La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ordenó medidas de conservación, protección y resignificación sobre las instalaciones de la actual Escuela de Logística del Ejército Nacional, en Bogotá, lugar donde funcionó el antiguo Batallón de Inteligencia y Contrainteligencia Brigadier General Ricardo Charry Solano, mencionado en múltiples investigaciones por presuntas violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado.La decisión fue emitida por la Sección de Primera Instancia para Casos de Ausencia de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad del Tribunal para la Paz, tras una solicitud presentada por Helena Urán Bidegain, hija del magistrado auxiliar Carlos Horacio Urán, víctima de los hechos del Palacio de Justicia de 1985.Según el documento, la petición buscaba ampliar las medidas cautelares ya existentes para incluir las instalaciones de la Escuela de Logística del Ejército, ubicadas en el sur de Bogotá, debido a su presunta relación con hechos asociados a desapariciones, torturas y operaciones de inteligencia militar ilegales.La JEP explicó que el lugar tiene relevancia no solo para esclarecer lo ocurrido durante la retoma del Palacio de Justicia, sino también para investigaciones relacionadas con otros casos de graves violaciones a los derechos humanos que son analizados por la jurisdicción transicional.En el documento, los magistrados señalan que existen elementos de información que vinculan al antiguo Batallón Charry Solano con posibles patrones criminales investigados dentro de los macrocasos 06 y 08 de la JEP, relacionados con crímenes contra integrantes de la Unión Patriótica y acciones cometidas por miembros de la fuerza pública en conjunto con estructuras paramilitares.La decisión también toma en cuenta versiones entregadas ante la JEP por exintegrantes de organismos de inteligencia militar, entre ellos José Leonairo Dorado Gaviria, quien habló sobre presuntas prácticas desarrolladas dentro de esas instalaciones.En esas declaraciones se mencionan entrenamientos de inteligencia militar, seguimientos a objetivos considerados enemigos internos y presuntas detenciones e interrogatorios realizados dentro del batallón. Sin embargo, la JEP aclaró que gran parte de esa información aún se encuentra en proceso de verificación y contrastación.Además de los testimonios, la magistratura recopiló documentos históricos y judiciales, incluyendo archivos de la Fiscalía, la Procuraduría y el Ministerio de Defensa. Entre ellos aparece información sobre la creación y funcionamiento del Batallón Charry Solano desde la década de 1960 y su posterior transformación en estructuras de inteligencia militar adscritas al Ejército Nacional.Uno de los puntos clave del auto es el reconocimiento de la importancia de preservar el lugar como espacio de memoria histórica. La JEP sostuvo que el derecho a la verdad no solo corresponde a las víctimas directas, sino también a toda la sociedad colombiana, especialmente en contextos de graves violaciones a los derechos humanos.En ese sentido, el tribunal enfatizó que la protección de estos espacios busca garantizar la conservación de posibles elementos probatorios, evitar alteraciones o destrucciones y avanzar en procesos de resignificación simbólica orientados a la reparación y la no repetición.La magistratura también indicó que las medidas cautelares no interfieren con las labores de búsqueda forense que puedan adelantarse en el lugar por parte de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y otros organismos técnicos.El auto recuerda que sobre estos predios ya existían medidas cautelares decretadas desde septiembre de 2024, inicialmente relacionadas con la búsqueda de Pedro Julio Movilla Galarcio, dirigente político desaparecido en 1993.La Escuela de Logística, donde antes funcionó el Batallón Charry Solano, también estaría involucrado como posible lugar de inhumación clandestina de Irma Franco, exintegrante del M-19 desaparecida tras el Holocausto del Palacio de Justicia en 1985. Así lo reveló el director del Servicio Informativo de Blu Radio, Ricardo Ospina, y Mateo Piñeros, quienes fueron reconocidos con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría Mejor Noticia en Audio, por esa investigación.
