La recuperación de una comunidad después de un desastre natural no depende únicamente de reconstruir viviendas o reparar carreteras. También está condicionada por la capacidad de restablecer servicios públicos esenciales como el agua potable, la energía eléctrica, el saneamiento, la recolección de residuos y las telecomunicaciones.Esta es una de las principales conclusiones planteadas por Andrea Pérez Cadavid, gerente del Relleno Sanitario Doña Juana y experta en servicios públicos, al analizar las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto. El balance de la emergencia mostró afectaciones simultáneas en diferentes sectores de la infraestructura que sostiene la vida cotidiana. Más de 100 acueductos resultaron afectadosDe acuerdo con el balance oficial citado en el documento, durante la primera etapa de la emergencia se reportaron 111 acueductos afectados, además de 351 centros de salud, 3.579 establecimientos educativos, 435 vías, 69 puentes vehiculares y cinco aeropuertos con algún nivel de afectación.Las cifras muestran que los efectos de un terremoto van más allá de los daños visibles en edificaciones. Cuando una red de agua, energía o saneamiento deja de funcionar, también se afectan las condiciones necesarias para que las personas puedan regresar a sus actividades habituales.El impacto sobre los servicios públicos puede generar, además, efectos sobre otros sectores. La interrupción de la energía, por ejemplo, compromete sistemas de bombeo y tratamiento de agua, el funcionamiento de hospitales, las telecomunicaciones y diferentes actividades comerciales. Energía eléctrica, un servicio que sostiene a los demásLa energía eléctrica fue uno de los servicios que registró una recuperación más rápida después del terremoto. Más de 1,5 millones de usuarios llegaron a estar afectados, mientras que para el 13 de agosto más de 1,45 millones ya habían recuperado el servicio. Sin embargo, alrededor de 75.661 usuarios permanecían sin electricidad para ese momento.Chocó enfrentó uno de los escenarios más complejos. De aproximadamente 111.000 usuarios afectados inicialmente, cerca de 11.000 continuaban sin servicio. También se reportaron afectaciones en Risaralda, Valle del Cauca y Quindío.Durante la emergencia también se presentó una reducción temporal cercana al 18 % de la demanda eléctrica nacional, equivalente a unos 1.700 megavatios, asociada a las interrupciones y a la paralización de actividades en las zonas afectadas. Agua potable y saneamiento, una prioridad después del desastreEl acceso al agua potable adquiere una importancia inmediata después de una emergencia. Según el documento, los daños se presentaron en bocatomas, plantas de tratamiento, tanques y redes de conducción y distribución.En total, 111 sistemas de acueducto resultaron afectados. Además, un informe humanitario de Naciones Unidas estimó en 2,47 millones las personas que requerían asistencia en agua, saneamiento e higiene, considerando tanto los efectos del terremoto como las vulnerabilidades existentes, especialmente en Chocó.A un mes del desastre, más de 52.000 personas habían recibido asistencia humanitaria relacionada con agua, saneamiento e higiene, mediante intervenciones realizadas en 30 municipios. Para Pérez Cadavid, el proceso de reconstrucción plantea un desafío adicional cuando las comunidades ya tenían dificultades para acceder a servicios básicos antes de la emergencia.El servicio de aseo también es parte de la emergenciaLa recolección y disposición adecuada de residuos es otro de los componentes que adquieren relevancia después de un terremoto. La destrucción de viviendas y establecimientos genera materiales de construcción, alimentos deteriorados y otros residuos que deben ser retirados de las zonas habitadas.Las dificultades para mantener las rutas de recolección y la operación normal de los sitios de disposición final pueden generar riesgos adicionales. Si los residuos no son recogidos, transportados y gestionados adecuadamente, aumentan los riesgos de contaminación, proliferación de vectores y deterioro de las condiciones sanitarias.Por esta razón, el manejo de residuos después de un desastre está relacionado no solo con la limpieza de las calles, sino también con la salud pública, la protección ambiental y el restablecimiento de la normalidad. El efecto dominó de los daños en infraestructuraEl documento plantea que los servicios públicos deben analizarse como una red interdependiente. La afectación simultánea de hospitales, colegios, vías, puentes y servicios básicos puede ralentizar la recuperación de las comunidades.El terremoto dejó 351 centros de salud y 3.579 establecimientos educativos afectados, además de 435 vías y 69 puentes vehiculares con daños reportados. Estos elementos están conectados con el funcionamiento de los servicios públicos y con la posibilidad de que las actividades económicas y sociales se restablezcan. Desde esta perspectiva, la infraestructura de servicios públicos no se limita a tuberías, cables, postes o vehículos recolectores. Se trata de una red que permite el funcionamiento de la salud, la educación, la economía y las actividades cotidianas.Reconstruir con criterios de gestión del riesgoLa emergencia también abre una discusión sobre la forma en que deben ejecutarse los procesos de reconstrucción. El documento plantea la necesidad de incorporar criterios como gestión del riesgo, redundancia, mantenimiento, capacidad de respuesta y adaptación a las condiciones particulares de cada territorio.En regiones donde existen dificultades históricas para garantizar servicios como agua potable o saneamiento, el objetivo planteado es que la recuperación permita cerrar las brechas que quedaron expuestas durante la emergencia, en lugar de limitarse a restablecer las condiciones anteriores. “Los servicios públicos son la columna vertebral de la recuperación. Una vivienda puede reconstruirse, pero si alrededor no hay agua, energía, saneamiento, aseo, vías y comunicaciones, la vida de esa familia seguirá estando lejos de la normalidad”, afirmó Pérez Cadavid. El terremoto del 10 de agosto dejó daños materiales y una amplia tarea de reconstrucción. Pero también puso de manifiesto la importancia de garantizar que los servicios esenciales puedan regresar de manera rápida, segura y sostenible. Cuando varios servicios públicos resultan afectados al mismo tiempo, el impacto trasciende la infraestructura física. También se compromete la capacidad de las comunidades para recuperar sus actividades y avanzar hacia la normalidad.
