En su reflexión dominical, el pastor Andrés Corson planteó una pregunta como punto de partida: “¿Qué quieres, popularidad o prosperidad?”. A partir de textos bíblicos como 1 Pedro 1:24 y Josué 1:8, explicó que la popularidad depende de la aceptación de las personas y, por naturaleza, es pasajera, mientras que la prosperidad está relacionada con una vida fundamentada en la Palabra de Dios y capaz de dar fruto con el paso del tiempo. “La popularidad está ligada a lo que la gente dice, a lo que la gente piensa. Entonces, la popularidad es pasajera. En cambio, la prosperidad es permanente”, afirmó.
El pastor cuestionó además la búsqueda de aprobación del mundo cuando esta implica dejar de lado principios bíblicos, especialmente en materia de santidad. Recordó que Jesús, pese a atraer multitudes con sus milagros, no convirtió la popularidad en su objetivo y llegó incluso a pedir a algunas personas que no difundieran lo ocurrido. “Jesús no vino a ser popular, él vino a establecer su reino, él vino a iniciar su iglesia”, señaló.
Como ejemplo de esa diferencia, Corson contrapuso a Sansón y Daniel: mientras el primero alcanzó notoriedad, pero terminó perdiendo su rumbo, Daniel mantuvo sus principios y prosperó incluso bajo distintos imperios y reyes. Para el pastor, la enseñanza es que la fidelidad puede tener un costo inmediato, pero produce frutos duraderos. “La santidad nos hace sobresalir”, afirmó, antes de resumir lo que considera el fundamento de su comunidad: “¿Cuál es el secreto de su iglesia? Santidad”.
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