricta sin incurrir en la coadministración del proyecto.Seguimiento permanente y control fiscalEl vicecontralor Chaux aclaró que el ejercicio que inicia la entidad se traduce en una participación activa en la gestión de riesgos y en la emisión de advertencias oportunas sobre posibles fallas que pongan en peligro los recursos públicos, dado que la Nación aporta más del 60% de la cofinanciación de la obra.El funcionario confirmó que la Alcaldía de Bogotá, la Empresa Metro y la interventoría ya fueron notificadas sobre la resolución 1987, que oficializa este control integral. Ante la pregunta sobre si es posible acelerar los procesos para recuperar el tiempo perdido, Chaux señaló que dicha responsabilidad recae sobre el concesionario."Nosotros miraremos los resultados en la gestión, nosotros miraremos qué tanto esfuerzo se llevó a cabo para adelantar las tareas de acuerdo al cronograma que se ha hecho, alcanzar que se logre un mayor desarrollo. Y efectivamente, esos esfuerzos dependerán del concesionario, más no de la Contraloría. Pero la Contraloría ejercerá sus competencias constitucionales y legales para que el metro llegue al mejor puerto posible", concluyó el vicecontralor.
La Contraloría General asumió la vigilancia y el control fiscal integral sobre la obra de la Primera Línea del Metro de Bogotá. De acuerdo con el ente de control, la decisión fue tomada por el mismo contralor general, Jorge Laverde, q través de una resolución de despacho. Según advierte, es para ponerle la lupa a los recursos invertidos en los que la nación tiene una participación del 67,81%.El organismo ordenó seguimiento permanente al proyecto y ejercerá competencia prevalente para proteger los recursos públicos. Según explica, habría un retraso en la ejecución, ya que, con corte al 31 de agosto, la obra tenía un avance de 82,33 %, frente al 86,79 % programado.“Hemos identificado retrasos que requieren especial atención, del 19 % en las estaciones, del 18 % en sistemas y equipos y en el 52 % en la malla vial y el espacio público. Son aspectos fundamentales para que el Metro pueda prestar el servicio que los colombianos esperan.Por eso he dispuesto la creación de un grupo especial liderado por el vicecontralor Francisco José Chaos, que seguirá de cerca el avance del proyecto y adelantará las acciones fiscales que correspondan.” Precisó el contralor Laverde.La entidad advierte retrasos en estaciones y accesos del 19,24 %, en sistemas y equipos del (18,58 %) y en malla vial y espacio público del 52,34 %), situación que podría afectar las fechas previstas para las pruebas operacionales y la entrada en operación comercial.Asimismo, el contralor, Jorge Laverde, anunció que habrá un equipo interno que le hará seguimiento día por día a la ejecución de las obras del metro de Bogotá. Cabe recordar que, a principios del mes de septiembre, el alcalde de Bogotá; Carlos Fernando Galán, confirmó que la construcción superaba el 82,33 % de ejecución con la construcción de 17 km del viaducto.
En medio de una tensa discusión en el Concejo de Bogotá, el alcalde Carlos Fernando Galán ha salido al paso de las críticas y dudas que rodean a la propuesta de reforma tributaria para la capital. El mandatario insistió en que el proyecto no busca simplemente aumentar la carga impositiva, sino dotar a la ciudad de los recursos necesarios para mantener su ritmo de inversión, modernizar su infraestructura tecnológica y asegurar la competitividad frente a otros centros urbanos del país y del mundo.Durante una entrevista con Mañanas Blu, Galán fue enfático al señalar los riesgos de que esta iniciativa sea rechazada en el cabildo distrital. Según el alcalde, el hundimiento de la reforma no solo frenaría proyectos clave, sino que eliminaría beneficios directos para los ciudadanos y empresarios. La apuesta central del proyecto tiene cuatro pilares fundamentales: un salto tecnológico, la atracción de inversión privada, la simplificación del sistema tributario bajo estándares de la OCDE y la garantía de que la ciudad cuente con recursos para la ejecución de obras. Sobre la controversia generada por el ajuste en el Impuesto de Industria y Comercio (ICA) para actividades financieras, el alcalde aclaró que las cifras que circulan en el debate político no reflejan la realidad técnica.En la práctica, a partir del 2029 estamos hablando de un aumento de 