La memoria del Palacio de Justicia vuelve a ponerse sobre la mesa, esta vez desde la literatura, específicamente debido a la Ferida del Libro. En entrevista en Mañanas Blu, Ricardo Silva presentó su nuevo libro Mural, una obra que reconstruye, desde lo humano, lo que ocurrió durante la toma de noviembre de 1985.Más allá de los datos históricos, el autor fue directo al corazón del drama con una frase que resume el tono del libro: “Un montón de padres de familia sintiendo que iban a dejar huérfanos a sus hijos”. Esa imagen, dice, fue clave para narrar lo que se vivió dentro del edificio en medio del caos.Una narración sin pausa sobre el horror del Palacio de JusticiaSilva explicó que Mural no es un relato tradicional. Está construido como un recorrido continuo, sin cortes, que va personaje por personaje desde el inicio de la toma hasta la destrucción del Palacio.“Es el vértigo… la idea era recrearlo para que uno sienta lo agobiante y lo desolador que era eso”, aseguró. La apuesta es clara: que el lector no tenga respiro, tal como ocurrió en esas horas.El libro recoge hechos documentados en informes oficiales, como los de la Comisión de la Verdad y expedientes judiciales, pero los transforma en una experiencia narrativa. “La mirada es literaria”, dijo, dejando claro que no busca reemplazar la historia, sino complementarla desde lo emocional.Memoria personal y una generación marcada por la violenciaEl relato también tiene un componente íntimo. Silva recordó su cercanía con el magistrado Enrique Low Murtra, a quien conoció desde niño cuando acompañaba a su madre al Palacio.“Era mi compañero de juegos muchas veces”, contó. Años después, Low Murtra sobrevivió a la toma, pero fue asesinado por el narcotráfico, en una historia que el autor describe como parte de “esa espiral de la violencia”.Para Silva, su generación creció marcada por estos hechos. “Ha sido una generación muy consciente de que esto es una violencia que se va transformando y no para”, afirmó.Con Mural, el escritor propone una forma distinta de recordar: no solo desde los hechos, sino desde las emociones de quienes estuvieron allí. Una reconstrucción que, más que explicar, busca que el lector sienta lo que pasó.
Este viernes, 28 de noviembre, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Alcaldía de Bogotá se dieron cita para develar una placa conmemorativa en el Palacio Liévano, en el marco de la conmemoración de los 40 años del holocausto del Palacio de Justicia. La nueva placa fue elaborada tras una orden de la JEP para reemplazar una antigua; sin embargo, la jornada estuvo marcada por diferencias e inconformidades. Los cuestionamientos, esta vez, vinieron por parte de Helena Urán Bidegain, hija del magistrado auxiliar del Consejo de Estado que murió durante los hechos ocurridos en el Palacio de Justicia.Urán Bidegain fue una de las asistentes al acto de conmemoración y allí pronunció un duro discurso sobre lo que las investigaciones, a lo largo de los años, han revelado en cuanto a las violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar en el Palacio de Justicia los días 6 y 7 de noviembre de 1985.“En instancias militares no solo se violentó la ley y la verdad: allí se torturó, se cometió violencia sexual y se humilló de manera sistemática a seres humanos. Las voces de aquellos sobrevivientes a ese infierno han sido silenciadas durante décadas, y ellos más que nadie deberían estar hoy aquí presentes con nosotros”, dijo Helena Urán.La hija del magistrado Urán, quien ha sido durante años una abanderada de que se conozcan detalles aún inéditos de lo que sucedió en el corazón de la justicia en aquella fatídica jornada del 85, afirmó que “el negacionismo en torno al Palacio de Justicia ha sido una constante”, y que hoy ha evolucionado en discursos que no cuentan la totalidad de la verdad.En diálogo con Blu Radio, Helena Urán aseguró que el malestar está relacionado con que el Estado aún no ha reconocido a todas las víctimas del holocausto, y que cambiar una placa es un acto simbólico necesario, pero no suficiente.La crítica de Helena Urán se centra en una de las frases inscritas en la placa develada tras la orden de la JEP. Para ella, “aceptar una frase que celebra esa decisión (la de la CIDH de condenar al Estado colombiano) como si fuera el cierre definitivo de todas las heridas es desconocer a quienes aún no han sido reconocidas como víctimas por el Estado”.Si bien destaca que la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos fue un avance, considera que no se puede “celebrar” una placa.