En Bogotá es común encontrar montañas de escombros abandonadas en esquinas, separadores, lotes vacíos y hasta en ríos o humedales. Restos de cemento, ladrillo, tierra y materiales de construcción terminan muchas veces en puntos clandestinos, afectando el espacio públicoEsto genera contaminación visual, obstrucción de vías y alcantarillas, malos olores e incluso riesgos para peatones y conductores, pues durante temporadas de lluvias, estos residuos también pueden agravar problemas de drenaje e inundaciones en distintos sectores de la ciudad.Ahora, el Distrito busca cambiar ese panorama con una estrategia que apunta al “fin de los escombros” como desecho sin utilidad.Residuos de obras serán convertidos en material reutilizableLa apuesta del Distrito consiste en transformar buena parte de estos residuos en nuevos materiales reutilizables para obras de infraestructura, mantenimiento vial y construcción de andenes.La iniciativa hace parte del modelo de economía circular que adelanta Bogotá para reducir la cantidad de residuos que llegan al relleno sanitario Doña Juana.Para ello, se implementó una planta especializada de tres hectáreas destinada al tratamiento integral de residuos provenientes de puntos críticos y de arrojo clandestino.Según explicó el Distrito, la planta cuenta con tecnología para procesar residuos de construcción y demolición, permitiendo transformar cerca de 350 toneladas diarias en materiales aprovechables. Estos elementos reciclados pueden ser utilizados posteriormente en proyectos de urbanismo y mantenimiento de vías y andenes.Uno de los objetivos más ambiciosos del proyecto es aumentar el aprovechamiento de estos residuos. Actualmente, de cada tonelada recolectada en puntos críticos, cerca del 33 % logra recuperarse mediante procesos de separación y transformación, según datos de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP). La meta distrital es alcanzar un 70 % de reutilización.La entidad indica que las cifras muestran la magnitud del problema. Durante 2026, Bogotá ha recolectado 129.315 toneladas de residuos provenientes principalmente de arrojo clandestino.De ese total, 58.010 toneladas fueron sometidas a procesos de gestión integral y tratamiento, mientras que más de 71.000 toneladas todavía tuvieron que ser llevadas a disposición final.Además, en lo corrido del año se han valorizado 41.892 toneladas de residuos mediante procesos de clasificación y reciclaje para producir agregados reutilizables en obras civiles.“Diariamente al relleno sanitario Doña Juana ingresan aproximadamente 5.875 toneladas de residuos, por eso le hacemos un llamado a la ciudadanía recordándoles que el mejor residuo es el que no se produce”, señaló Armando Ojeda, director de la UAESP.Aunque el Distrito avanza en infraestructura y tratamiento de residuos, la administración insistió en que la cultura ciudadana seguirá siendo clave para disminuir los puntos de arrojo ilegal que persisten en varias localidades de la capital.
