Halloween es una de las celebraciones favoritas de los niños, quienes disfrutan disfrazarse y recorrer las calles en busca de dulces. Sin embargo, la cantidad de golosinas que reciben representa un reto para los padres, que deben encontrar un equilibrio entre la diversión y el cuidado de su alimentación.
Una chocolatina puede contener entre 12 y 20 gramos de azúcar. Según la Academia Americana de Pediatría, los niños no deberían superar los 25 gramos diarios, equivalentes a unas seis cucharaditas. Por eso, una bolsa de dulces puede sobrepasar fácilmente la cantidad recomendada.
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La médica pediatra Eliana Lozada, adscrita a Doctoralia Colombia, explica que los menores de dos años deben evitar completamente el consumo de dulces. Para los mayores de esa edad, recomienda limitar la ingesta: “Más o menos son de dos a tres dulces diarios, que nos hacen como un límite de unos 25 gramos de azúcar. Obviamente también hay que estar pendientes, porque si es una chocolatina grande ya tenemos ahí todo el requerimiento de los gramos completos del día”.
Alimentación equilibrada durante Halloween
La especialista recomienda mantener los horarios habituales de alimentación y garantizar el consumo de frutas, verduras, proteínas y agua. Además, es importante evitar que las golosinas reemplacen las comidas principales o se consuman constantemente entre ellas.
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“Es importante que los dulces no reemplacen los alimentos principales. Debemos procurar que los niños mantengan sus horarios de alimentación, consuman frutas y verduras, se hidraten adecuadamente y continúen con sus actividades físicas”, señala Lozada.
Como alternativa, las familias pueden preparar refrigerios saludables y divertidos, como frutas picadas, quesitos o palomitas de maíz decoradas. También pueden entregar obsequios como calcomanías, sellos y figuras.
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¿Qué hacer con los dulces que sobran?
Después de Halloween, compartir las golosinas restantes puede convertirse en una oportunidad para enseñar a los niños sobre la generosidad y el consumo moderado.
“Si los niños recogen bastantes dulces, una alternativa es compartirlos con otros niños, familiares o personas”, recomienda Lozada.
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Finalmente, la especialista recuerda que disfrutar Halloween no significa abandonar los hábitos saludables. El acompañamiento de los padres, los límites claros y la orientación de profesionales de la salud permiten celebrar sin poner en riesgo el bienestar de los niños.