Levantar la parte delantera del pie parece un movimiento sencillo, pero cumple una función al caminar: permite superar pequeñas irregularidades del suelo sin que los dedos las rocen. Con el paso de los años, una disminución de la fuerza puede afectar esta capacidad y favorecer los tropiezos.
El movimiento se conoce como dorsiflexión del tobillo y consiste en acercar la parte delantera del pie hacia la espinilla. En esta acción interviene principalmente el tibial anterior, un músculo ubicado en la zona frontal de la pierna.
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De acuerdo con lo revelado por la revista 'TELVA', el fisioterapeuta y doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte Sergio López López explicó que, cuando disminuye la capacidad para levantar la punta del pie, “se reduce esa distancia de seguridad” frente a obstáculos como alfombras o bordillos.
¿Cuál es el músculo que ayuda a evitar tropiezos al caminar?
El tibial anterior participa durante diferentes momentos de la marcha. Mientras el pie avanza, contribuye a mantener elevada la parte delantera para evitar que los dedos rocen el suelo. Después de apoyar el talón, también ayuda a controlar el descenso de esa zona del pie.
Con los años pueden presentarse pérdidas de masa muscular, fuerza y velocidad de respuesta de los músculos y los nervios. Por eso, los tropiezos que antes no ocurrían al pasar sobre pequeños obstáculos pueden ser una señal a la que conviene prestar atención.
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¿Cómo fortalecer el tibial anterior?
El ejercicio para fortalecer el tibial anterior puede realizarse junto a una silla o una pared para contar con un punto de apoyo. La persona debe mantener los talones apoyados en el suelo y levantar la parte delantera de ambos pies tanto como pueda. Después, debe bajarla lentamente y de manera controlada.
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La recomendación inicial es realizar dos o tres series de 10 a 15 repeticiones, dos o tres veces por semana. Cuando el movimiento resulte sencillo, se puede agregar resistencia por medio de una banda elástica.
También es posible comenzar sentado y luego pasar a realizarlo de pie. La progresión debe ajustarse a la capacidad de cada persona, manteniendo el control durante el movimiento.
Este ejercicio no reemplaza el trabajo de los músculos que permiten ponerse de puntillas. Para mantener un tobillo funcional, se recomienda trabajar ambos movimientos: levantar la parte delantera del pie y elevar los talones.
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¿Cuándo consultar a un profesional por los tropiezos?
Más que concentrarse únicamente en completar determinado número de repeticiones, el especialista recomienda observar la calidad del movimiento. Es conveniente comprobar si ambos pies se elevan claramente, si los talones permanecen apoyados y si existe una diferencia marcada entre un lado y otro.
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También debe prestarse atención a un cansancio que aparezca demasiado rápido. No existe una cantidad universal de repeticiones que permita determinar qué nivel de fuerza es normal en las personas mayores.
Una valoración profesional puede ser recomendable cuando la dificultad para levantar el pie aparece recientemente, aumenta con el tiempo o es claramente diferente entre ambos lados. También cuando una persona arrastra repetidamente un pie, tiene dificultad para levantarlo o presenta hormigueo o pérdida de sensibilidad.