El abogado Eduardo Matson, sobreviviente de la toma y retoma del Palacio de Justicia, calificó como “simbólica” la resolución de acusación proferida por la Fiscalía contra nueve exintegrantes del Ejército Nacional, procesados por presuntos actos de tortura cometidos contra civiles detenidos irregularmente durante los hechos del 6 y 7 de noviembre de 1985 en Bogotá. La decisión fue adoptada por una fiscal delegada ante la Corte Suprema de Justicia, quien consideró que existían elementos contra los entonces miembros de unidades de inteligencia militar que participaron en las operaciones posteriores a la incursión del M-19.Matson, una de las víctimas del caso, señaló en diálogo con Blu Radio que la decisión llega demasiado tarde y que, aunque representa un avance formal, carece de verdadero peso para efectos de justicia. Recordó que pasaron treinta años antes de que se produjera un llamado a indagatoria y que solo ahora, cuarenta años después de los hechos, se expide una acusación. Para él, esto demuestra la falta de diligencia del Estado: “Esto es simbólico, porque ahora viene el recurso de apelación, reposición, que es lo que seguramente viene. Y si para una acusación se demoraron diez años, para la apelación, mínimo, vendrán cinco o diez años más. Los implicados seguirán muriendo y envejeciendo, y para llegar después al juicio y a la sentencia, yo creo que pasarán, unos veinticinco años, y ya todo esto quedará en nada” agregó.El sobreviviente también cuestionó lo que considera una ausencia sostenida de voluntad institucional. “Ha habido un silencio cómplice de las autoridades para impulsar todo lo referente al Palacio de Justicia”, dijo. Aunque reconoce que la acusación es importante para mantener vivo el expediente, insiste en que no tiene efectos prácticos. Incluso planteó, desde una perspectiva crítica, la posibilidad de un eventual indulto, tal como se otorgó al M-19, aun cuando advierte que sería ilegal por tratarse de delitos de lesa humanidad.La postura del indulto lo considera al explicar que uno de los principios del derecho es la celeridad y la eficacia “es importante que se haya emitido la resolución de acusación, es importante que el proceso siga adelante, pero en última no tiene una trascendencia judicial, jurídica, que diga uno, bueno, van a meterlos presos”.Los militares retirados llamados a juicio como presuntos coautores impropios del delito de tortura agravada son: el mayor general (r) Iván Ramírez Quintero; los coroneles (r) Edilberto Sánchez Rubiano y Fernando Blanco Gómez; el mayor (r) Óscar William Vásquez Rodríguez; y los sargentos (r) Ferney Ulmardín Causayá Peña, Luis Fernando Nieto Velandia, Gustavo Arévalo Moreno, Antonio Rubay Jiménez Gómez y Bernardo Alfonso Garzón Garzón.
Han pasado 4 décadas desde que el M-19 se tomó en Palacio de Justicia en noviembre de 1985.Recientemente, la justicia tomó decisiones concretamente al llamar a juicio a 9 exmilitares por las torturas durante la retoma del Palacio.La decisión de proferir resolución de acusación contra los 9 militares en retiro la tomó una fiscal delegada ante la Corte Suprema de Justicia. Allí, se les señala de haber participado en actos de tortura agravada contra civiles durante los hechos ocurridos en el Holocausto del Palacio de Justicia, entre el 6 y 7 de noviembre de 1985.Según la investigación llevada a cabo por el ente acusador, las víctimas que salieron con vida del Palacio de Justicia, en medio de los enfrentamientos entre la fuerza pública y el grupo guerrillero M-19 y, posteriormente, trasladadas a la Casa del Florero, instalaciones militares y sedes de la Policía, donde habrían sido sometidas a tratos crueles, inhumanos y degradantes, bajo la errónea sospecha de colaborar con la toma armada en aquella trágica jornada de 1985.En el documento de 127 páginas, se detalla cómo habrían sido estas torturas y cuáles fueron los testimonios de varias personas.“En estricto sentido encontramos que el actuar de los aquí procesados sobre Yolanda Ernestina Santodomingo Alberricci, José Vicente Rubiano Galvis, Aristóbulo Rozo, Orlando Quijano, Orlando Arrechea Ocoro, Saul Antonio Arce, Jaime Buitrago Castro, Ana Lucia Limas Montaña, Héctor Darío Correa Tamayo y Magalys Arevalo Mejia, trasgrede no solo la normativa penal del delito de tortura, sino que atenta contra los derechos fundamentales”, se lee en el escrito.De acuerdo con las pruebas, 11 personas fueron víctimas de interrogatorios abusivos, golpes, humillaciones y detenciones ilegales, pese a no tener vínculos con el M-19.Entre ellos, se encuentran dos estudiantes de Derecho de una universidad privada que se encontraban visitando el Palacio de Justicia el día de la toma y que, tras ser rescatados, fueron conducidos a distintas dependencias oficiales antes de ser puestos en libertad.Esta importante decisión de la fiscalía se da en el Marco de los 40 años del holocausto al palacio de justicia, en donde varios de los familiares de las víctimas siguen pidiendo explicaciones por las personas desaparecidas hace cuatro décadas.Entre los exmilitares llamados a juicio están el mayor general (r) Iván Ramírez Quintero, entonces coronel y director del Comando Operativo de Inteligencia y Contrainteligencia, los coroneles (r) Edilberto Sánchez Rubiano y Fernando Blanco Gómez, entre otros.