En medio de la agenda del segundo día de la Cumbre Glocal de Economía Circular, Ibagué dio un paso decisivo hacia la sostenibilidad al anunciar una alianza estratégica con el relleno sanitario Doña Juana, uno de los principales centros de tratamiento de residuos del país. El acuerdo, revelado por la alcaldesa Johana Aranda, busca transformar la gestión de escombros en la ciudad mediante la transferencia de conocimiento técnico y operativo.La mandataria destacó que este tipo de acuerdos representan el verdadero espíritu del encuentro internacional: pasar de los discursos a los hechos. “Son alianzas como estas las que garantizan que estas cumbres no se queden en palabras, sino que se conviertan en proyectos reales en beneficio de los territorios”, afirmó.El convenio surge tras una mesa técnica en la que participó la gerente del Centro de Gerenciamiento de Residuos Doña Juana, Andrea Pérez Cadavid, quien expuso el modelo implementado en Bogotá para el aprovechamiento de residuos de construcción y demolición. Allí, materiales que antes eran considerados desechos hoy se procesan, clasifican y reutilizan como insumos para obras públicas, reduciendo el impacto ambiental y la extracción de recursos naturales.“Ibagué enfrenta retos en el manejo de escombros, y esta alianza permite ofrecer una solución viable basada en la experiencia”, explicó Pérez Cadavid, al detallar que en Doña Juana se procesan cerca de 30.000 toneladas mensuales de estos residuos, convirtiéndolos en bases para infraestructura vial y otros proyectos.Además del componente técnico, el acuerdo también abre la puerta a un enfoque más amplio de economía circular en la ciudad, donde los residuos dejan de verse como un problema y se convierten en oportunidades productivas. Este enfoque cobra mayor relevancia en un contexto donde el volumen de desechos sigue en aumento, como ocurre en Bogotá, donde el relleno recibe entre 6.300 y hasta 9.000 toneladas diarias de residuos ordinarios.La alianza se enmarca en una cumbre que reúne a representantes de más de 70 países, organismos internacionales y entidades financieras, con el objetivo de impulsar proyectos sostenibles con impacto global desde lo local. Bajo el lema de “acciones locales con impacto global”, el evento busca consolidar a Ibagué como un referente en economía circular.En ese sentido, la articulación con Doña Juana se convierte en uno de los primeros resultados concretos del encuentro y en una apuesta por modernizar la gestión de residuos en la ciudad. La meta, según la administración municipal, es no solo mejorar la operación de la escombrera, sino también sentar las bases para futuros proyectos de infraestructura sostenible.Así, mientras avanzan las discusiones en la cumbre, Ibagué empieza a materializar acuerdos que podrían redefinir su modelo ambiental, apostándole a una transformación donde la basura deje de ser el final del ciclo y se convierta en el inicio de nuevas oportunidades.
En medio de la operación del relleno sanitario Doña Juana, al sur de Bogotá, funciona una infraestructura clave que pocos conocen a detalle, pero que hoy se ha convertido en un referente de aprovechamiento energético y mitigación ambiental: la planta de biogás, encargada de capturar los gases generados por la descomposición de residuos y convertirlos en energía eléctrica.Durante 2025, esta planta logró un resultado significativo: más de 14 millones de kilovatios hora generados, una cifra que equivale al suministro de energía para más de 8.000 hogares. Además, su operación permitió evitar la emisión de cerca de 560.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, consolidándose como una de las estrategias ambientales más relevantes en la capital.Cómo se captura el biogás en Doña JuanaEl proceso inicia en el interior del relleno sanitario, donde la descomposición de los residuos produce biogás, compuesto principalmente por metano. Para capturarlo, se han instalado chimeneas estratégicamente distribuidas en cada nivel del relleno, separadas aproximadamente por 40 metros entre sí. Estas estructuras permiten la liberación controlada del gas y su posterior recolección para tratamiento.Una vez captado, el biogás pasa por un proceso de aprovechamiento energético, enmarcado dentro de apuestas de eficiencia que responden a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Este modelo de operación no requiere recursos del presupuesto distrital, ya que funciona bajo un esquema de alianza público-privada que impulsa la valorización de los residuos y sus subproductos.Un proceso clave para el climaUno de los componentes más importantes de la planta es el sistema de destrucción del metano, un gas con un potencial de calentamiento global 28 veces superior al del dióxido de carbono. Este proceso se realiza mediante tres antorchas que operan a temperaturas cercanas a los 930 °C, lo que garantiza la transformación del metano en CO₂, reduciendo significativamente su impacto ambiental.En este contexto, la planta no solo genera energía, sino que también cumple un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático, al mitigar directamente las emisiones asociadas a la descomposición de residuos.Más allá del componente ambiental, la operación del biogás también dejó resultados económicos importantes. En 2025, la planta generó una contraprestación cercana a los 2.700 millones de pesos, recursos que fueron transferidos a la UAESP para fortalecer el Plan de Gestión Social en las comunidades de Mochuelo Alto, Mochuelo Bajo y Rincón de Los Mochuelos.Estos recursos se han destinado a iniciativas productivas para dinamizar la economía local y a programas que facilitan el acceso de jóvenes a la educación superior, beneficiando directamente a las zonas de influencia del relleno sanitario.Entre las metas que se plantean está la posibilidad de integrar el biogás a la red de gas natural, lo que ampliaría aún más su impacto energético en la ciudad.Por su gestión integral, la planta fue reconocida en la versión XXV del Premio Nacional de Alta Gerencia, con una mención especial del Departamento Administrativo de la Función Pública, en la categoría de fortalecimiento del desempeño como base de la sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático.Así, Doña Juana no solo sigue siendo un punto neurálgico en la gestión de residuos de Bogotá, sino también un espacio donde la basura se transforma en energía y desarrollo social.
