Cuando el periodista Manuel Teodoro propuso crear El Rastro, la idea tenía un plazo de un año y 12 episodios para demostrar que el formato podía funcionar. Si no lo conseguía, el proyecto terminaría. Quince años después, el programa de investigaciones y expedientes judiciales de Caracol Televisión suma más de 160 capítulos y se mantiene como una de las apuestas de la franja de los lunes festivos, con historias sobre homicidios, investigaciones criminales y procesos que terminan en condenas.
El punto de partida, según su director, era explorar el comportamiento de los criminales y tratar de entender qué hay detrás de una persona capaz de cometer un asesinato. Sin embargo, el programa también terminó convirtiéndose en una ventana al funcionamiento del sistema judicial colombiano, sus limitaciones y el trabajo de quienes investigan los delitos.
Publicidad
Teodoro reconoce que la justicia enfrenta dificultades como los recortes presupuestales y la sobrecarga de trabajo de los fiscales, que pueden tener entre 35 y 50 casos al año. “Antes de El Rastro yo siempre respetaba el sistema de justicia, reconociendo que había grandes limitaciones. Hoy, después de 15 años, el respeto es mucho más profundo, porque pude observar con mis propios ojos cómo hay profesionales de la justicia muy comprometidos”, afirmó.
Esa mirada también atraviesa el trabajo de Diego Guauque, periodista del programa. “Estamos acostumbrados a un bombardeo de noticias donde la mayoría de casos atroces que salpican los periódicos y los noticieros quedan impunes, el criminal queda libre a los tres, cuatro, cinco años. Pero encontrar que también hay casos donde la justicia sí opera realmente y lleva a condenas me parece positivo”, señaló.
Para Guauque, parte de ese trabajo consiste en visibilizar a los investigadores que no siempre ocupan los titulares, es decir, los policías, patrulleros y funcionarios que, incluso con recursos limitados, dedican largas jornadas a reunir pruebas y encontrar a los responsables. El programa busca reconstruir ese proceso y mostrar los obstáculos que deben superar antes de lograr una captura. La condena, explicó Teodoro, representa también un cierre para el espectador. En sus palabras, cada entrega tiene un final que responde a una necesidad de las audiencias: “sentir que la justicia puede prevalecer sobre el crimen”.
Detrás de cada investigación, el equipo se encuentra con el reto de contar hechos violentos sin convertir el sufrimiento de las víctimas en un espectáculo. Para el equipo, el tratamiento de las imágenes, la elección de las palabras y la manera de reconstruir los acontecimientos son decisiones que exigen especial cuidado. Por eso, como parte de una decisión editorial, se evita recrear los hechos. “Nosotros no vamos a hacer ningún tipo de recreación con actores; simplemente mostramos la botella de trago que había en el momento de los hechos, el cigarrillo medio fumado y quizás el zapato de la mujer. No hay que mostrar el acto”, explicó.
Publicidad
Según la reportera Laura Hincapié, también es fundamental partir de una pregunta personal cuando escribe los libretos. “Cada vez que escribo un libreto me pregunto cómo quisiera que contaran la historia de mi familiar, si hubiese sido mi familiar el que fue asesinado. Hay que cuidarse mucho con el lenguaje y con la imagen, para que el programa se convierta en un homenaje a esa víctima”.
La reconstrucción de los hechos también implica entrevistar a los responsables de los homicidios. Teodoro explica que el equipo busca a personas que ya están detenidas y acepta hablar con quienes acceden a la entrevista. Algunos intentan defender su inocencia; otros buscan explicar los motivos que los llevaron a matar.
Publicidad
“A veces los asesinos son víctimas de sus propias turbias obsesiones, de frenéticas tormentas amorosas. Algunos tuvieron sed de venganza o avaricia descontrolada. A veces es un psicópata con una compleja mente criminal. Desde una perspectiva periodística y psicológica, ellos también terminan siendo fuertes personajes en este género”, afirmó Manuel Teodoro.
En el caso de la reportera Laura Hincapié, cubrir estos delitos como mujer implica una responsabilidad particular frente a las violencias de género. “Lamentablemente estamos en un país donde muchas veces justificamos los feminicidios, los asesinatos de nuestras mujeres. Por eso yo cuento muchísimos feminicidios, y creo que eso es importante, muchas veces también para prevenir a otras mujeres”, afirmó la reportera.
Quince años después de su primera emisión, El Rastro mantiene así una apuesta que va más allá de reconstruir un crimen. Le apuesta a mostrar el trabajo que permite esclarecer los hechos, escuchar a quienes quedaron atrás y explorar el comportamiento de quienes lo cometieron. “Los familiares nos abren las puertas de su casa y de su corazón y nos dicen: aquí le entrego la historia de mi ser querido, usted tiene que honrarla. Por eso siempre hacemos un programa que honra la memoria de esas víctimas”, dijo la periodista Laura Hincapié.
Publicidad
El periodista y director de El Rastro, Manuel Teodoro, resumió esa perspectiva con una imagen que, según dijo durante la celebración del aniversario, representa el espíritu del programa: “Sentimos que iluminar la cucaracha con nuestras linternas, mas no pisarla, es nuestro deber. Nosotros no somos jueces. Hacemos un esfuerzo grande para contarles buenas historias”, concluyó.