La revelación de que Medicina Legal confirmó la presencia de restos humanos —un fragmento de costilla— hallados en el batallón Charry Solano, en el sur de Bogotá, reabrió una de las heridas más profundas del país: los desaparecidos del Palacio de Justicia. En entrevista con El Radar de Blu Radio, René Guarín, hermano de Cristina del Pilar Guarín, señaló que lo descubierto no solo coincide con denuncias históricas, sino que pone al Gobierno del Cambio en el centro de una controversia mayúscula.Guarín cuestionó que, en una reunión con la Jurisdicción Especial para la Paz, el ministro de Defensa Pedro Sánchez afirmara que sí creía posible que militares hubieran abierto un hueco en un lugar con medida cautelar para supuestamente desechar residuos hospitalarios. Para los familiares, esa sola afirmación es alarmante y exige una posición pública inmediata.Familiares del Palacio de Justicia piden al ministro desmarcarse de versiones militaresGuarín calificó como “inconcebible” que la versión conocida por Blu Radio —según la cual el ministro considera verosímil la excavación— provenga de un integrante del gabinete del Gobierno del Cambio. “El ministro debe desmarcarse de esa postura, porque su superior es el presidente de la República y este no es un gobierno que avale violaciones de derechos humanos”, afirmó.El hallazgo de restos humanos en un área señalada por testigos desde hace décadas, dijo Guarín, no es aislado. Lo conecta con múltiples relatos que ubican el batallón Charry Solano como escenario de torturas, ejecuciones y desapariciones posteriores a la retoma del Palacio de Justicia en 1985. Mencionó los casos de Irma Franco, Eduardo Matson y Yolanda Santo Domingo, entre otros.“Todo apunta a que sí hubo traslado de personas al Charry Solano y que fueron asesinadas allí”, resaltó.Para los familiares, la confirmación científica de restos en ese sitio es “un golpe fuerte” y confirma versiones que hace 40 años parecían inverosímiles. Por eso exigen al ministro de Defensa un comunicado público que fije una posición clara y sin ambigüedades.Sargento Dorado respalda las denuncias y señala a altos mandos militaresEn el mismo especial, El Radar presentó apartes de la entrevista al sargento retirado José Leonairo Dorado, testigo clave ante la justicia. Aunque el foco principal del reportaje es Guarín, la voz de Dorado refuerza el contexto: aseguró que el general (r) Iván Ramírez Quintero ordenó directamente el asesinato de Irma Franco y que en el Charry Solano operó un patrón sistemático de torturas y desapariciones.Dorado también afirmó que la excavación denunciada no habría sido la única y que la intención de manipular escenas sería clara: “Si un hombre de inteligencia toca un sitio con medida cautelar, es porque quiere desenterrar”.
El general (r) Luis Alberto Moore Perea, en diálogo con Mañanas Blu, revivió los episodios que marcaron la historia de Colombia hace 40 años: la toma del Palacio de Justicia y la tragedia de Armero. En 1985, Moore Perea era un oficial de 26 años, formando parte del primer curso de pilotos de helicópteros de la Policía. Este año difícil lo encontró participando en ambas tragedias. El militar calificó los hechos, en retrospectiva, como "una locura" y actuaciones "demenciales", lamentando que la guerra solo deje "muerte, destrucción, sufrimiento".La operación aerotransportada en el Palacio de JusticiaEl 6 de noviembre de 1985, se produjo la situación en el Palacio de Justicia. Inicialmente, había pilotos civiles contratados por la Policía, pero estos se negaron a participar por su condición. Fue entonces cuando el general Víctor Alberto Delgado Mayarino ordenó el ingreso de los pilotos policiales a la azotea, transportando a un grupo de comandos especiales (COPES). El desembarco comenzó alrededor de la 1:30 o 2:00 de la tarde. El general Moore Perea estuvo en la actividad casi hasta las 7 de la noche, no solo dejando comandos, sino también evacuando personal herido que había quedado afectado por balas, esquirlas y granadas.El ambiente era de gran tensión y temor. El general, quien en ese momento no usaba chalecos blindados ni su helicóptero tenía protección especial, relató que solo recuerda claramente el grito de "fuego, fuego, fuego". Además, reveló que, en ese momento, desconocía el dramático audio en el que el presidente de la Corte Suprema, Reyes Echandía, solicitaba un cese al fuego, suceso del cual se enteró "posterior a lo que se hizo".Respecto