Las uñas pueden mostrar cambios que muchas veces pasan desapercibidos. Uno de ellos ocurre en la lúnula, la pequeña zona con forma de media luna que suele verse en la base de las uñas, especialmente en los pulgares.
Aunque normalmente esta parte tiene un tono blanco, en algunas personas puede adquirir una coloración rojiza. Frente a esto, un estudio científico señala que este cambio, conocido como lúnula roja, ha sido observado en pacientes con diferentes enfermedades que afectan a otros órganos y sistemas del cuerpo.
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¿Qué es la lúnula?
La lúnula es la parte visible de la matriz de la uña, es decir, el tejido encargado de producir las células que permiten que la uña crezca. Su nombre se debe precisamente a su forma de media luna.
No todas las personas tienen una lúnula visible en todos los dedos. Es común que se observe con mayor facilidad en los pulgares y que sea poco evidente o incluso no se vea en otros dedos. Su apariencia es blanca, aunque puede tener un ligero tono rosado. Por eso, un cambio marcado hacia el rojo puede llamar la atención durante una revisión médica.
El hallazgo es conocido como lúnula roja y fue analizado en una revisión médica titulada “Red lunula: A reflection of systemic disease”, que recopila investigaciones y casos registrados durante varias décadas.
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Los autores del estudio explican que las lúnulas rojas se han relacionado con enfermedades que afectan diferentes partes del organismo. Entre ellas aparecen algunas condiciones cardiovasculares, hepáticas y de la sangre, además de enfermedades reumatológicas y dermatológicas.
La lista incluye afecciones como insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, dermatomiositis y alopecia areata. También se han reportado casos asociados con psoriasis, linfoma, leucemia y exposición al monóxido de carbono.
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Esto no quiere decir que una persona que observe una lúnula rojiza necesariamente padezca alguna de estas enfermedades. Los investigadores advierten que se trata de un signo poco específico, por lo que debe analizarse junto con otros datos de la salud del paciente.
El hallazgo se conoce desde hace más de 70 años
La relación entre esta alteración de las uñas y algunas enfermedades no es nueva. El estudio recuerda que el médico británico Richard Terry describió el fenómeno en 1954, después de examinar a 23 pacientes con lúnulas rojas.
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De ese grupo, 14 personas —el 61 %— tenían insuficiencia cardíaca. Los demás pacientes presentaban distintas enfermedades, entre ellas enfisema, bronquitis crónica, cirrosis, desnutrición, linfoma, policitemia vera y leucemia mieloide.
Este trabajo fue uno de los primeros en llamar la atención sobre la posible relación entre el cambio de color de la lúnula y enfermedades que afectan al organismo.
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La explicación todavía no está completamente establecida. Sin embargo, los investigadores plantean que el cambio podría estar relacionado con los pequeños vasos sanguíneos que se encuentran debajo de la lúnula.
Cuando estos vasos se dilatan y aumenta el flujo de sangre en la zona, el tono rojizo puede hacerse más visible a través de la estructura de la uña.
La revisión señala además que, cuando la coloración tiene un origen relacionado con una enfermedad general, puede aparecer de manera similar en varias uñas y ser especialmente evidente en los pulgares.
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Una sola uña roja puede tener otra explicación
El número de uñas afectadas también puede ser importante. Una lúnula roja que aparece únicamente en un dedo no necesariamente tiene relación con una enfermedad que afecte a todo el organismo.
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En esos casos, los médicos deben considerar otras posibilidades, como una infección, un sangrado debajo de la uña o un tumor localizado en esa zona.
Por eso, el estudio recomienda que cuando se confirme la presencia de una verdadera lúnula roja se haga una valoración médica general, en lugar de interpretar el cambio de color de manera aislada.
No todas las lúnulas visibles son iguales
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La lúnula es la parte que puede observarse de la matriz de la uña, el tejido donde se producen las células que permiten su crecimiento. Es más fácil verla en los pulgares y puede ser poco visible o no aparecer en otros dedos.
Su aspecto normal es blanco, aunque debajo de ese color existe un ligero tono rosado. Que una persona tenga lúnulas grandes, pequeñas o que no pueda verlas en algunos dedos no significa por sí mismo que exista un problema de salud.
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La importancia está en detectar cambios que no eran habituales, especialmente cuando la coloración rojiza aparece en varias uñas y permanece con el tiempo.
En ese sentido, los autores consideran que la lúnula roja puede ser una señal clínica útil, aunque poco frecuente y no definitiva. Su valor está en que, cuando aparece junto con otros signos, puede llevar a los profesionales de la salud a investigar si existe alguna enfermedad subyacente.