Este jueves, la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA) negó a Bogotá la solicitud presentada en septiembre de 2024 para continuar con el actual modelo de disposición de basuras, el cual caduca en febrero de 2026. Según la CRA, la documentación entregada por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) no demuestra con suficiente evidencia la necesidad de mantener dicho esquema.Ante esta decisión, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, manifestó respeto por la resolución de la CRA, pero aseguró que el Distrito acudirá a instancias superiores para insistir en la aprobación del modelo actual.“En Bogotá, por sus características, es mejor el esquema de Áreas de Servicio Exclusivo (ASE). La ciudad necesita avanzar, y haremos lo necesario para mantener ese sistema. Buscaremos las vías administrativas para presentar los recursos de reposición”, afirmó el mandatario.Galán también aseguró que, independientemente del resultado de esta discusión con la CRA, el servicio de recolección de basuras estará garantizado en la capital una vez finalice la licencia vigente, en febrero de 2026.¿Qué son las Áreas de Servicio Exclusivo (ASE)?Las ASE son zonas delimitadas en Bogotá en las que solo las empresas adjudicatarias, mediante contrato con el Distrito Capital, pueden ofrecer y prestar el servicio público de aseo por un período de hasta ocho años. Estas compañías están obligadas a ampliar la cobertura para todos los usuarios, incluidos los de menores ingresos, y a cumplir con los niveles de calidad establecidos en los contratos.Actualmente, la ciudad está dividida en cinco ASE, cada una operada por una empresa diferente: Bogotá Limpia, Promoambiental, Ciudad Limpia, Área Limpia y LIME. Además, en el esquema participa un número considerable de recicladores.Críticas al modelo actualUna de las principales críticas al esquema ASE está relacionada con la definición de “áreas limpias” contenida en los contratos. Esta definición, limitada en su alcance, solo obliga a las empresas a garantizar una logística con frecuencias establecidas para recoger los residuos domiciliarios y transportarlos al relleno sanitario Doña Juana.Como consecuencia, al no incluir otros puntos de disposición ni tipos de residuos —como los conocidos como “residuos mixtos” (basura combinada con escombros)—, hay zonas donde los regueros son frecuentes, y su atención queda a cargo del Distrito.Para dimensionar el problema, la ciudad debe destinar cerca de $25.000 millones anuales para limpiar estos regueros.Frente a esto, Consuelo Ordóñez, directora de la UAESP, indicó que la nueva licitación incluirá servicios adicionales para la recolección de otros residuos, así como la disposición final de muebles y escombros, elementos que actualmente no están contemplados en los contratos vigentes.
Tras la jornada de protestas protagonizada por habitantes de la vereda Mochuelo Alto, quienes bloquearon el ingreso al relleno sanitario Doña Juana el pasado miércoles 21 de mayo, las autoridades distritales anunciaron un plan de acción inmediato para atender las graves afectaciones higiénicas denunciadas por la comunidad. El mal manejo de residuos, la proliferación de moscas y los olores ofensivos, fueron las principales razones que llevaron a la manifestación que generó retrasos en la recolección de basuras en Bogotá.En respuesta a los retrasos, el operador CGR Doña Juana S.A., responsable de la disposición final de residuos, dispuso maquinaria adicional y aplicó material de arcilla para cubrir los residuos expuestos, con el objetivo de controlar vectores como las moscas y reducir los olores ofensivos. Lo anterior, como parte de las medidas de un plan técnico de intervención que busca mejorar las condiciones sanitarias tanto dentro como fuera del Parque de Innovación Doña Juana.La Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), además, confirmó que, junto con otras entidades del Distrito, se instaló una mesa de trabajo con los líderes de la comunidad afectada, con el fin de escuchar sus inquietudes y construir soluciones conjuntas. Según Yira Bolaños, subdirectora de Disposición Final, estas acciones buscan no solo dar respuesta inmediata, sino garantizar a largo plazo la calidad de vida de las poblaciones aledañas al relleno.Por su parte, Consuelo Ordóñez, directora de la UAESP, reconoció que las lluvias han complicado la operación normal del relleno, alargando los tiempos de descarga de los residuos de una hora y media a más de cuatro horas. Por esto, anunció el uso del 10% adicional de maquinarias para acelerar los tiempos de recolección en la ciudad.
El relleno sanitario Doña Juana amaneció bloqueado este miércoles debido a protestas lideradas por los habitantes de los barrios Mochuelo Alto y Mochuelo Bajo, al sur de la capital.Los manifestantes exigen soluciones inmediatas frente a los malos olores, la contaminación ambiental y los impactos en la salud que, según denuncian, llevan años soportando sin respuesta efectiva por parte del Distrito.La manifestación ha paralizado parte de la operación de los vehículos recolectores de basura. Se estima que más de 700 toneladas de residuos no han podido ser procesadas, lo que ha generado acumulación de basura en varios sectores de Bogotá.“Estamos cansados de vivir entre moscas y gases tóxicos. No nos moveremos hasta que se escuche nuestra voz”, declaró una de las líderes comunitarias del sector.CGR, la empresa encargada de la operación del relleno sanitario Doña Juana, manifiesta que el aumento de olores y plagas de los últimos días se debe a las lluvias que se registran en la zona y que han venido implementando medidas para el control de moscas.