16% realmente, no del 89 por ciento, explicó Galán al desmentir los cálculos que han presentado sectores de la oposición, como el Centro Democrático. El mandatario argumentó que, al considerar la deducibilidad del impuesto en la renta, el impacto efectivo para el sector es manejable y mantiene a Bogotá por debajo de las tasas vigentes en ciudades como Barranquilla o Cali. Por qué la modernización del alumbrado público es prioridadUno de los puntos más ambiciosos de la reforma es la creación de un cobro independiente para el alumbrado público, un mecanismo que ya existe en más de 840 municipios de Colombia. El alcalde subrayó que este sistema permitiría trascender el modelo arcaico actual hacia uno inteligente, con capacidad de telegestión y una red de internet de las cosas. Esto nos va a permitir además habilitar que la ciudad pase a una red de internet de las cosas, es decir, una red que permita conectar cámaras en todos los postes a futuro de la ciudad, precisó. Según el mandatario, el impacto en el bolsillo de los ciudadanos está medido y los estratos 1, 2 y 3 quedarían exentos de este pago, buscando que la modernización sea financiada sin afectar a los hogares de menores ingresos. Qué pierde Bogotá si no se aprueba la reforma El riesgo de un estancamiento financiero es la principal preocupación del Distrito. De acuerdo con el alcalde, el cupo de endeudamiento aprobado al inicio de su gobierno es de 9 billones de pesos, una cifra significativamente menor a los 21 billones obtenidos por la administración anterior. Sin nuevas fuentes de ingresos, el margen de maniobra para el próximo gobierno sería inexistente. Las consecuencias de un eventual fracaso de la reforma serían inmediatas: Se caería la posibilidad de que más de un millón de contribuyentes que tienen deudas pendientes accedan a una reducción del 50 por ciento en sanciones, siempre y cuando se pongan al día. Asimismo, se perdería el impulso para atraer inversiones estimadas en 78 billones de pesos y se vería comprometida la continuidad de programas sociales y obras de infraestructura, incluyendo vivienda, troncales de Transmilenio y el Metro de Bogotá.
El propósito del trabajo adelantado por el Semillero de Investigación en Movilidad y Logística de la Universidad Nacional es medir comportamientos inadecuados como la evasión del pago, los empujones, el mal uso de los asientos prioritarios, las ventas ambulantes y situaciones más graves como el acoso sexual y las violencias basadas en género. Esto, con el fin de entender de mejor manera cómo afectan a los usuarios y su experiencia de viaje, para poder diseñar estrategias que permitan reducirlos antes de que el metro de Bogotá entre en operación.“Esta es una contribución para los tomadores de decisión. Un insumo para fortalecer sus estrategias y mejorar la calidad de viaje en los sistemas de transporte. Desde la Universidad aportamos a identificar y medir, como se hace en otras partes del mundo, estos comportamientos de forma periódica para que haya planes que ayuden a reducirlos”, asegura el profesor José Stalin Rojas Amaya, director del Observatorio en Movilidad y Logística de la UNAL.Durante el estudio, los usuarios consultados aseguraron haber presenciado, en promedio, 7,4 comportamientos inadecuados durante su último viaje en el Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá. Entre los más frecuentes aparecen las ventas ambulantes, los empujones, la evasión del pago y el mal uso de los asientos prioritarios.Catalogaron más de 100 comportamientosLos investigadores agruparon los comportamientos identificados en cuatro categorías:La primera, evasión y fraude, incluye el no pago del pasaje, conocido como “colarse”; la venta y compra de pasajes en sitios no autorizados y el uso indebido de tarjetas preferenciales.La segunda, vandalismo y seguridad, comprende daños deliberados a buses y estaciones, como grafitis o rotura de vidrios; el bloqueo de puertas; el uso no autorizado de salidas de emergencia y prácticas de alto riesgo como colgarse de los buses o realizar gravity bike.En convivencia y cultura ciudadana se agrupan las ventas informales en buses y estaciones, el consumo de alimentos, bebidas y tabaco, incluido el vapeo; escuchar música sin auriculares o hablar en voz alta, así como las agresiones verbales o físicas entre usuarios.La cuarta categoría corresponde al uso de la