a la verdad de los hechos, Moore Perea considera que 40 años después, aún no se conoce la realidad exacta de lo sucedido ni el destino de tantas vidas que se perdieron. Aunque reconoce la existencia de muchos testimonios y diferentes intereses, asegura que, por parte de quienes actuaron en lo aéreo, no hubo "ningún pacto de silencio".Del Palacio al lodo de ArmeroApenas un día después de los sucesos del Palacio, el 7 de noviembre, el general Moore Perea y un grupo de helicópteros partieron hacia el Caquetá para una operación contra las Farc. El 14 de noviembre se enteró de la tragedia de Armero. Se le ordenó desplazarse desde el Caquetá al Tolima, y fue un momento de reconocimiento profesional ya que le dieron autonomía para pilotar un Bell 212, un helicóptero de mucha mayor capacidad, lo cual fue "muy gratificante".La tragedia de Armero, donde trabajó cerca de dos semanas a partir del 15 de noviembre en labores humanitarias, fue "tal vez lo más impactante" que ha vivido. Al llegar, la "ciudad blanca", conocida por su pujanza y producción de algodón, estaba cubierta totalmente por lodo. La imagen era desoladora: solo lodo, cuerpos de gente y animales muertos, y nubes con azufre. En el rescate, coordinado con la Fuerza Aérea, su equipo trabajaba para sacar a las personas que pedían auxilio del lodo, a veces aterrizando únicamente en los patines del helicóptero. En medio del caos, recordó el caso de una mujer que se negaba a subir al helicóptero sin una toalla o sábana para cubrirse, debido al pudor tras haber quedado sin ropa por la avalancha.Carga emocional y la sanación personalLa carga emocional de ese noviembre fue "muy fuerte". Tras 14 o 15 días en Armero, al llegar a casa, su esposa (embarazada de seis meses) no le permitió entrar de inmediato, preocupada porque no se había vacunado contra la gangrena gaseosa, un riesgo latente por el gran número de cuerpos en Armero. El general, aunque al principio sintió un "golpe durísimo", entendió que su esposa estaba protegiendo la vida de su hija.El proceso de sanación del trauma no incluyó, según el general, asesoría psicológica, pues en esa época la recurrencia de acciones y muertes lo hizo percibirse como una situación "casi normal". Sin embargo, la mayor satisfacción y liberación emocional viene de ver a sus hijos crecer y del agradecimiento de personas que le recuerdan que él salvó sus vidas o las de sus familiares. Escuche aquí la entrevista:
Durante la conferencia “¿Memorias divididas, futuro compartido? La cultura de la memoria como oportunidad para el diálogo y la democracia en tiempos de polarización”, la exmilitante del M-19 y exnegociadora de paz Vera Grabe hizo un llamado a mirar los hechos del pasado con comprensión, pero sin caer en justificaciones.“Colombia tiene que comprenderlo, no justificarlo. Pero la historia se mejora, la memoria se mejora si comprendemos, si nos salimos de esa idea de quién tiene la culpa y quién es el malo y quién es el bueno, y tratamos de entender el contexto en que se dan los hechos. Eso no quiere decir que no haya responsabilidad”, señaló.Grabe, quien participó en los diálogos de paz del Gobierno Nacional con el ELN hasta comienzos de este año, cuestionó que, cuatro décadas después de la toma del Palacio de Justicia, ocurrida el 6 y 7 de noviembre de 1985, el país siga instrumentalizando esa tragedia.“En este momento es clarísimo el uso electoral, ni siquiera político, el uso electoral de ese hecho. Con mentiras además. Mentiras como decir que el M-19 estaba financiado por el narcotráfico para hacer esa toma. Entonces, lo grave de eso, uno, la polarización, el buscar votos con algo tan trágico que me parece bastante perverso, porque todos sabemos, y Elena lo vivió, lo trágico que fue para todos, no solamente para quienes estuvieron, las víctimas, sino también quienes participaron en ese evento. Entonces ese uso político muy notorio, es clarísimo y hoy lo estamos viendo”, dijo.La exnegociadora insistió en que el verdadero desafío es aprender a asumir el pasado sin usarlo como arma política.“Lo que estamos viendo en tiempos recientes es la utilización de la memoria para crear odio. Y eso sí es muy complejo, muy grave. Utilizar la memoria para destruir tejido social es algo que deberíamos todos llamar la atención. Nos están haciendo un tremendo daño con esa utilización instrumental, tan vil, de la memoria para mantenernos enfrentados y en un estado de guerra de odio”, concluyó.