En la tarde de este viernes, 13 de septiembre, presentó un incendio forestal en cercanías del relleno sanitario de Doña Juana, sur de Bogotá. Los Bomberos acudieron al sitio para controlar la conflagración y aseguran que, de momento, no hay personas lesionadas.Precisamente, esta emergencia la atienden unidades de bomberos de las estaciones Marichuela, Venecia, Centro Histórico, Kennedy y Restrepo.Vale recordar que este incendio se reactivó en horas de la tarde, pues es producto de una quema forestal en el sector del relleno Doña Juana. Las autoridades monitorean las llamas con el sobrevuelo de drones; gracias a estas imágenes se puede identificar los puntos de calor más activos de este incendio.De hecho, este incendio ha sido registrado a través de redes sociales en diferentes puntos de la capital, pues es evidente el humo que ha generado la conflagración.Este incendio ocurre en medio de la época seca que vive la capital del país, pues no han llegado las lluvias que se esperaban y, sin duda, recuerdan las épocas de alerta que se vivieron a principio de 2024, cuando se registraban varias emergencias al mismo tiempo, en especial en los cerros orientales.¿Cómo evitar incendios forestales?La prevención y educación son indispensables para evitar tragedias ambientales. Por eso, aquí cinco consejos para evitar incendios forestales:Evitar fogatas: si está de camping o en áreas naturales, evite encender fogatas o fuegos en momentos de sequía o en lugares no habilitados. Si es necesario hacer fuego, asegúrese de que esté completamente apagado antes de irse.No dejar colillas de cigarrillos: nunca arroje colillas de cigarrillos en áreas boscosas o secas, ya que pueden prender un incendio.Eliminar materiales inflamables: si vive cerca de áreas forestales, asegúrese de eliminar ramas secas, hojas, y otro material inflamable alrededor de su hogar.No quemar basura: evite quemar residuos o desechos en áreas rurales. Si necesita deshacerte de material orgánico, consulte con las autoridades locales sobre métodos seguros.Seguir las normas de prevención: siempre siga las recomendaciones y prohibiciones de las autoridades locales sobre encender fuegos o realizar actividades que puedan generar chispas.
En Bogotá, la situación de las alertas sanitarias por las demoras en la recolección de basura se ha agravado debido a los bloqueos en las vías, pues impiden el acceso de los camiones recolectores al relleno sanitario de Doña Juana. En diálogo con Mañanas Blu con Néstor Morales, directora de la unidad administrativa encargada de los servicios públicos, Consuelo Ordoñez, explicó que cada demora en una ruta afecta la calidad de vida de los ciudadanos y la salubridad de la ciudad.En este momento, hay al menos nueve camiones atascados que llevan varios días sin poder salir de esa situación “compleja”, según dijo. Esto ha generado demoras en las rutas de recolección y afectaciones en algunas zonas de la ciudad. Ordoñez destacó que el relleno sanitario de Doña Juana es un punto neurálgico y los bloqueos en la vía de acceso principal han creado dificultades para los vehículos de recolección."Cada demora que tenemos en una ruta implica una afectación a la calidad de vida de la gente, a la salubridad de la ciudad. Entonces, tenemos en este momento por lo menos nueve camiones que están absolutamente atascados, algunos llevan tres días atascados y no ha sido posible que salgan de ese atasco. Eso, obviamente, implica demoras en las rutas. Entonces tenemos algunas zonas que están afectadas", precisó.Ante esta situación, se están sobrecargando los vehículos para poder atender la mayor área de prestación del servicio. Sin embargo, solo se está privilegiando la recolección ordinaria, dejando en la calle los residuos de barrido, escombros y vertidos clandestinos. Estos residuos se acumulan en los vehículos o se llevan a las bases de operación para evitar llegar al relleno sanitario.Por eso, enfatizó que esta situación no se puede mantener por más de 24 horas debido a la gravedad de la problemática de salud pública, que implica la acumulación de residuos en la ciudad. En ese sentido, dijo que no hay un plan B para el paso de los camiones de basura.“La de Boyacá es la vía de acceso principal al relleno sanitario de Doña Juana y efectivamente es objeto de bloqueos en este momento. Ahí es donde se han venido atascando los vehículos. Anoche logramos sacar algunos, Estamos esperando poder sacar los que todavía están en esos atascos, pero lo que la gente que está orientando el paro debería pensar es que esto es un tema de salubridad pública que implica que la ciudadanía pueda sufrir una situación supremamente grave”, recalcó.En cuanto a las recomendaciones para los ciudadanos, pidió contener los residuos sin presentarlos en el espacio público en la medida de lo posible, especialmente los residuos orgánicos que tienen un proceso de descomposición acelerado. Sugirió también separar vidrio, plástico, metal, papel y cartón para evitar acumular residuos. Además, instó a mantener los residuos orgánicos al interior de los domicilios para evitar su presencia en el espacio público.En cuanto a la recolección de basura en zonas que son atendidas por empresas privadas, también se han presentado dificultades debido a los bloqueos en las vías. Ordoñez destacó que todas las áreas de recolección están siendo afectadas debido a la imposibilidad de los vehículos de llegar a descargar en el horario previsto.https://www.youtube.com/watch?v=kWlH6mdeYFMEn términos de números, mencionó que la operación de recolección de residuos en Bogotá cuenta con 325 vehículos, de los cuales 247 son vehículos compactados destinados a la recepción de residuos orgánicos. Además, señaló que algunos vehículos son de carga lateral y otros de carga posterior, dependiendo de la ruta de recolección.
