Algo que hace dos años se veía como un pronóstico poco alentador hoy se ha convertido en una historia de supervivencia y esperanza. Nash Keen, reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el bebé más prematuro del mundo, celebró recientemente su segundo cumpleaños tras superar un complejo inicio de vida que desafió todos los pronósticos médicos.
El pequeño nació en 2024 en el University of Iowa Health Care, en Iowa City, Estados Unidos, cuando apenas había cumplido 21 semanas de gestación, es decir, 133 días antes de la fecha prevista para su nacimiento. Su condición al llegar al mundo era extremadamente delicada: pesó menos de 300 gramos, un peso inferior al de un pomelo, y midió menos de 25 centímetros.
Durante sus primeros meses de vida permaneció hospitalizado en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), donde recibió atención médica especializada durante seis meses. Solo a comienzos de 2025 pudo regresar a casa junto a sus padres, Mollie y Randall Keen, luego de una larga batalla en la que su evolución sorprendió incluso a los especialistas que lo atendieron.
La familia ha contado que los primeros días estuvieron marcados por el temor y la incertidumbre. En declaraciones entregadas anteriormente a Guinness World Records, Mollie recordó que existían dudas sobre si su hijo lograría sobrevivir a las primeras horas tras el nacimiento. Según relató, ese periodo estuvo lleno de miedo, esperanza e incertidumbre mientras esperaban la evolución del bebé.
Al cumplir un año, el 5 de julio de 2025, Nash fue reconocido oficialmente por el Libro Guinness de los Récords como el bebé más prematuro del mundo que ha logrado sobrevivir.
Nash Keen cumplió dos años
Ahora, al llegar a los dos años, su madre asegura que el menor ha superado las expectativas. Aunque todavía recibe alimentación mediante una sonda, recientemente comenzó a probar alimentos sólidos y, según comentó entre risas, el aderezo ranch se ha convertido en uno de sus sabores favoritos.
Además, su crecimiento y peso ya se encuentran dentro de los parámetros habituales para niños nacidos a término. Entre los avances más significativos de los últimos meses también destacan que aprendió a sentarse sin ayuda y a gatear, un logro que, según su madre, le abrió "un mundo completamente nuevo".
Publicidad
Su desarrollo también se refleja en el lenguaje. Nash ha empezado a ampliar su vocabulario y disfruta imitando sonidos de animales, actividades que forman parte de su proceso de aprendizaje diario.
Sin embargo, el camino no ha estado libre de dificultades. Poco antes de celebrar su segundo cumpleaños, el niño tuvo que ser hospitalizado durante aproximadamente una semana debido a una grave enfermedad respiratoria asociada con una afección pulmonar crónica. Aunque la experiencia fue muy difícil para la familia, logró recuperarse a tiempo para festejar la fecha en casa.
Mollie también compartió que esta experiencia le ha enseñado a no comparar el desarrollo de su hijo con el de otros niños, especialmente porque cada bebé prematuro extremo enfrenta desafíos distintos. Para ella, lo más importante ha sido respetar el ritmo de Nash y valorar cada pequeño avance como una gran victoria, una filosofía que ha acompañado a la familia desde el día en que comenzó una de las historias de supervivencia neonatal más extraordinarias registradas hasta la fecha.