La investigación de la Policía y la Fiscalía permitió destapar el modo de operación de ‘Los Kamaleones’, una estructura criminal que convirtió el servicio de taxi en su principal herramienta para delinquir en Bogotá. Estos criminales son los responsables del homicidio del profesor Neil Felipe Cubides.
El esquema iniciaba en zonas de alta afluencia. Alias ‘Cabezón’, conductor del taxi, seleccionaba a las víctimas en sectores concurridos. Una vez el pasajero abordaba, otro vehículo con el resto de la banda iniciaba el seguimiento. En puntos estratégicos de la ciudad, los cómplices interceptaban el taxi y subían por la fuerza.
A partir de ese momento, comenzaba el control total de la víctima. Bajo amenazas y agresiones físicas, la obligaban a entregar claves de celulares y cuentas bancarias. Mientras unos la intimidaban, otros ejecutaban retiros en cajeros o transferencias en tiempo real. Los recorridos podían extenderse por varias localidades, con trayectos calculados para evadir controles y dilatar la reacción de las autoridades.
El caso del profesor Neil Felipe Cubides evidenció el nivel de violencia de la estructura. Durante el desplazamiento, fue sometido a tortura y posteriormente asesinado mediante asfixia. Luego, los responsables realizaron transacciones por cerca de 10 millones de pesos antes de abandonar e incinerar el cuerpo en zona rural de Usme.
Estos son los prontuarios de los criminales capturados
- Alias ‘Cabezón’: conductor del taxi y pieza clave en la selección de víctimas. Registraba antecedentes por hurto, secuestro, lesiones personales y violencia intrafamiliar.
- Alias ‘Pecueca’: encargado del vehículo de apoyo. Coordinaba el seguimiento, recogía los elementos hurtados, realizaba las transacciones bancarias y adquiría insumos para encubrir los crímenes.
- Alias ‘Chirri’: uno de los ejecutores directos. Tenía antecedentes por secuestro extorsivo, hurto y violencia intrafamiliar. Había sido capturado previamente por “paseo millonario” y recuperó la libertad meses después.
- Alias ‘Pipo’: participaba en la intimidación y sometimiento de las víctimas. Contaba con múltiples anotaciones por hurto, lesiones personales y violencia intrafamiliar.
Las pruebas recolectadas, más de 200 horas de video, análisis de datos y rastros biológicos hallados en los vehículos, permitieron vincularlos con al menos ocho casos bajo la misma modalidad. Según las autoridades, la estructura generaba ingresos ilegales cercanos a los 200 millones de pesos mensuales.
Los cuatro hombres, con edades entre los 20 y 30 años, fueron enviados a la cárcel e imputados por homicidio agravado, hurto agravado y secuestro extorsivo. La investigación sigue abierta para establecer si hay más víctimas y posibles cómplices dentro de la red.