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¿Qué le pasa al cerebro cuando escuchamos un chisme? Esto dice la psicología

Un estudio analizó cómo cambia la respuesta del organismo durante conversaciones sobre terceros y encontró variaciones en dos hormonas.

Esto dice la psicología sobre los chismes
Esto dice la psicología sobre los chismes
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El chisme suele asociarse con la divulgación de información privada, pero también ha sido estudiado desde la psicología y la neurociencia por su relación con las interacciones sociales. Una investigación realizada por la Universidad de Pavia, en Italia, estudió qué ocurre en el cuerpo cuando las personas participan en este tipo de conversaciones y encontró cambios en indicadores relacionados con el vínculo social y el estrés.

Según el estudio publicado en ScienceDirect, la investigación evaluó a 22 estudiantes mujeres que participaron en tres tipos de conversaciones: chismes, diálogos neutrales y conversaciones emocionales sin rumores. Los investigadores compararon las respuestas fisiológicas registradas durante cada modalidad.

¿Qué pasa en el cerebro cuando escuchamos o contamos chismes?

Uno de los principales hallazgos fue un aumento de la oxitocina durante las conversaciones centradas en chismes. Esta sustancia está relacionada con procesos de vinculación que pueden producirse durante las interacciones entre las personas.

La investigación también plantea que hablar sobre terceros puede cumplir una función dentro de las relaciones sociales, más allá de la información que se comparte.

¿Por qué el chisme es tan adictivo?
¿Por qué el chisme es tan adictivo?
Foto: Redes sociales

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¿Escuchar un chisme da sensación de bienestar?

De acuerdo con el estudio, también se presentó una disminución de los niveles de cortisol, una hormona relacionada con la respuesta del organismo ante el estrés. Si bien el cortisol disminuyó durante diferentes conversaciones, la reducción fue mayor cuando se presentaron intercambios de chismes.

La investigación además relaciona estos cambios con una posible respuesta de relajación y con la interacción social. En ese sentido, el chisme podría funcionar como una actividad que facilita el intercambio entre integrantes de un grupo y contribuye a generar una sensación de conexión.

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Los resultados también se relacionan con la función que este comportamiento pudo haber tenido en la humanidad. El intercambio de información sobre otras personas habría permitido compartir experiencias, establecer vínculos y hablar de situaciones que afectan al grupo.

Sin embargo, los resultados corresponden al grupo analizado y a las condiciones específicas del estudio. Por ello, los hallazgos permiten describir una respuesta observada durante esas conversaciones, pero no significan que todo chisme produzca necesariamente los mismos efectos en todas las personas.

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