El Consejo de Estado emitió un fallo que anuló parte del laudo arbitral que obligaba al Distrito a pagar $64.000 millones al operador del relleno sanitario Doña Juana, la sociedad Centro de Gerenciamiento de Residuos (CGR), por desequilibrio económico en la tarifa de aseo. El concesionario sufrió un nuevo revés en el caso del litigio entre este operador y el Distrito Capital.La CGR había presentado un recurso de nulidad frente al fallo arbitral, que se dio a conocer el 11 de abril del año pasado, y aspiraba a que se le reconocieran $1.2 billones por las pérdidas surgidas en el marco de la operación del relleno.El Consejo de Estado solo anuló una de las 50 determinaciones del laudo, y la decisión que limitó la duración del contrato de concesión hasta el 2025 continúa en pie, por lo cual la CGR debe prepararse para entregar el relleno y el Distrito prepararse para buscar a un nuevo operador.La decisión fue celebrada por la exalcaldesa de Bogotá Claudia López, quien resaltó: “Este es el caso de corrupción más aberrante que encontré en la Alcaldía con el operador del relleno Doña Juana, que además de incumplirle a los bogotanos, pretendía sacarnos de los bolsillos $1.2 billones”, señaló.El Consejo de Estado remitió el caso al Tribunal Administrativo de Cundinamarca, para que establezca los montos a pagar para la optimización de la planta de tratamiento de Lixiviados del relleno Doña Juana.Así las cosas, el operador CGR deberá tener todo listo para entregar el relleno sanitario al final del 2025 y por otra parte, el Distrito tendrá que buscar cuál será el nuevo operador que se encargue del funcionamiento a partir del 2026.
Una ruptura repentina de una tubería de agua puede convertirse en una situación de alto riesgo para quienes transitan por el lugar. La presión del agua puede provocar una salida violenta del líquido, afectar la superficie y poner en peligro a conductores, motociclistas y peatones que se encuentren cerca.Eso fue lo que ocurrió en el suroeste de Venezuela, donde la fractura de un ducto del Acueducto Regional dejó al menos dos personas heridas. El momento de la emergencia quedó registrado en un video que posteriormente fue difundido en redes sociales.Así ocurrió la ruptura del tubo en VenezuelaDe acuerdo con la información conocida, la tubería del Acueducto Regional del Táchira, de aproximadamente 40 pulgadas, sufrió una fractura mientras sobre la vía circulaban vehículos y personas.En las imágenes se observa que, segundos antes de la ruptura, varios carros pasaban en ambas direcciones justo por encima del lugar donde se encontraba el ducto. Al mismo tiempo, algunas personas caminan por los andenes, muy cerca del punto en el que posteriormente se produjo la emergencia.De un momento a otro, el tubo se rompió y provocó una fuerte explosión de agua que alcanzó más de 3 metros de altura. Un motociclista que avanzaba en dirección al sitio alcanzó a frenar antes de ser lanzado por el aire debido a la fuerza del agua. Luego abandonó la motocicleta y corrió en dirección contraria para alejarse del lugar.Asimismo, otro vehículo alcanzó a pasar por la zona. El conductor continuó algunos metros y finalmente frenó, aparentemente confundido por lo que acababa de ocurrir. Otras personas que caminaban cerca también salieron corriendo ante la explosión.La ruptura de la tubería dejó al menos dos heridos y también ocasionó daños en siete inmuebles y un vehículo. La fuerza del agua destrozó una parte de la vía por lo que escombros de pavimento también volaron por el aire.Autoridades locales y entidades responsables acudieron al lugar para atender la emergencia, hacer el drenaje de las aguas y comenzar las labores de excavación necesarias para sustituir el tramo de tubería afectado.
