Un disco de música fabricado completamente en caramelo duro y capaz de reproducir sonido se convirtió en el punto de partida de una colaboración entre la industria de la confitería y la música urbana. La pieza, elaborada a escala real, fue creada como homenaje a los primeros pasos de J Balvin antes de alcanzar el reconocimiento internacional.
El vinilo está compuesto por 40 bombones y fue fabricado en la planta de confitería de La Paila, en Zarzal, Valle del Cauca. Su particularidad no está únicamente en el material, sino en su funcionalidad: el disco reproduce la primera canción que José Álvaro Osorio, conocido mundialmente como J Balvin, grabó en sus inicios musicales.
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Según Mauricio Escobar Vukonic, vicepresidente corporativo de mercadeo de Colombina, la pieza no tiene antecedentes conocidos en la industria de la confitería. El ejecutivo explicó que el artista comprobó de inmediato si el disco funcionaba cuando lo recibió. La iniciativa buscaba reconocer una etapa de su trayectoria anterior a la fama y conectar su historia con el esfuerzo que requiere alcanzar una meta.
Un homenaje al proceso antes del éxito
La creación del vinilo se relaciona con la historia de perseverancia del cantante. De acuerdo con Escobar Vukonic, antes de consolidar su carrera, Balvin llegó a Estados Unidos, trabajó pintando casas y buscó en repetidas ocasiones que una disquera escuchara su música. Se presentó cerca de cuatro veces ante el mismo sello discográfico antes de conseguir su primer éxito.
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“Es una marca que reconoce su proceso, reconoce su bum, y queríamos que Jose también tuviera este reconocimiento a través de su primer disco hecho en Bon Bon Bum”, señaló el ejecutivo.
El vinilo comestible reúne así música, confitería y una historia de perseverancia, con un objeto que convierte los primeros pasos de un artista en el centro de un reconocimiento.