infraestructura e incluye no ceder los puestos prioritarios, ingresar al bus sin permitir primero la salida de otros pasajeros, permanecer en estado de embriaguez o bajo los efectos de sustancias psicoactivas y realizar actos obscenos.También tuvieron en cuenta el caso de las personas en condición de calle, pues, según la investigación, los usuarios se quejan de ellas. Sin embargo, su sola presencia no es un comportamiento inadecuado, porque las personas en condición de calle son ciudadanos y tienen todo el derecho a ingresar a un sistema de transporte público. Como cualquier otro pasajero, pueden incurrir en conductas inadecuadas. De hecho, muchos usuarios sin esta condición también realizan actos similares que incomodan a los demás.El estudio tuvo en cuenta documentos del Observatorio de Comportamientos Incívicos del Metro de París y de la Encuesta Anual de Modales de la Asociación de Ferrocarriles Privados de Japón, además de clasificaciones del Sistema Integrado de Transporte de Bogotá y del Metro de Medellín, para realizar una comparación. Sin embargo, los investigadores advierten que las estrategias de otros sistemas no pueden aplicarse automáticamente a Bogotá, debido a las diferencias culturales y a las características de la población.La percepción de seguridad es diferente entre hombres y mujeresLa investigación también tuvo en cuenta la percepción de seguridad dentro de las estaciones, obteniendo una valoración promedio de 3,4 sobre 10. Sin embargo, las situaciones que generan inseguridad cambian entre hombres y mujeres.“Aunque el promedio para hombres fue más alto de percepción de inseguridad, ellos asocian la inseguridad a factores como el hurto, las riñas, las peleas o los conflictos. Pero las mujeres tenían una percepción que, aunque era en promedio menor, estaba ligada a razones como el acoso sexual, los empujones o los roces con otras personas”, explicó Johana Taborda, integrante del Semillero.Taborda añade que entre los usuarios también existe temor a intervenir cuando otra persona enfrenta una situación de riesgo, ante la posibilidad de que termine en una riña o una agresión.“Hay un indicador global justamente de acoso a las mujeres, donde Bogotá es una de las 10 ciudades en el mundo en donde, cuando ocurren situaciones de acoso, las mujeres no esperan que alguien les ayude. Lo mismo sucede en India”, aseguró.Finalmente, el estudio percibe que el Metro está realizando una estrategia en torno a la cultura ciudadana que es sólida y que está convirtiendo al Metro de Bogotá en un símbolo positivo para la ciudad.
La Embajada de Estados Unidos en Panamá negó que su país haya iniciado el despliegue de 600 soldados en territorio panameño para reforzar la campaña contra el narcotráfico, como publicó el diario The New York Times.Según la representación diplomática, actualmente hay 120 militares estadounidenses de la 10.ª División de Montaña que participan en un curso de entrenamiento en selva de dos semanas. La capacitación terminará el 25 de octubre, fecha en la que regresarán a su base en Fort Drum, Nueva York.En un comunicado, la embajada calificó de “categóricamente falsa” la información sobre el envío de los 600 soldados y sostuvo que el entrenamiento conjunto con militares panameños no es una actividad nueva. Explicó que el Centro de Entrenamiento de Operaciones en Selva funciona desde hace más de un año como una escuela reconocida oficialmente por el Ejército estadounidense.En ese centro, instructores de ambos países enseñan técnicas de supervivencia y operaciones en la selva. Al finalizar, los participantes reciben una insignia y un certificado, y los militares estadounidenses regresan a sus unidades de origen.La embajada también señaló que la presencia de sus tropas responde a una invitación del Gobierno panameño y que la cooperación incluye labores humanitarias. Como ejemplo, mencionó la asistencia prestada tras el terremoto del 9 de octubre, cuando militares estadounidenses ayudaron a entregar suministros y transportar equipos de respuesta.La declaración se conoce después de que The New York Times informara sobre el supuesto despliegue de 600 militares de la División de Montaña de Fort Drum, en el marco de la ampliación de las operaciones estadounidenses contra el narcotráfico en América Latina. La publicación también mencionó posibles actividades en Honduras y Colombia.
