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De vender ropa en la calle a tener su propio negocio en una de las zonas más comerciales de Bogotá

Un joven que vendía camisas a $5.000 en la calle y una mujer desplazada por la violencia lograron abrir sus propios negocios en San Victorino, Bogotá.

Comercios en San Victorino en Bogotá.
Comercios en San Victorino en Bogotá. Suministrada.

Diego Buitrago y Yuleima Arenas tienen trayectorias distintas, pero comparten una meta: desarrollar sus propios negocios en San Victorino, Bogotá. Él comenzó vendiendo camisas en la calle, mientras que ella llegó al comercio después de abandonar sus tierras en Tibú, Norte de Santander, por la presencia de grupos armados ilegales.

Actualmente, ambos son microempresarios y hacen parte de los comerciantes que trabajan en esta zona de la capital, reconocida por la venta de prendas de vestir, calzado y accesorios.

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¿Cómo pasó Diego Buitrago de vender camisas en la calle a tener un negocio propio?

Diego tiene 25 años y comenzó a trabajar en el comercio a los 17. En sus primeros años vendía camisas a $5.000 en las calles, donde debía soportar el sol, la lluvia y el frío para conseguir clientes.

Su objetivo era dejar la informalidad y ampliar sus ventas hacia otros comerciantes. Hace tres años abrió un local en San Victorino, en el Centro Comercial Lo Nuestro, donde comenzó con 20 referencias de camisas.

Desde que pasó de la informalidad su negocio ha crecido un 5 %. Ante el aumento de compradores previsto para la temporada de fin de año, prepara la incorporación de personal adicional para atender la demanda.

Local comercial en la zona de San Victorino en Bogotá.
Local comercial en la zona de San Victorino en Bogotá. Suministrada.

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¿Cómo creó Yuleima Arenas su empresa de confecciones?

Yuleima es oriunda de Tibú, Norte de Santander. En el año 2000 tuvo que abandonar sus tierras junto con otros campesinos por la presencia de grupos armados ilegales.

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Después de llegar a Cúcuta, aprendió confección. Hace aproximadamente una década, junto con su esposo, comenzó a ahorrar para abrir un taller que elaboraba prendas para otros emprendedores.

Más adelante decidió fabricar y vender sus propios productos. Hace cerca de dos años buscó un establecimiento comercial y consiguió un espacio en San Victorino. El crecimiento del negocio le permitió abrir un segundo local antes de cumplir su primer año en el lugar.

Actualmente, su empresa se especializa en jeans para hombre y mujer. Arenas asegura que más de 25 personas participan en la producción de las prendas.

Local comercial en el centro de Bogotá.
Local comercial en el centro de Bogotá. Suministrada.

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La experiencia de Diego está relacionada con la comercialización de camisas, mientras que Yuleima combina la confección con la venta directa de jeans. Sus negocios forman parte de una actividad en la que participan más de 1.400 comerciantes provenientes de distintas regiones de Colombia.

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