El llamado ya no es solo técnico ni local. En Aracataca, Magdalena, la comunidad decidió elevar su voz directamente al presidente Gustavo Petro, pidiendo su intervención para destrabar la construcción de un puente que consideran vital para el municipio.
La solicitud se da luego de que los habitantes se levantaran de la mesa de diálogo con la concesionaria Yuma y la ANI, al no lograr acuerdos frente a esta obra que, según dicen, lleva más de 12 años en discusión sin resultados.
El punto de fondo es claro: sin ese puente, la doble calzada estaría dejando aisladas a comunidades rurales y dificultando el acceso al casco urbano.
“Tenemos ya 12 años escuchando la misma historia y nada que avanzamos. Le pedimos al presidente que mire hacia Aracataca y ayude a que por fin se construya el puente”, expresó el líder cívico Pablo Marriaga.
Los habitantes aseguran que el diseño del proyecto no tuvo en cuenta la realidad del territorio, lo que hoy se traduce en dificultades para movilizarse, sacar productos agrícolas y conectar a veredas como Macaraquilla, Río Piedra y otras zonas de la parte alta de la Sierra.
Incluso, advierten que más de 4.000 personas podrían quedar en condiciones de aislamiento si no se ejecuta la obra.
En medio de esta situación, campesinos y líderes sociales insisten en que no se oponen al desarrollo vial del país, pero piden que este no se haga a costa del territorio. “El desarrollo no puede significar que nos dejen incomunicados. Necesitamos ese puente para poder crecer”, resaltó Marriaga.
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Mientras tanto, el diálogo sigue suspendido y la presión social aumenta. La comunidad espera que el Gobierno nacional intervenga directamente y convierta en realidad una obra que, aseguran, lleva más de una década en promesas.