El Gobierno reportó seis personas capturadas y seis intervenciones de la Policía antidisturbios durante las manifestaciones convocadas por la oposición este miércoles 14 de octubre en Colombia.El presidente Abelardo De La Espriella entregó el balance desde el Puesto de Mando Unificado y la sala de crisis de la Casa de Nariño, donde señaló que el 98 % de las movilizaciones se desarrollaron de manera pacìfica y que el punto de mayor afluencia reunió a 62.000 personas.Según el balance, la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO), antigua Esmad, intervino en seis puntos: dos en Bogotá, dos en Ibagué, uno en Popayán y uno en Medellín.Las seis capturas se distribuyeron en tres casos en Montería, uno en Pasto y dos en Ibagué. De acuerdo con el Presidente, los detenidos fueron sorprendidos en flagrancia mientras cometían actos vandálicos, entre ellos grafitis y ataques contra estaciones y un bus de TransMilenio.Daños en TransMilenio y usuarios afectadosEn Bogotá, el balance de daños físicos de TransMilenio, con corte a las 5:00 p. m., registró dos buses troncales vandalizados, tres estaciones afectadas (Bicentenario, Perdomo y San Diego) y dos paraderos zonales dañados en la calle 45, entre carreras 13 y 14.El reporte también contabilizó 421.593 usuarios afectados por las alteraciones del servicio. Esta cifra corresponde al balance del sistema de transporte con corte a esa hora.Durante la noche también se registraron disturbios en inmediaciones del Parque de los Periodistas y el Eje Ambiental, en el centro de Bogotá, donde integrantes de la UNDMO intervinieron ante los enfrentamientos con manifestantes.En otras ciudades también se registraron enfrentamientos entre manifestantes y la Policía antidisturbios. En Ibagué, la UNDMO intervino en el parque Manuel Murillo Toro, frente a la Gobernación del Tolima, donde utilizó gases lacrimógenos y bombas aturdidoras para dispersar a los participantes. En Medellín y Popayán también se reportaron choques durante las movilizaciones, que hicieron necesaria la intervención de las autoridades.Al cerrar el balance, De la Espriella reiteró que el Gobierno garantizará las manifestaciones pacíficas, pero advirtió que actuará contra quienes cometan actos violentos.
Colombia homenajeó este martes en Bogotá a sus artistas en el 'Best New Artist Showcase' de la Academia Latina de la Grabación, un encuentro que reunió a Juliana, Ela Taubert, Manuel Medrano y Piso 21 para impulsar a las nuevas generaciones de la música latina."Colombia es un gran semillero de talento. Ha aportado propuestas maravillosas a la música latinoamericana", dijo a EFE el CEO de la Academia Latina de la Grabación, Manuel Abud, quien destacó que el país suma cerca de cuarenta nominados a los Latin Grammy.El encuentro forma parte de una iniciativa que la Academia puso en marcha en 2022 y que, en sus anteriores ediciones, ha pasado por ciudades como Las Vegas, Buenos Aires, Ciudad de México, Miami, San Juan, São Paulo y Sevilla.El formato reúne a artistas vinculados a la categoría de Mejor Nuevo Artista para dar visibilidad a las nuevas generaciones de la música latina.La cantante bogotana Juliana, una de las anfitrionas del evento y ganadora de ese galardón en 2021, celebró que la iniciativa tenga lugar en su ciudad y destacó su capacidad para inspirar a quienes comienzan su camino en la industria musical."Los sueños se construyen con las realidades, cómo los trabajas con amor", afirmó la vocalista, quien consideró que escuchar las experiencias de otros músicos puede convertirse en "combustible para los sueños" de las nuevas generaciones.Por su parte, el cantante Gusi, nominado este año a Mejor Álbum Cumbia/Vallenato, reivindicó esos géneros como parte de la identidad musical colombiana y defendió la colaboración entre artistas para llevar estos sonidos a nuevas audiencias dentro y fuera del país."Nuestro mundo vallenato tiene mucho todavía por resaltar, tiene mucho todavía por descubrir", señaló el músico, quien destacó la importancia de trabajar conjuntamente para dar mayor visibilidad a estos géneros y acercarlos también a los jóvenes.Carlos Vives, quien acompañó a estos artistas al igual que Andrés Cepeda, destacó el cariño que recibe de las nuevas generaciones de músicos, que lo invitan a participar en sus proyectos y reconocen su trayectoria."Hay algo ahí del camino que escogí, del trabajo que hemos hecho que las nuevas generaciones, lo han valorado mucho y estoy ahí cantando con ellos", comentó el afamado artista, quien atribuyó ese reconocimiento a su apuesta por acercarse a los músicos jóvenes, que, entre risas reconoció que no le "dejan envejecer".Vives -quien participa en 'Aquí seguiré', la última canción de Juliana junto a otros artistas como Nidia Góngora y Herencia de Timbiquí- felicitó a la Academia por esta iniciativa, que en cada edición impulsa a jóvenes artistas a seguir creyendo en sus carreras musicales.