Starbucks ha confirmado oficialmente la clausura de aproximadamente 250 establecimientos en toda la región de Norteamérica. La decisión, detallada a través de una presentación regulatoria este jueves, forma parte de una política corporativa orientada a optimizar el rendimiento financiero de la marca. Según informaron fuentes de la compañía, estos cierres se llevarán a cabo en el transcurso de esta misma semana.El criterio principal detrás de esta medida es el rendimiento operativo, pues la cadena ha identificado locales que, bajo el análisis actual, presentan un desempeño inferior a las expectativas y carecen de una "ruta clara" hacia la rentabilidad a mediano plazo. Al eliminar estos activos, la dirección busca concentrar sus recursos y esfuerzos en aquellas sucursales con un mayor potencial de crecimiento y una trayectoria financiera sólida.El impacto de la gestión de Brian NiccolEsta nueva ola de cierres constituye un paso decisivo en el plan de transformación iniciado por el CEO de Starbucks, Brian Niccol. Desde su llegada, el directivo ha priorizado la eficiencia operativa y la mejora en la experiencia del cliente como ejes para revertir la tendencia actual de la empresa. La reducción del 1% de su inventario total de cafeterías en Norteamérica se interpreta como una señal de que la directiva está dispuesta a realizar ajustes estructurales profundos.El mercado ha observado con atención estos movimientos, ya que la cadena se enfrenta a un entorno altamente competitivo y a cambios significativos en los hábitos de consumo post-pandemia. A pesar de la relevancia del anuncio, la empresa se ha mantenido cautelosa respecto a los detalles específicos sobre la ubicación geográfica de los locales afectados o la proporción exacta de establecimientos que se encuentran bajo convenios sindicales.Antecedentes y contexto en el sector cafeteroLa medida anunciada hoy se produce apenas un año después de un ciclo de cierres masivos que ya había afectado significativamente la presencia física de la marca en el mercado norteamericano. En aquel entonces, Starbucks también argumentó que la decisión respondía a la necesidad de renovar su modelo de negocio ante la saturación de ciertos puntos de venta y los altos costos operativos.Este patrón de cierre de locales de bajo rendimiento se alinea con una tendencia observada en la industria de la restauración y el retail en Estados Unidos. La presión inflacionaria y el aumento en los costos de mano de obra han obligado a grandes cadenas a realizar auditorías exhaustivas sobre sus activos físicos. El objetivo final es alcanzar un equilibrio entre la presencia masiva y la viabilidad económica de cada unidad.Incertidumbre para empleados y clientesHasta el momento, Starbucks no ha facilitado una lista pública de los establecimientos que cesarán sus operaciones en los próximos días, lo que ha generado interrogantes sobre cómo se gestionará la reubicación del personal afectado por los cierres. Históricamente, en procesos de reestructuración a gran escala, las empresas suelen ofrecer alternativas de transferencia a otras sucursales cercanas, aunque la compañía aún no ha emitido un comunicado detallado sobre el protocolo de recursos humanos para este caso específico.Para los clientes habituales, la noticia supone un cambio en la accesibilidad de la marca, especialmente en mercados urbanos donde la densidad de locales ha sido un sello distintivo por décadas. Con este ajuste, la empresa espera no solo mejorar sus márgenes de beneficio, sino también consolidar una estructura más ágil y adaptada a las nuevas demandas operativas de la compañía bajo la dirección de Niccol.
El Concejo de Barranquilla aprobó en primer debate la iniciativa presentada por el alcalde Alejandro Char, para la creación del Mínimo Vital de Agua Potable y Saneamiento Básico en los estratos 1, 2, y el 3, siempre y cuando esté en condición de vulnerabilidad.El mandatario explicó que el proyecto busca aliviar la economía de más de 200.000 hogares a los que se les busca garantizar el acceso a una cantidad esencial de agua para atender necesidades básicas como hidratación, preparación de alimentos, higiene y salubridad.La medida contempla que el Distrito reconozca el valor correspondiente a los primeros 6 metros cúbicos mensuales de consumo.“Estoy muy feliz de que el Concejo de Barranquilla ya haya aprobado hoy, en primer debate, el Mínimo Vital de Agua para cerca de 700.000 personas en Barranquilla. Esto significa salud, significa vida”, comentó Char.De acuerdo con el anexo técnico financiero que acompaña el proyecto, la medida tendría una cobertura potencial inicial de 200.244 suscriptores residenciales de los estratos 1 y 2, de los cuales 186.474 cuentan también con el servicio de alcantarillado.Para 2027, el Distrito estima destinar $66.209 millones para la financiación del programa, recursos que estarán sujetos a las condiciones tarifarias, el consumo efectivamente reconocido, la verificación de los beneficiarios y las apropiaciones presupuestales de cada vigencia.El esfuerzo fiscal estimado se distribuiría en aproximadamente $36.624 millones para los usuarios del estrato 1 y $29.586 millones para los del estrato 2. Estos recursos no sustituirán los subsidios vigentes para ambos estratos, sino que se sumarán a ellos para cubrir exclusivamente el componente de consumo correspondiente a los 6 metros cúbicos reconocidos como mínimo vital.El mandatario explicó que este beneficio representa mucho más que un alivio en la factura de los servicios públicos, especialmente para las familias con menores ingresos. “Es agua para el abuelito que necesita estar limpio, para hidratar a los bebés, para limpiar los alimentos, para tener bien limpio lo que consumimos; o sea, para estar saludable”, explicó el mandatario de los barranquilleros, al señalar que el acceso al agua constituye una condición fundamental para la salud y el bienestar de las familias.
