Habitantes del barrio Astorga, en El Poblado, mantienen su preocupación y rechazo frente a un proyecto urbanístico en la calle 8 sur con carrera 43C, un espacio tradicionalmente verde que denominan el “Parque del Silencio”. Aunque la administración distrital defiende el proyecto como un contrato de arrendamiento temporal para instalar estructuras livianas, la comunidad exige alternativas que prioricen el cuidado ambiental.
La controversia gira en torno al temor de los residentes de que el terreno sea destinado a un establecimiento comercial privado, generando un aprovechamiento económico particular en una zona verde.
Por su parte, Fonvalmed, dependencia de la Alcaldía de Medellín, aclaró que los terrenos son bienes fiscales que seguirán perteneciendo al Distrito y que el contrato de arrendamiento temporal no contempla construcciones permanentes, sino mobiliario urbano liviano como mesas, sillas y pérgolas bajo supervisión pública.
"Hace poco nos encontramos con un letrero de la Curaduría, ahí fijado en el muro, donde dice que ese parque, que ahí se va a construir un establecimiento de dos plantas con destino comercial. Luego averiguamos, y ya nos lo dijo, que se va se le ha entregado al restaurante La Matriarca para poner ahí, pues, un gastrobar", manifestó Álvaro González, residente del barrio
La administración recordó que, jurídicamente, el predio está ubicado en una zona de alta mixtura según el Plan de Ordenamiento Territorial, lo que permite usos comerciales y gastronómicos para dinamizar la economía local, mientras el proyecto avanza en su trámite de licencia ante la Curaduría Urbana Segunda.
Ante este panorama, residentes y comerciantes han planteado una alternativa: la iniciativa "Corredor Vivo de Astorga". Proponen conectar cuatro espacios que hoy se gestionan de manera independiente la quebrada La Presidenta, el Parque de La Bailarina, el Parque del Silencio y el Parque de El Poblado para consolidarlos como un sistema integrado de naturaleza, cultura y encuentro ciudadano, donde la actividad económica y la preservación ambiental puedan coexistir sin perder el espacio verde.
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"Nosotros no nos interesa quién sea o no el dueño en realidad, pues, si si vamos a hablar, pues, en términos prácticos. Nos interesa es para qué se use el lote, ¿cierto? Y creemos que el uso debe ser, como está hoy, un uso público de parque, una zona vez de amortiguación, y y no y no para ese uso", indicó González.
Mientras el proyecto urbanístico sigue su trámite legal, los habitantes insisten en la defensa de sus zonas verdes y exigen a las autoridades escuchar propuestas que integren el desarrollo comercial con la protección de los corredores ecológicos del sector.