Se siguen escuchando los ecos de la conmemoración de los 40 años del Holocausto del Palacio de Justicia, en particular de las voces de quienes proponen analizar la conveniencia de una eventual revisión de la amnistía y del indulto concedidos a los guerrilleros del M-19, a la luz de las normas que rigen actualmente la justicia internacional, que prohíben la impunidad para los crímenes de guerra y de lesa humanidad.La propuesta inicial fue hecha por el presidente de la Corte Constitucional, Jorge Enrique Ibáñez en el discurso que leyó el viernes pasado en el acto central de homenaje a las víctimas del Holocausto, al señalar que “el pacto del silencio en unos casos y el silencio resultante de las leyes que autorizaron para otros indultos o regularon las cesaciones de procedimiento, han impedido conocer toda la verdad de lo que aquí terminó aconteciendo”.Ibañez recordó en su discurso que el derecho internacional advierte que no pueden amnistiarse ni indultarse delitos como genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, citando entre otros, la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.¿Quiénes, cómo, por qué y para qué se diseñó la toma? Quienes la financiaron? Cómo fue su preparación y como ocurrieron los fallidos intentos de su perpetración en agosto y octubre de 1985 hasta que se logró su consumación el 6 de noviembre de 1985? Por qué se levantó la seguridad del palacio de justicia y la protección de los magistrados y funcionarios? Qué pasó minuto a minuto en las operaciones de toma, recuperación y retoma? Qué pasó con la suerte de cada uno de los magistrados y funcionarios judiciales? Quién los ejecutó o en qué circunstancias fueron cegadas sus vidas? Cómo se produjo el incendio del Palacio? Como se manejaron las pruebas y qué pasó con la cadena de custodia? Que sucedió con la disposición respetuosa de los restos mortales de las víctimas?, son entre otras las preguntas que plantea Ibañez en su discurso.Este discurso se conoció casi de manera simultánea con una sentencia del Consejo de Estado que condenó a la Nación por el asesinato del magistrado Jorge Alberto Echeverry durante el Holocausto del Palacio de Justicia en la que determina que el homicidio de Echeverry tuvo como causas compartidas la barbarie del M-19 y el uso excesivo de la fuerza por parte del Ejército, señala con claridad que la toma del Palacio no fue ninguna hazaña sino la más grave amenaza contra la institucionalidad y exhorta al ministerio de Defensa a que demande al M-19 para que aporte recursos para el pago de la indemnización a la familia del magistrado Echeverry.Anoche, el presidente Gustavo Petro tímidamente reconoció que el holocausto del Palacio ocurrió por culpa del M-19, por creer que podían ganar militarmente la guerra, aunque a renglón seguido responsabilizó a la que él llama la “oligarquía” de haber arrasado el Palacio de Justicia, porque según él, no querían distribuir su riqueza.Quienes integraron la guerrilla del M-19 han honrado su compromiso tras la firma del acuerdo de paz, no volvieron a utilizar las armas y han jugado dentro de las normas de la democracia, lo cual debe ser tenido en cuenta a la hora de discutir una eventual revisión del indulto concedido a sus integrantes. Sin embargo, hay una lección muy importante frente a los crímenes de guerra y de lesa humanidad, sobre los cuales siempre se debe exigir a los responsables que digan la verdad y pidan perdón, para intentar cerrar las heridas tanto de las víctimas como las de la sociedad en general.
Han pasado cuatro décadas desde el 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando un comando del M-19 irrumpió en el Palacio de Justicia en el centro de Bogotá, en lo que el grupo insurgente llamó la “Operación Antonio Nariño por los Derechos del Hombre”. Aquel ataque, que pretendía someter al presidente Belisario Betancur a un “juicio político”, terminó en una de las tragedias más dolorosas y controvertidas de la historia colombiana: la toma y posterior retoma del Palacio, que dejó más de 80 muertos, entre ellos 11 magistrados de la Corte Suprema, decenas de desaparecidos y una huella imborrable en la memoria del país.En diálogo con Blu Radio, el general (r) Óscar Naranjo, entonces un joven capitán de la Policía, recordó aquellos días con tono sereno, pero con la carga emocional de quien vivió la tragedia de cerca. “Fue uno de los momentos más trágicos, más tristes que ha habido en la historia de Colombia, y un momento que todavía no se supera”, afirmó.Naranjo reveló que meses antes de la toma ya existían alertas sobre posibles atentados. Desde la Dirección de la Policía Judicial (DIJÍN), investigó amenazas provenientes del narcotráfico contra los magistrados, particularmente de Pablo Escobar. “Descubrimos una red al servicio de Rodríguez Gacha que interceptaba las comunicaciones de los magistrados. A raíz de eso, elaboré un estudio de seguridad para el Palacio de Justicia”, contó. Ese informe incluía recomendaciones sobre control de accesos y comunicaciones internas, pero “nunca se implementó por razones administrativas”.El general también relató cómo, irónicamente, un día antes de la toma fue retirada la seguridad reforzada que protegía el Palacio. “Al día siguiente, el M-19 incursiona… y se produce el desenlace fatal con la muerte de los magistrados y de muchas personas que estaban allí”, recordó.En lo personal, el episodio lo marcó profundamente. Uno de sus amigos más cercanos, el capitán Aníbal Talero, murió carbonizado durante la retoma. “Solo encontraron su reloj fundido… fue lo único que permitió identificarlo”, relató conmovido.A 40 años de los hechos, Naranjo considera que Colombia no ha aprendido todas las lecciones del Palacio. “El país debió generar un mea culpa para entender que los problemas no se resuelven solo con el uso de la fuerza. La tragedia del Palacio debería enseñarnos que la vida está por encima de cualquier consideración”, reflexionó.El exvicepresidente insistió en que la verdad sigue siendo una deuda pendiente: “Interrumpir los procesos de verdad es un gran error. Las heridas solo se curan con la verdad”. Y concluyó con una advertencia vigente para la Colombia actual: “En una democracia, los militares y policías deben ser conducidos por la autoridad civil. Nunca puede haber un momento en el que la fuerza esté por encima del Estado de derecho”.Cuarenta años después, el eco de las llamas del Palacio de Justicia sigue recordándole al país que la violencia y la ausencia de verdad siguen siendo heridas abiertas en la historia nacional.
