El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto puso sobre la mesa los retos que enfrenta el sistema de salud después de una emergencia. Una vez terminan las labores de rescate y la atención inmediata, las personas que sufren lesiones graves pueden necesitar meses o años de acompañamiento para recuperar su autonomía.
Las lesiones por aplastamiento, las fracturas complejas y los daños vasculares o nerviosos pueden comprometer las extremidades y, en determinados casos, llevar a una amputación. La recuperación no termina con la cirugía: también puede requerir fisioterapia, terapia ocupacional, apoyo psicológico y acceso a una solución protésica.
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“Cuando una persona pierde una extremidad como consecuencia de una situación traumática, la cirugía es apenas el comienzo de un proceso mucho más amplio”, explicó Derly Patricia Martínez, gerente para el Desarrollo de Negocios de Latinoamérica de Ottobock.
¿Qué debe enfrentar una persona después de una amputación?
El proceso de recuperación comienza con la atención quirúrgica y continúa con el manejo del dolor, el fortalecimiento físico y el trabajo para recuperar movilidad y equilibrio. También se evalúa cuándo la persona está preparada para iniciar la adaptación a una prótesis.
Esta etapa requiere la participación de distintos profesionales de la salud. La fisioterapia y la terapia ocupacional contribuyen al entrenamiento para realizar actividades cotidianas, mientras que el acompañamiento psicológico ayuda a afrontar los cambios emocionales y personales asociados con la pérdida de una extremidad.
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La rehabilitación debe ajustarse a las condiciones de cada paciente. El estado de salud, el nivel de amputación, las capacidades físicas y las actividades que espera retomar influyen en las decisiones sobre el tratamiento y la solución protésica.
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¿Cómo ayuda una prótesis en la recuperación?
La prótesis puede facilitar la estabilidad, la marcha y el desarrollo de actividades diarias, pero su entrega no representa el final del tratamiento. La persona necesita una valoración, una selección adecuada del dispositivo y un periodo de adaptación y entrenamiento para utilizarlo de manera segura.
En Colombia, un estudio citado en la información del sector encontró que el 61,4 % de las personas con amputación de miembro inferior recibió una prótesis. Para Ottobock, este dato muestra la importancia de integrar el acceso a estos dispositivos con la rehabilitación y el seguimiento especializado.
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Organizaciones como la Fundación Daniela Álvarez también desarrollan iniciativas de atención y apoyo para personas con discapacidad, una alternativa de acompañamiento para quienes deben adaptarse a una nueva condición de vida.
¿Por qué la rehabilitación debe incluirse en la atención de emergencias?
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La recuperación puede extenderse durante meses o años y afectar la vida familiar, laboral y social. Por eso, la atención posterior a un desastre debe contemplar la continuidad del tratamiento y el acceso a profesionales especializados.
“El objetivo no es solamente que una persona sobreviva, sino que tenga las herramientas necesarias para recuperar su movilidad, independencia y proyecto de vida”, señaló Martínez.
La atención de las personas que sufren amputaciones durante una emergencia requiere, por tanto, planificación a mediano y largo plazo. La cirugía, la rehabilitación, el apoyo emocional y el acceso a prótesis hacen parte de un proceso orientado a recuperar capacidades y facilitar la reintegración a las actividades cotidianas.