En diálogo con Mañanas Blu, la secretaria de Ambiente de Bogotá, Adriana Soto, respondió de manera contundente a las afirmaciones del presidente Gustavo Petro sobre la calidad del aire en la capital, calificándolas de desactualizadas y confusas.
Mientras que el mandatario sugirió que el aire de la ciudad es "mortal" debido al uso de hidrocarburos, Soto defendió la gestión distrital con cifras técnicas que sitúan el origen de la contaminación en fuentes muy distintas a las señaladas por el Gobierno.
El transporte público y particular: Un impacto mínimo
Contario a la narrativa que señala al transporte como el principal culpable, la secretaria precisó que la combustión de vehículos particulares livianos aporta hoy menos del 2% del material particulado 2.5 en la ciudad. En cuanto a Transmilenio y el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), su contribución es aún menor, representando menos del 1% de las emisiones.
Soto destacó que entre 2018 y 2023, las emisiones por combustión del SITP se redujeron en casi un 82%, gracias a una política sostenida de electrificación que ha convertido a Bogotá en poseedora de una de las flotas eléctricas más grandes del mundo.
Además, anunció que la administración del alcalde Galán adquirirá más de 700 buses eléctricos adicionales entre 2026 y 2027 para reforzar esta tendencia.
El verdadero foco del problema: Polvo y vías sin pavimentar
La secretaria fue enfática al señalar que la principal fuente de material particulado 2.5 en Bogotá es, "de lejos", el polvo que se levanta de las vías sin pavimentar. Este fenómeno se concentra principalmente en el suroccidente de la ciudad, en localidades como Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy. La segunda fuente de contaminación es el transporte de carga, específicamente las llamadas "volquetas chimenea".
Para combatir esto, el Distrito ha puesto en marcha estrategias como la pavimentación de vías, el reverdecimiento y el fondo "Foncarga", que permite a los transportadores financiar la renovación de sus vehículos por tecnologías limpias o eléctricas.
Un llamado a la actualización de normas nacionales
Finalmente, Soto cuestionó la falta de acción del Gobierno Nacional en la actualización de las normas de calidad del aire, las cuales considera demasiado "laxas" frente a los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según la funcionaria, si el Gobierno tiene una preocupación real por la salud pública, debería ajustar los límites permitidos de emisiones a nivel nacional para proteger a millones de colombianos expuestos a niveles de contaminación inaceptables.
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