La Lotería de Risaralda realizó su sorteo número 2956 el viernes 26 de junio de 2026. El premio mayor, con un valor de $2.333 millones, quedó en manos del billete con el número (en minutos), combinación que se convirtió en la gran ganadora del sorteo.Premios secos de la Lotería de RisaraldaAdemás del premio principal, la Lotería de Risaralda repartió una amplia variedad de premios secos con valores entre $30 millones y $300 millones, beneficiando a varios apostadores mediante categorías especiales como El Gordo de Risaralda, Ángel de la Suerte y La Escalera Millonaria.Millonarios premios entregados en el sorteoCon la realización del sorteo 2955, la Lotería de Risaralda volvió a entregar una importante suma de dinero entre sus participantes. Aunque el premio mayor concentró la atención de los apostadores, los premios secos permitieron que más jugadores tuvieran la posibilidad de resultar ganadoresLos premios secundarios alcanzaron montos de hasta $300 millones, ampliando las oportunidades para quienes adquirieron su billete y acertaron las combinaciones premiadas.¿Cómo verificar si un billete de la Lotería de Risaralda fue ganador?Los jugadores pueden confirmar si su billete obtuvo algún premio revisando los resultados oficiales publicados por la lotería. Para reclamar cualquier valor ganado es necesario que coincidan exactamente el número y la serie del billete con las combinaciones anunciadas durante el sorteo.La recomendación para los participantes es conservar el billete en buen estado y verificar siempre la información a través de los canales oficiales de la entidad.
La Lotería de Santander realizó su sorteo número 5074 durante la noche del viernes 26 de junio de 2026, una jornada que generó expectativa entre miles de jugadores. En esta edición, el premio mayor, con un valor de $6.500 millones, quedó en manos del billete con el número (en minutos).Premios secos de la Lotería de Santander sorteo 5074Además del máximo premio, la Lotería de Santander entregó una amplia variedad de premios secos, con montos que fueron desde los $5 millones hasta los $700 millones, beneficiando a varios participantes del tradicional juego de azar.Recomendaciones para verificar los resultadosLa Lotería de Santander recordó a los apostadores la importancia de revisar cuidadosamente sus billetes antes de adelantar cualquier proceso relacionado con el cobro de premios.Para evitar errores o inconvenientes, los participantes deben:Confirmar que coincidan correctamente el número y la serie del billete.Acudir únicamente a puntos de pago autorizados.Consultar los resultados mediante los canales oficiales de la lotería.Revisar el acta oficial del sorteo para verificar la información definitiva.¿Cuándo es el próximo sorteo de la Lotería de Santander?El siguiente sorteo de la Lotería de Santander quedó programado para el viernes 3 de juliode 2026, fecha en la que nuevamente miles de colombianos podrán participar por importantes premios económicos.Los interesados también podrán consultar y revivir el sorteo completo a través de los canales oficiales de la entidad.