La red social X anunció este miércoles la suspensión de más de 13.000 cuentas que atribuye a tres presuntas operaciones de influencia extranjera vinculadas a Irán, Rusia y China, dirigidas a intervenir en la conversación política de Estados Unidos antes de las elecciones legislativas de medio mandato del próximo 3 de noviembre.Según informó el equipo de Asuntos Gubernamentales de la plataforma, las redes utilizaban cuentas falsas para publicar y amplificar contenidos sobre la política estadounidense, con mensajes dirigidos a candidatos y figuras públicas de todo el espectro político.La compañía explicó que identificó y suspendió las cuentas mediante barridos e investigaciones proactivas para detectar comportamientos coordinados que incumplen sus normas de autenticidad.X no detalló en el comunicado cuántas cuentas correspondían a cada país ni aportó información específica sobre las tres operaciones, sus responsables o el alcance que tuvieron en el debate público estadounidense.La plataforma aseguró que mantendrá sus medidas de vigilancia durante la campaña electoral y después de los comicios, en los que se renovará la Cámara de Representantes y una parte del Senado de Estados Unidos.Los comicios del 3 de noviembre determinarán el control del Congreso, donde los republicanos defienden sus mayorías en ambas cámaras, y servirán para medir el respaldo a Trump en la segunda mitad de su mandato.Una victoria demócrata en cualquiera de ellas podría dificultar la aprobación de su agenda y abrir la puerta a nuevas investigaciones en su contra.
La multinacional de telecomunicaciones Millicom anunció este miércoles una inversión de 8,5 billones de pesos (2.675 millones de dólares) en Colombia durante los próximos cuatro años, coincidiendo con el inicio de la transición de Movistar a Tigo tras la integración de ambas compañías.Tigo, la marca para América Latina de Millicom, con sede legal en Luxemburgo, destinará los recursos a modernizar y ampliar sus redes fijas y móviles, acelerar el despliegue de la tecnología 5G y fortalecer su infraestructura digital, según informó la compañía en un comunicado.El nuevo plan se suma a los 4,5 billones de pesos (1.416 millones de dólares) destinados por Millicom a la adquisición de participaciones en Tigo y Movistar, lo que eleva a trece billones de pesos (unos 4.091 millones de dólares) su apuesta total por Colombia, entre adquisiciones e inversiones proyectadas.Entre 2026 y 2028, la compañía prevé realizar más de 5.000 ampliaciones de capacidad y desplegar más de 1.100 nuevos sitios de cobertura, hasta alcanzar un total de 11.500.Según las proyecciones de la empresa, este despliegue permitirá conectar a más de 492.000 personas en zonas rurales que hasta ahora carecían de conectividad y mejorar el servicio de más de tres millones de colombianos.Entre los municipios prioritarios figuran Carmen del Darién, Riosucio y Medio Baudó, en el departamento del Chocó (oeste), uno de los territorios más pobres del país; Providencia, en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; y Paratebueno, localidad de Cundinamarca (centro) gravemente dañada por un terremoto de magnitud 6,3 el año pasado.El plan contempla también la expansión de las redes de fibra óptica, el fortalecimiento de la infraestructura de transmisión y la modernización de centros de datos, además de inversiones en digitalización y automatización de plataformas tecnológicas."Colombia es un mercado estratégico para Millicom y una pieza fundamental de nuestra visión de largo plazo en América Latina", afirmó el consejero delegado del grupo, Marcelo Benítez, quien defendió la necesidad de reforzar las infraestructuras digitales para ampliar la conectividad y las nuevas oportunidades.La compañía señaló que el tráfico de datos móviles crecerá un 13 % en 2026 y un 15 % en 2027, mientras que el tráfico en las redes 5G ya ha registrado un incremento del 300 % en 2026.Millicom adquirió en febrero de 2026 el 67,5 % de las acciones que Telefónica Hispanoamérica tenía en Movistar Colombia y en abril compró el 32,5 % restante que pertenecía al Estado colombiano, con lo que pasó a controlar la totalidad de Colombia Telecomunicaciones, operadora de la marca Movistar.