El pastor Andrés Corson centró su reflexión dominical en la importancia de mantener una relación constante con el Espíritu Santo y no limitar la vida cristiana a una experiencia puntual de fe. A través de una comparación con el matrimonio, explicó que así como el amor debe alimentarse diariamente, también es necesario buscar de manera continua la presencia de Dios. “Lo que mantiene el matrimonio no es el primer beso ni la primera salida, sino lo que hacemos todos los días, avivando la llama del amor. Pues eso mismo tenemos que hacer con el Espíritu Santo”, afirmó.
Durante su mensaje, Corson diferenció entre el nuevo nacimiento y el bautismo en el Espíritu Santo. Según explicó, mientras la conversión representa el momento en que una persona recibe a Jesús como Señor y Salvador, el bautismo en el Espíritu Santo permite, desde su perspectiva, recibir poder para dar testimonio, profetizar, orar por los enfermos y vivir una transformación espiritual constante.
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Finalmente, el pastor sostuvo que recibir el Espíritu Santo no depende de que una persona sea perfecta o esté libre de pecado, sino de la fe y de pedirlo a Dios. “Usted no tiene que ser santo para ser bautizado en el Espíritu Santo, sino que usted tiene que ser bautizado en el Espíritu Santo para ser santo”, expresó. Como cierre, invitó a los asistentes a acercarse a Jesús con disposición para recibir el Espíritu Santo y resumió su llamado en una frase: “Tengo sed, necesito hoy una nueva unción”.
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