Las altas cortes de Colombia develaron una escultura en homenaje a los funcionarios judiciales que ejercen su labor en los territorios del país, en reconocimiento a quienes, incluso en medio de condiciones difíciles y riesgos para su seguridad, contribuyen a garantizar el acceso a la justicia y la protección de los derechos.
El monumento, denominado 'La columna trunca', fue presentado durante los actos conmemorativos de los 40 años de la toma y retoma del Palacio de Justicia. La obra que está ubicada en la plaza del Palacio de Justicia, busca mantener viva la memoria de quienes han sido víctimas de la violencia por el ejercicio de sus funciones y destacar el trabajo cotidiano de los servidores judiciales.
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Durante la ceremonia, los representantes de la Rama Judicial insistieron en que la administración de justicia no depende únicamente de las decisiones de las altas cortes, sino también de la labor que desarrollan jueces, magistrados y funcionarios en distintas regiones de Colombia.
La escultura está compuesta por seis paneles que representan la diversidad natural y cultural de las regiones de Colombia. El Caribe aparece con elementos como el sombrero vueltiao, el acordeón y la iguana; la región Insular, con caracoles, conchas y palmeras; y la Andina, con sus montañas, frailejones y vegetación. La Orinoquía por su parte, está representada por las palmas de moriche y un chigüiro, mientras que el panel del Pacífico incluye una marimba del Chocó, raíces de manglar y referencias al mar. Finalmente, la Amazonía reúne elementos de su fauna y flora, como las guacamayas y la victoria regia.
Según el escultor, Marlio Ninco Medina, a través de estos símbolos, la obra destaca que la justicia se ejerce en territorios diversos y que la labor de los servidores judiciales tiene un impacto directo en las comunidades de todo el país.
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Durante el evento, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Mauricio Lenis, resaltó la importancia del trabajo que realizan los funcionarios judiciales en las regiones y la dimensión humana de su labor.
El magistrado explicó que administrar justicia no consiste únicamente en resolver controversias jurídicas, sino también en escuchar a las personas, comprender sus circunstancias y tomar decisiones que inciden directamente en sus vidas.
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“Juzgar implica, sobre todo, intervenir con la autoridad y los límites del derecho en el curso de una historia humana”, señaló.
En su discurso, insistió en que las decisiones judiciales permiten que los principios constitucionales y los derechos dejen de ser conceptos abstractos y se conviertan en garantías concretas para los ciudadanos.
También llamó la atención sobre las condiciones que enfrentan los funcionarios en algunas zonas del país, donde las distancias geográficas, las desigualdades y las dificultades de presencia institucional representan desafíos para el acceso a la justicia.
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Pese a esas circunstancias, afirmó, los servidores judiciales cumplen una función que va más allá de resolver litigios: contribuyen a construir ciudadanía, fortalecer la convivencia y mantener los vínculos sociales.
“A ustedes, servidores judiciales de los territorios de Colombia, nuestro reconocimiento y gratitud”, dijo.
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Con este monumento, las altas cortes buscan recordar que la justicia no se construye exclusivamente desde los grandes tribunales, sino también desde los despachos y juzgados de las regiones, donde miles de funcionarios trabajan para que los derechos de los colombianos tengan una aplicación efectiva.