Este viernes, 26 de junio, la Lotería de Medellín lleva a cabo el sorteo 4838, que entrega un premio mayor de $16.000 millones. De acuerdo con la información oficial de la entidad, el afortunado billete ganador correspondió al número (en minutos).Premios secos de la Lotería de MedellínComo es habitual, además del premio principal, el sorteo distribuyó una amplia cantidad de premios secos en diferentes categorías, brindando más oportunidades de ganar a los participantes en todo el país.En la siguiente imagen oficial, publicada por la Lotería de Medellín, puede recorfirmar los resultados, en caso de que su billete haya resultado ganador.¿Cómo reclamar un premio de la Lotería de Medellín?Las personas que resultaron ganadoras deben verificar que el billete físico se encuentre en buen estado y que los datos coincidan exactamente con los resultados oficiales del sorteo. Una vez realizada esta comprobación, deberán acercarse a los puntos autorizados o a la entidad bancaria designada por la lotería para iniciar el proceso de reclamación.Asimismo, es obligatorio presentar el documento de identidad original al momento de reclamar cualquier premio.La Lotería de Medellín se mantiene como una de las loterías más reconocidas del país gracias a sus millonarios premios, la frecuencia de sus sorteos y su amplia cobertura de distribución. Estas características la convierten en una de las opciones preferidas por miles de colombianos que participan semanalmente en busca de la suerte.
La Policía Nacional de Ecuador capturó en el Aeropuerto Internacional de Quito al ciudadano británico Foster Martinson. El extranjero era buscado mediante una notificación roja de Interpol como el presunto responsable del feminicidio de Natalia Villalba Angarita.El crimen de la mujer, una modelo de 36 años oriunda de Cúcuta, ocurrió el pasado 18 de junio en un apartamento de rentas cortas en el norte de Bogotá. La detención se logró gracias al trabajo articulado entre la Fiscalía General de la Nación, Migración Colombia, Interpol y las autoridades ecuatorianas.Las pruebas de la Fiscalía contra Foster MartinsonDe acuerdo con las evidencias recopiladas por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), Martinson ingresó al inmueble ubicado en el barrio Chicó, en la localidad de Chapinero, donde la víctima se encontraba sola. El reporte oficial indica que el ciudadano británico la agredió físicamente hasta causarle la muerte.Posteriormente, el señalado agresor habría manipulado el cuerpo de la mujer para introducirlo en una maleta de color gris. Las autoridades judiciales confirmaron que el hombre ejecutó diversas maniobras en el sitio para intentar alterar la escena de los hechos, ocultar el crimen y, finalmente, huir de Colombia.El hallazgo del cuerpo en ChapineroEl cuerpo de Natalia Villalba Angarita fue encontrado al mediodía en el séptimo piso de un edificio de la calle 95 con carrera 21. El personal de limpieza del establecimiento ingresó al inmueble tras el vencimiento de la reserva y halló los restos de la modelo dentro del baño, donde la ducha permanecía abierta.La víctima se hospedaba en este apartamento rentado por días desde el pasado 3 de junio. Las investigaciones preliminares detallan que Villalba registraba varios viajes recientes a Europa, especialmente a España, según los pasaportes inspeccionados por los peritos en el lugar del hallazgo.La Fiscalía General de la Nación confirmó que ya inició los trámites correspondientes para garantizar el traslado del extranjero a territorio colombiano.Una vez sea puesto a disposición de los jueces de control de garantías en Bogotá, la Fiscalía le imputará formalmente los siguientes delitos:Feminicidio agravado.Ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.Los investigadores del CTI continúan con el análisis de los rastros y huellas dactilares recolectados en la escena para determinar con exactitud el mecanismo de la muerte y consolidar el expediente probatorio contra Martinson.
Espacios de arte y fiestas en casi 10 municipios de distintas subregiones dan forma a la agenda cultural en el departamento para este fin de semana con puente festivo.El principal evento en Medellín será, hasta el próximo lunes, la edición 15 del Festival de Circos con más de 80 funciones que llenarán la ciudad de creatividad y asombro con malabares y más acrobacias.El secretario de Cultura de Medellín, Santiago Silva, detalló qué podrán disfrutar los asistentes a este espacio: "El arte, la creatividad y la imaginación llegarán a diferentes territorios del distrito. Más de 20 agrupaciones artísticas participarán de esta edición, con funciones con 10 carpas en Medellín y sus corregimientos", indicó el funcionario.Fuera del Valle de Aburrá varios municipios tendrán fiestas. Uno de ellos será El Peñol, cuya programación incluye conciertos, eventos deportivos y más espacios para toda la familia, como cuenta la alcaldesa, Sandra Arelis Duque."El Peñol está de fiesta y queremos que hagas parte de esta gran celebración. Un encuentro al rededor de nuestra historia y tradición, que llenan de orgullo a nuestros peñolenses", señaló la mandataria.También estarán de celebración los municipios de Sopetrán, La Unión, San Francisco, San Luis, Urrao y Ciudad Bolívar, este último, con el Festival de La Piedra. Además, Sabaneta tendrá mañana concierto de Víctor Manuelle, Luis Alberto Posada y Jean Carlos Centeno, en el marco de las Fiestas del Plátano.