La granadilla es una de esas frutas que hacen parte de los recuerdos de infancia de muchos colombianos. Su particular forma de consumo, con una pulpa dulce y gelatinosa acompañada de pequeñas semillas, la ha convertido en una opción habitual para las onces y en una de las frutas tropicales más reconocidas del país.
Sin embargo, detrás de su sabor también existe un perfil nutricional que ha llamado la atención de investigadores. La granadilla (Passiflora ligularis) contiene fibra, proteínas, carbohidratos y diferentes compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles, sustancias que han sido estudiadas por su capacidad antioxidante.
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Una investigación publicada en enero de 2026 en la revista Discover Food analizó diferentes partes de la granadilla cultivada en Colombia y encontró que las semillas y la pulpa acompañada de semillas concentraban las mayores cantidades de polifenoles. El estudio también identificó una elevada actividad antioxidante en estas partes de la fruta, aunque los investigadores aclaran que estos resultados corresponden a pruebas realizadas en laboratorio y no demuestran efectos terapéuticos en seres humanos.
Estos son algunos de los componentes que aporta la granadilla
Más allá de sus características antioxidantes, la composición de la fruta explica por qué puede formar parte de una alimentación equilibrada. Un segundo estudio, publicado en agosto de 2026 en International Journal of Food Science, encontró que las semillas de granadilla presentaron cantidades importantes de fibra, proteína y grasa al analizar su composición en materia seca.
Entre los principales componentes y características nutricionales estudiados en la granadilla están:
- Fibra dietaria: especialmente relevante en las semillas y relacionada con una alimentación que favorece el adecuado funcionamiento intestinal.
- Proteínas: las semillas presentaron un contenido considerable en los análisis realizados por investigadores.
- Carbohidratos: la pulpa concentra principalmente azúcares naturales como glucosa, fructosa y sacarosa.
- Polifenoles: estos compuestos están presentes especialmente en las semillas y en la pulpa con semillas.
- Compuestos antioxidantes: diferentes análisis de laboratorio han encontrado actividad antioxidante en extractos de semillas, pulpa y cáscara.
- Minerales y vitaminas: la fruta también aporta micronutrientes que complementan su valor dentro de una alimentación variada.
El estudio colombiano publicado en 2026 encontró que la pulpa con semilla molida alcanzó 38,90 mg de equivalentes de ácido gálico por gramo en contenido de polifenoles, mientras que las semillas registraron 38,44 mg. Estas fracciones también presentaron los mayores valores de actividad antioxidante en las pruebas realizadas.
¿Por qué las semillas también son importantes?
Para algunas personas, las semillas son precisamente la parte menos atractiva de la granadilla. Sin embargo, las investigaciones recientes muestran que no deberían considerarse simplemente un residuo de la fruta.
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El trabajo publicado en International Journal of Food Science encontró que, en base seca, las semillas contenían 29,48 % de fibra, 26,33 % de proteína y 23,77 % de grasa. El mismo estudio identificó diferentes compuestos fenólicos en las distintas partes de la fruta y encontró que las semillas constituían una fuente importante de estos compuestos.
Los investigadores también identificaron sustancias como rutina y resveratrol principalmente en los extractos de semillas, mientras que la cáscara presentó compuestos como quercetina y epigalocatequina galato. Estos resultados ayudan a explicar el creciente interés científico por aprovechar diferentes partes de la granadilla.
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Una fruta con potencial antioxidante
La actividad antioxidante es uno de los aspectos que más se repite en las investigaciones recientes sobre la granadilla. Los antioxidantes son sustancias capaces de ayudar a contrarrestar procesos de oxidación en el organismo.
En el estudio colombiano de 2026, la pulpa con semilla molida mostró una actividad antioxidante de 96,04 mg TEAC/g, mientras que las semillas alcanzaron 63,44 mg TEAC/g. Los autores señalan que estos resultados muestran un potencial nutricional y funcional de determinadas partes de la fruta, pero también advierten que cualquier aplicación terapéutica para enfermedades crónicas todavía debe considerarse preliminar.
Otro trabajo publicado en agosto de 2026 llegó a conclusiones similares. Los investigadores estudiaron extractos de semillas y cáscara mediante técnicas de extracción asistidas por ultrasonido y encontraron una elevada concentración de compuestos fenólicos y actividad antioxidante in vitro.
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¿La granadilla ayuda a la digestión?
Su contenido de fibra permite incluir a la granadilla dentro de una alimentación que favorezca el consumo adecuado de este nutriente. La fibra dietaria es importante para la función intestinal y hace parte de las recomendaciones generales de una alimentación saludable.
Lo que muestran las investigaciones recientes es que la granadilla tiene una composición que merece atención. En particular, los estudios de 2026 coinciden en destacar la presencia de polifenoles y actividad antioxidante, especialmente en las semillas y en la pulpa que las contiene.
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Esto convierte a una fruta tradicionalmente consumida en Colombia en un alimento que continúa despertando interés científico. Además, el análisis de sus semillas y cáscara abre la puerta a investigaciones sobre el aprovechamiento de partes que habitualmente terminan como residuos.
Por eso, incorporar granadilla a la alimentación puede ser una forma de consumir una fruta que aporta fibra, proteínas, carbohidratos y diferentes compuestos bioactivos. Como ocurre con cualquier alimento, sus beneficios deben entenderse dentro del conjunto de la dieta y no como una solución aislada para prevenir o tratar enfermedades.