Desaparecen cuatro colombianos reclutados por Rusia para guerra contra Ucrania: “Nadie dice nada”
Luz Mendoza García, hermana de dos de ellos, suplica una ayuda del Gobierno nacional para volver a verlos a ver.
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Luz Mendoza García todavía puede recordar la última llamada que el pasado 28 de diciembre tuvo con sus hermanos Manuel María (51 años) y Alfonso Manuel (49 años), en la que le dijeron que tenían que salir, junto con sus primos Pablo Guillermo (42 años) y Darío Miguel Vides García (52 años), desde una base militar en Rusia hacia una zona llamada el área, uno de los puntos en los que se libra la guerra de este país con Ucrania.
La mujer tomó con preocupación la noticia de que “estarían incomunicados por lo menos hasta enero de este año”, mucho más ahora que transcurren tres meses del 2026 y todavía no hay rastro de ellos.
Desde su casa en Soledad, Atlántico, declaró a Blu Radio que sus allegados fueron reclutados con la promesa de ganar mucho dinero en la logística del ejército ruso. Sin embargo, tras un par de semanas de entrenamiento les entregaron fusiles y los sacaron a “una realidad muy diferente”.
“Hemos hecho de todo. Mandamos una carta a la embajada de Rusia, a la de Colombia en ese país, a Polonia. Incluso opté por ingresar a un grupo ucraniano para pedir información y ni así. Lo único que me dicen es que no aparecen en la lista de nada. Si no aparecen entre los muertos, ni entre los desaparecidos, ni en lista de heridos, tampoco en hospitales, ¿entonces dónde están?”, dijo inicialmente.
Para ella esto es anormal, pues desde el 10 de noviembre que partieron hacia Moscú, siempre mantuvieron comunicación por la plataforma de Telegram. De hecho, la alcanzaron a tranquilizar explicándole que solo cuidarían las ciudades bajo el dominio ruso. Aun así, aclara que su única esperanza ahora es volver a verlos.
“Es horrible no saber lo que le pasa a tu familia. No tener ni idea de si está vivo o muerto. Angustioso. Estamos agarrados de la fe de Dios. Por lo menos le pido que me dé la oportunidad de que mis hermanos aparezcan. Hay veces en las que pierdo la esperanza, porque todo está como muy difícil”, agregó entre lágrimas.
Manuel trabajaba con la empresa Brasilia en Maicao, La Guajira; Alfonso se ganaba la vida haciendo oficios varios en La Jagua de Ibirico, en Cesar, mientras que Darío y Pablo laboraban juntos en un restaurante ubicado en la playa de El Rodadero, en Santa Marta.
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Su vuelo salió desde Bogotá hacia París, Francia, para posteriormente tomar rumbo hacia Estambul, Turquía, y finalmente, Moscú.
Hoy Luz Mendoza García suplica una ayuda del Gobierno nacional para volver a ver a sus hermanos y primos.