Así opera la planta de biogás en Doña Juana que transforma residuos en energía
La planta de biogás de Doña Juana convirtió residuos en energía en 2025, generó 14 millones kWh y redujo 560 mil toneladas de CO2 en Bogotá.
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En medio de la operación del relleno sanitario Doña Juana, al sur de Bogotá, funciona una infraestructura clave que pocos conocen a detalle, pero que hoy se ha convertido en un referente de aprovechamiento energético y mitigación ambiental: la planta de biogás, encargada de capturar los gases generados por la descomposición de residuos y convertirlos en energía eléctrica.
Durante 2025, esta planta logró un resultado significativo: más de 14 millones de kilovatios hora generados, una cifra que equivale al suministro de energía para más de 8.000 hogares. Además, su operación permitió evitar la emisión de cerca de 560.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, consolidándose como una de las estrategias ambientales más relevantes en la capital.
El proceso inicia en el interior del relleno sanitario, donde la descomposición de los residuos produce biogás, compuesto principalmente por metano. Para capturarlo, se han instalado chimeneas estratégicamente distribuidas en cada nivel del relleno, separadas aproximadamente por 40 metros entre sí. Estas estructuras permiten la liberación controlada del gas y su posterior recolección para tratamiento.
Una vez captado, el biogás pasa por un proceso de aprovechamiento energético, enmarcado dentro de apuestas de eficiencia que responden a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Este modelo de operación no requiere recursos del presupuesto distrital, ya que funciona bajo un esquema de alianza público-privada que impulsa la valorización de los residuos y sus subproductos.
Uno de los componentes más importantes de la planta es el sistema de destrucción del metano, un gas con un potencial de calentamiento global 28 veces superior al del dióxido de carbono. Este proceso se realiza mediante tres antorchas que operan a temperaturas cercanas a los 930 °C, lo que garantiza la transformación del metano en CO₂, reduciendo significativamente su impacto ambiental.
En este contexto, la planta no solo genera energía, sino que también cumple un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático, al mitigar directamente las emisiones asociadas a la descomposición de residuos.
Más allá del componente ambiental, la operación del biogás también dejó resultados económicos importantes. En 2025, la planta generó una contraprestación cercana a los 2.700 millones de pesos, recursos que fueron transferidos a la UAESP para fortalecer el Plan de Gestión Social en las comunidades de Mochuelo Alto, Mochuelo Bajo y Rincón de Los Mochuelos.
Estos recursos se han destinado a iniciativas productivas para dinamizar la economía local y a programas que facilitan el acceso de jóvenes a la educación superior, beneficiando directamente a las zonas de influencia del relleno sanitario.
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Entre las metas que se plantean está la posibilidad de integrar el biogás a la red de gas natural, lo que ampliaría aún más su impacto energético en la ciudad.
Por su gestión integral, la planta fue reconocida en la versión XXV del Premio Nacional de Alta Gerencia, con una mención especial del Departamento Administrativo de la Función Pública, en la categoría de fortalecimiento del desempeño como base de la sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático.
Así, Doña Juana no solo sigue siendo un punto neurálgico en la gestión de residuos de Bogotá, sino también un espacio donde la basura se transforma en energía y desarrollo social.