En medio de una conversación cada vez más frecuente sobre salud mental, productividad y agotamiento, la psicóloga y neuropsicóloga Jessica Arévalo Parra plantea un giro en la manera en la que las personas se interpretan a sí mismas: en lugar de culparse por no rendir, concentrarse o sentirse saturadas, invita a entender cómo funciona el cerebro antes de reaccionar en automático.
Arévalo Parra, autora del libro 'Instrucciones para entender tu cerebro', explica que una de las ideas centrales de su obra es justamente aprender a hacer una pausa consciente para identificar qué está ocurriendo a nivel cerebral en situaciones de estrés, cansancio o desconcentración. “No se trata de fórmulas perfectas ni de pensamiento positivo vacío”, sostiene en sus reflexiones, sino de reconocer señales internas que suelen pasar desapercibidas en la rutina diaria.
La especialista señala que muchas de las dificultades que experimentan las personas hoy —como la fatiga constante, la ansiedad o la sensación de improductividad— no necesariamente responden a fallas individuales, sino a un entorno que exige atención permanente, respuestas inmediatas y alta disponibilidad emocional. “No estamos fallando, estamos funcionando con un cerebro sobrecargado”, es una de las ideas que atraviesa su enfoque.
Jessica Arévalo es psicóloga con especialización en evaluación y diagnóstico neuropsicológico, magíster en neuropsicología y candidata a doctorado en Educación y Sociedad. Además, cuenta con más de 11 años de experiencia como docente universitaria en instituciones como el Politécnico Grancolombiano, la Universidad San Buenaventura y la Universidad Pontificia Bolivariana, donde ha trabajado temas de neurociencia, educación y salud mental.
Su trayectoria también incluye la investigación en neuroeducación, la participación en procesos de rehabilitación y habilitación neuropsicológica, así como su rol como magistrada del Tribunal Deontológico y Bioético de Psicología de COLPSIC. Ha sido conferencista nacional e internacional y autora de publicaciones académicas como Neuropsicología Escolar y diversos artículos científicos.
Desde su perspectiva, la salud mental no debería entenderse únicamente como una respuesta a la crisis, sino como un proceso cotidiano que se construye en hábitos como el descanso, la alimentación, el sueño y el uso de la tecnología. En ese sentido, su propuesta apunta a una lectura más científica y menos moralista del comportamiento humano.
En un contexto donde las frases de motivación rápida suelen dominar el discurso del bienestar, Arévalo insiste en una idea más compleja pero necesaria: comprender el cerebro no elimina las dificultades, pero sí permite enfrentarlas con mayor claridad y menos culpa.