La planta araña, cuyo nombre científico es Chlorophytum comosum, se ganó un lugar en muchos hogares por una característica que facilita su cuidado, produce pequeños brotes que desarrollan raíces propias y pueden convertirse en nuevas plantas sin mayor dificultad en casa.
Conocida también como lazo de amor, mala madre o cinta, esta especie herbácea y perenne es originaria del sur de África. Su resistencia, facilidad de cuidado y capacidad de multiplicarse casi sola la convierten en una alternativa práctica para tener en interiores durante todo el año.
Puede alcanzar entre 30 y 60 centímetros de altura. Sus hojas son alargadas, delgadas y arqueadas, mientras que de sus tallos aparecen pequeñas flores blancas y, después, los hijuelos que permiten su reproducción. Así, la planta puede generar nuevos brotes mientras continúa creciendo.
¿Cómo se reproduce casi sola la planta araña?
La reproducción vegetativa es uno de los rasgos más característicos de la planta araña. Los estolones, o tallos horizontales que crecen a ras de suelo, funcionan como extensiones de la planta madre y, después de las flores blancas, dan paso a pequeños brotes.
Estos nuevos ejemplares suelen aparecer en mayor cantidad entre la primavera y el verano, cuando aumenta la luz y las condiciones cálidas favorecen el proceso. Cuando los pequeños brotes ya cuentan con raíces propias, pueden separarse para continuar su desarrollo en otro recipiente de manera sencilla.
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Una opción es plantarlos directamente en tierra; otra consiste en colocarlos primero en agua hasta que sus raíces se fortalezcan y luego pasarlos a una matera. Como la planta crece con rapidez, esta reproducción asexual facilita obtener nuevos ejemplares y puede exigir trasplantes más frecuentes.
Algo curioso es que la planta araña florece y produce brotes con mayor facilidad cuando permanece ajustada dentro de la maceta. Existen varias variedades: 'Vittatum' tiene una franja blanca central; 'Variegatum', bordes blancos; 'Milky Way', un centro claro, y 'White Stripe', una línea blanca.
¿Qué necesita para producir nuevos brotes?
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Aunque su reproducción es sencilla, necesita condiciones adecuadas para mantener un desarrollo saludable. La mala madre prefiere lugares con buena luz indirecta y también puede adaptarse a espacios con poca sombra. Sin embargo, el sol directo y prolongado puede quemar sus hojas rápidamente.
El sustrato o el lugar en el que crece debe mantenerse algo húmedo, pero conviene dejar que la capa superior se seque entre riegos. El exceso de agua es uno de sus principales problemas, porque la acumulación puede afectar sus raíces tuberosas y carnosas, encargadas de almacenar agua y sostener la reserva de humedad.
La temperatura óptima se encuentra entre 18 °C y 25 °C. Aunque soporta valores cercanos a 0 °C, su vegetación comienza a sufrir daños significativos desde los -2 °C. En climas cálidos puede crecer en exteriores y semisombra, mientras que en regiones frías se mantiene como planta de interior.
Las puntas marrones o secas pueden aparecer por baja humedad, exceso de sales o por químicos presentes en el agua del grifo, como cloro y flúor. Para conservar el follaje verde y vigoroso, una fertilización cada tres o cuatro meses resulta suficiente para mantenerla en buenas condiciones.