La historia de la perrita labradora que se convirtió en empleada de EPM
La perrita tiene su propio carné, donde se lee su nombre y su raza, así como un puesto de trabajo.
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A sus 9 años, Macarena, una perra labradora de color negro, se convirtió en la primera empleada canina contratada por Empresas Públicas de Medellín, específicamente por su área de comunicaciones.
La perrita tiene su propio carné, donde se lee su nombre y su raza; además, tiene su puesto de trabajo.
El animal entró a EPM gracias al empleo que consiguió su amo, Luis Ricardo Castrillón, un joven comunicador con capacidad visual limitada, y quien cada mañana sale de su casa en el barrio Buenos Aires hacia su trabajo, bajo la guía de Macarena. El hombre y su mascota hacen parte de un grupo de inclusión, al cual se vincularon 20 nuevos trabajadores con diversas capacidades reducidas.
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"Macarena es una perra muy mimada en el área de comunicaciones y en todo el edificio. En la mañana tiene su alimentación en mi casa, luego está todo el día en la oficina conmigo, incluso tiene su hora de almuerzo cuando yo la tengo. Ella está entrenada, pero igual para sus necesidades nos dejan usar algunas zonas verdes del edificio de EPM", relató el amo de la particular empleada.
El animal llegó a la vida de Luis Ricardo el 15 de noviembre del 2011, tras pasar poco más de un año en una fundación que ha entregado más de 300 perros lazarillos.
EPM aseguró que la vinculación de Macarena a la empresa es un reto en doble sentido, tanto para el animal como para los funcionarios, sin embargo, la entidad se proclamó orgullosa de vincular a personas con capacidades limitadas junto a sus grandes protectores, los animales.
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