En medio de la crisis financiera que golpea al sistema de salud, el Gobierno nacional actualizó el listado de los servicios que dejarán de financiarse desde 2026. La decisión quedó consignada en la Resolución 695 de 2026 del Ministerio de Salud y empezó a generar preocupación entre los pacientes que dependen de la cobertura de las EPS.
El documento reúne más de 100 exclusiones dentro del Plan de Beneficios en Salud (PBS) y redefine qué medicamentos, procedimientos y tratamientos ya no serán entregados de manera gratuita por las entidades promotoras de salud.
EPS dejarán de entregar estos medicamentos
Entre los cambios que más peso han tenido está el retiro de varios medicamentos de uso frecuente. Uno de ellos es el minoxidil, usado comúnmente para tratar la caída del cabello. Adicionalmente, en la lista también aparece la diacereína, formulada en algunos tratamientos para la osteoartritis y molestias articulares.
La resolución también mantiene restricciones sobre otros fármacos que solamente podrán autorizarse bajo condiciones clínicas muy puntuales. Allí aparecen combinaciones de acetaminofén con codeína o hidrocodona, algunos usos del diazepam y tratamientos con erlotinib cuando no exista una mutación específica confirmada por diagnóstico médico.
La lógica, según el Ministerio de Salud, es enfocar los recursos en terapias prioritarias, tecnologías con respaldo científico y tratamientos considerados esenciales para preservar la vida o controlar enfermedades de alto impacto.
Tratamientos que dejarán de ser financiados por las EPS
La actualización también toca procedimientos que durante años han generado debate dentro del sistema. Las EPS no seguirán cubriendo intervenciones con fines exclusivamente estéticos o cosméticos, salvo que exista una necesidad médica comprobada.
Dentro de ese grupo quedaron procedimientos como la liposucción, la rinoplastia estética, el lifting facial, la mamoplastia de aumento, la gluteoplastia, la bichectomía y el rejuvenecimiento vaginal.
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También quedaron por fuera tratamientos de fertilidad como la fecundación in vitro y la inseminación artificial, servicios cuya financiación pública ya venía siendo motivo de discusión desde hace varios años.
A eso se suma la exclusión de terapias alternativas sin suficiente evidencia científica. La lista incluye prácticas como la ozonoterapia, la aromaterapia, la delfinoterapia y la psicomagia.
Crisis de salud preocupa por nuevas exclusiones
La medida llega en un momento que golpea a clínicas, hospitales y usuarios. Varias instituciones médicas en Bogotá y otras regiones han advertido reducciones de servicios por problemas de liquidez.
Uno de los casos más delicados es el de la Clínica Juan N. Corpas, que confirmó operar con tan solo cuatro camas de UCI disponibles tras la salida de parte de su personal especializado.
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Al mismo tiempo, la Clínica Medical ha suspendido algunos servicios especializados y cerrado varias sedes.