‘Mison’, el poder en la sombra de ‘Los Maracuchos’ en Bogotá: perro con oro y vínculos con cantantes
Investigaciones revelan el entramado detrás del cabecilla de ‘Los Maracuchos’, con operaciones en Santa Fe, lavado de activos y conexiones sociales que habrían servido como blindaje.
‘Mison’, el poder en la sombra de ‘Los Maracuchos’ en Bogotá: perro con oro y vínculos con cantantes
Más allá de su captura, lo que hoy preocupa a las autoridades es la dimensión de la estructura construida por Luis Rolando Orozco, alias ‘Mison’, también conocido como ‘El Viejo’, cabecilla invisible de ‘Los Maracuchos’, una peligrosa organización criminal con fuerte injerencia en el centro de Bogotá.
Las investigaciones ubican su radio de acción en el barrio Santa Fe, localidad de Los Mártires, donde, según inteligencia, habría consolidado una red criminal durante al menos 10 años. Su rol no solo habría sido operativo, sino estratégico, ya que es señalado como determinador de varios homicidios ocurridos entre 2021 y 2024, además de coordinar actividades ligadas al narcotráfico y otras economías ilegales.
Uno de los hallazgos clave apunta al uso de establecimientos nocturnos como centros de operación. Bares y discotecas habrían servido como puntos de encuentro para coordinar actividades ilícitas, al tiempo que funcionaban como fachada para la comercialización de licor y drogas.
‘Mison’, el poder en la sombra de ‘Los Maracuchos’ en Bogotá: perro con oro y vínculos con cantantes
Pero el entramado va más allá. Las autoridades siguieron la pista de una presunta red de lavado de activos que operaría a través de negocios formalmente constituidos. Entre ellos figura “Los Potrillos MYS S.A.S.”, una sociedad registrada en 2022, que opera de manera continua y que ha sido señalada por realizar eventos sin permisos, como cabalgatas que han bloqueado vías principales, además de servir, presuntamente, como punto de reunión de la estructura.
El perfil criminal de alias ‘Mison’ incluye antecedentes por fraude procesal, falsedad en documento público, amenazas, hurto, violencia intrafamiliar y otros delitos, además de los procesos vigentes por homicidio, narcotráfico y concierto para delinquir.
Otro elemento que llama la atención de los investigadores es su cercanía con figuras reconocidas de la música popular, lo que, según fuentes, podría haber funcionado como un mecanismo de legitimación social y una forma de camuflar su actividad criminal en escenarios de alta visibilidad.
Además, la red tendría tentáculos fuera de la capital. Una finca en Chinauta, sobre la vía Bogotá–Girardot, aparece en el radar como posible escenario de encuentros y eventos asociados a la organización.
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Alias ‘Mison’, quien fue ubicado en Ecuador, donde se escondía antes de ser deportado a Colombia, no solo representaría una ficha clave dentro de ‘Los Maracuchos’, sino el reflejo de una estructura que mezcló ilegalidad, fachada empresarial y conexiones sociales para sostenerse en el tiempo sin levantar sospechas evidentes.
Las autoridades ahora concentran sus esfuerzos en desmantelar por completo esta red, identificar a sus aliados y establecer el verdadero alcance de una organización que operaba, según las pesquisas, a plena vista, pero bajo una compleja capa de invisibilidad.
El señalado cabecilla de ‘Los Maracuchos’, con fuerte presencia en las localidades de Santa Fe y Kennedy en Bogotá, fue entregado en el Puente Internacional de Rumichaca y enviado a prisión tras decisión de un juez de control de garantías.
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Alias ‘Mison’ no solo era buscado por delitos como homicidio agravado, concierto para delinquir, tráfico de armas y estupefacientes, sino también por su papel clave en la llegada del temido Tren de Aragua a la capital en 2018. Desde entonces, su red se expandió en pagadiarios de Patio Bonito y establecimientos nocturnos como gastrobares y discotecas, donde se movía droga y se consolidaba su poder.
Las autoridades le atribuyen ingresos cercanos a los 2.000 millones de pesos mensuales y un patrimonio que supera los 20 mil millones, representado en fincas, edificios, discotecas y vehículos, muchos de ellos a nombre de terceros. Incluso, logró recuperar una propiedad en Chinauta que había sido incautada por el Estado.
Pero más allá de su poder criminal, lo que también llamó la atención de los investigadores fueron sus excentricidades, entre ellas un anillo de diamantes avaluado en 140 millones de pesos, joyas de oro para su mascota, una colección de motocicletas, camionetas de alta gama y un penthouse en el centro de Bogotá.