En su reflexión dominical, monseñor Rafael de Brigard invitó a los creyentes a prepararse espiritualmente para el encuentro con Dios, sin aplazar las decisiones relacionadas con la fe, el perdón y el amor al prójimo. A partir del pasaje del Evangelio de San Mateo 25, sobre la parábola de las diez jóvenes que esperaban al novio con sus lámparas, el sacerdote recordó que nadie conoce el día ni la hora del final de su vida, por lo que es importante mantener una relación cercana con Dios.
Durante su mensaje, monseñor señaló que el aceite de las lámparas representa el amor, la misericordia, el perdón y la esperanza, elementos que deben permanecer presentes en la vida cotidiana. En ese sentido, retomó una interpretación de San Agustín para explicar que la mejor manera de prepararse para el encuentro con Dios es vivir desde el amor a Él y al prójimo. “La propuesta radical de la vida cristiana” es vivir amorosamente, afirmó.
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Finalmente, el sacerdote recordó que la preparación espiritual no debe dejarse para los últimos momentos de la vida, sino que debe fortalecerse diariamente mediante la oración, la Santa Misa, la confesión y las obras de misericordia. Asimismo, hizo un llamado a reconocer la presencia de Dios incluso en medio de las dificultades y a mantener viva la fe. “El cristiano es un ser vigilante”, señaló, al explicar que debe estar atento tanto a las señales de Dios en la cotidianidad como a la preparación para el encuentro definitivo con Él.