En medio de las constantes quejas de ciudadanos que aseguran estar pagando más por sus medicamentos, surge una pregunta clave: ¿realmente están subiendo los precios o hay otros factores detrás de este fenómeno? La respuesta, según la directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (ASCIF), Clara Rodríguez, no es tan simple como parece.
“Realmente no ha habido un ajuste tan grande en el tema de los precios de medicamentos”, aseguró Rodríguez, al recordar que el país cuenta con un esquema de regulación que limita incrementos desmedidos. Pero de inmediato hizo una precisión clave: “Lo que sí ha venido pasando es que las personas no están encontrando el medicamento en la EPS y esto está haciendo que tenga que aumentarse el gasto de bolsillo”.
Ese cambio en la dinámica es el que está impactando directamente el bolsillo de los colombianos. Es decir, aunque los precios se mantengan relativamente estables, cada vez más personas deben comprar por su cuenta lo que antes recibían a través de su asegurador en salud. “Aquello que debo yo ir a recibir en mi EPS… lamentablemente lo tengo que salir a comprar a la farmacia”, explicó.
Las cifras confirman esa tendencia. Entre 2021 y 2024, el gasto per cápita en medicamentos pasó de 91.200 a 108.000 pesos, lo que representa un aumento del 18%. Para la directora de ASCIF, esto tiene una lectura clara: “Las personas están recibiendo menos medicamentos en las EPS y están teniendo que hacer la compra en el punto de farmacia”.
¿Pero por qué está ocurriendo esto? Rodríguez señala dos causas principales. La primera tiene que ver con dificultades en el flujo de recursos dentro del sistema de salud. “Existen casos muy críticos de ciertas EPS que no logran hacer la entrega completa y oportuna de los medicamentos”, afirmó. Esto lleva a que muchos pacientes, cansados de trámites y demoras, opten por comprarlos directamente.
La segunda causa es estructural: el envejecimiento de la población. “Se están demandando cada día más medicamentos, especialmente para enfermedades crónicas”, explicó. Esto incluye patologías como hipertensión o diabetes, que requieren tratamientos continuos. Cuando estos no se entregan a tiempo, los pacientes no pueden suspenderlos, por lo que terminan asumiendo el costo.
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A este panorama se suma otro elemento de preocupación: la creciente dependencia de medicamentos importados. “Cada día hemos visto que se importan más medicamentos de los que podemos nosotros exportar”, indicó Rodríguez. Actualmente, Colombia importa más de 3.500 millones de dólares en fármacos, frente a apenas 450 millones en exportaciones.
Aunque la industria nacional produce medicamentos esenciales —más de 1.500 tipos de moléculas para enfermedades comunes—, esta balanza deficitaria representa un riesgo en escenarios de crisis global. Por eso, desde el sector se insiste en la necesidad de fortalecer la producción local y promover políticas que equilibren el mercado.
Finalmente, la directora de ASCIF advirtió sobre los riesgos de comprar medicamentos por fuera de los canales tradicionales. Si bien reconoció que existen farmacias confiables, también alertó sobre posibles fraudes. “La población debe tener un cuidado importante… porque esto también puede generar un abuso en el sentido del manejo de medicamentos fraudulentos o adulterados”, concluyó.
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