Tras cuestionamientos planteados por el gobernador Andrés Julián Rendón frente a las acciones de Cornare que darían viabilidad ambiental a obras estratégicas para la movilidad del Oriente de Antioquia, en las últimas horas la autoridad ambiental se pronunció frente al estado de cinco proyectos que avanzan en su jurisdicción.Según Cornare, en los últimos meses han ejecutado 13 mesas técnicas con la Gobernación y sus consultores para revisar estudios, resolver inquietudes y analizar los requerimientos de cada iniciativa. Esto, en medio de las recientes declaraciones del mandatario departamental donde solicitaba agilidad en los trámites."Nosotros somos respetuosos del ambiente, pero las decisiones hay que tomarlas oportunamente. La mejor forma de proteger los activos ambientales es dándole la cara. Si usted les da la espalda, pues, lo único que hace es dejar que se conviertan en rastrojos", afirmó el mandatario sobre las obras.Frente a la vía Aeropuerto - SIKA, en el municipio de Rionegro, que hace parte de la modificación de la licencia ambiental del Túnel de Oriente, desde Cornare destacaron que el trámite permanece suspendido por vacíos en la información entregada como la falta de diseños detallados, algunas inconsistencias en el balance de materiales y una caracterización insuficiente de cuerpos de agua en la zona.Por su parte, sobre la vía El Santuario - Providencia, la entidad indicó que en siete mesas técnicas sigue el estudio de su trazado, pues las tres alternativas propuestas hasta el momento “atraviesan áreas protegidas, fuentes hídricas, corredores ecológicos y otros elementos ambientales que requieren especial consideración”, dijo Cornare.En el caso de la vía El Carmen de Viboral - El Canadá, las dificultades se encuentran en la falta de diseños de detalle, soportes cartográficos y claridad sobre las intervenciones previstas, situaciones que identificaron tras una revisión al avance del proyecto en agosto.“La Corporación tiene la responsabilidad de administrar y proteger los recursos naturales y sustentar técnicamente sus decisiones, una misión que ha guiado su gestión durante 42 años. En ese marco, los trámites se atienden de manera oportuna y con el rigor necesario: cuando la información lo permite, los procesos avanzan y, cuando requiere complementarse, se solicitan los ajustes correspondientes, siempre bajo premisas de diálogo y socialización”.
La Corte Suprema de Justicia decidió no investigar de fondo al exministro Armando Benedetti por el caso de los presuntos recomendados en la DIAN y ordenó enviar el expediente completo a la Fiscalía General de la Nación. La decisión se debe a que el alto tribunal determinó que no tiene competencia para procesarlo por estos hechos.La Sala Especial de Instrucción estableció que Benedetti fue senador de la República hasta el 19 de julio de 2022. Sin embargo, las presuntas gestiones o interferencias que son objeto de análisis habrían ocurrido durante 2024, cuando ya no tenía la condición de congresista.Esto significa que para la época de los hechos Benedetti no contaba con el fuero congresional, es decir, la protección constitucional que establece que determinados congresistas sean investigados y juzgados por la Corte Suprema. Tampoco encontró la Sala una relación directa entre esos hechos y las funciones legislativas que Benedetti ejerció hasta 2022.Por esa razón, la Corte se abstuvo de pronunciarse sobre la responsabilidad de Benedetti y remitió toda la actuación a la justicia ordinaria. Ahora será la Fiscalía General de la Nación la encargada de evaluar el material recopilado y determinar si existe fundamento para iniciar una investigación formal.El expediente se originó en los informes y declaraciones del exdirector de la DIAN, Luis Carlos Reyes, quien elaboró una matriz interna denominada “puesta en conocimiento de presuntos hechos”. El documento funcionaba como una herramienta de gestión de riesgos y allí fueron registrados nombres de políticos relacionados con presuntas recomendaciones para nombramientos, ascensos y traslados dentro de la entidad.En el caso de Benedetti, su nombre apareció en ese listado entre las personas que habrían formulado recomendaciones relacionadas con direcciones seccionales de la DIAN, específicamente en las áreas de aduanas e impuestos en Barranquilla. Además, durante una declaración juramentada ante la Corte, Luis Carlos Reyes confirmó que recordaba el nombre de Benedetti asociado a ese tipo de solicitudes.La situación de Benedetti es diferente a la de más de 30 congresistas y excongresistas vinculados a la misma causa, quienes sí permanecían bajo la competencia de la Corte Suprema. Frente a ese grupo, la Sala Especial de Instrucción decidió archivar definitivamente la actuación al concluir que no había elementos suficientes para establecer el delito de tráfico de influencias de servidor público.La Corte explicó que recomendar a una persona para un cargo o postular una hoja de vida no constituye por sí solo ese delito. Por el momento, en el caso de Benedetti, será la Fiscalía la que determine si los elementos existentes permiten avanzar en una investigación.