El padre Rafael de Brigard nos invita a contemplar uno de los momentos más densos y reveladores del Evangelio: la despedida de Jesús durante la Última Cena. Jesús anuncia su partida y deja un mandamiento nuevo: “que se amen los unos a los otros como yo los he amado”.
El padre Rafael subraya que el amor cristiano no es sentimentalismo ni comodidad: “El cristiano ama como amó Jesús… un amor claramente definido, marcado por la entrega total”.
En medio de la traición de Judas y la negación de Pedro, Jesús habla de gloria. Esta paradoja —gloria en medio de la oscuridad— es central en la meditación. El padre Rafael recuerda que Jesús no evita el dolor ni las sombras del alma humana, sino que entra en ellas para redimirlas: “La gloria de Dios se va a realizar pasando por la parte más oscura de la vida humana”.
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