¿Por qué Jesús murió en la cruz? La respuesta para entender el Viernes Santo
Desde la fe cristiana, la muerte de Jesús no fue un hecho accidental ni simplemente histórico, sino un acto voluntario de entrega.
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En el marco del Viernes Santo, una de las fechas centrales de la Semana Santa, surge una de las preguntas más recurrentes entre creyentes y no creyentes: ¿por qué Jesús murió en la cruz?
Durante un espacio de reflexión en Blu Radio, liderado por monseñor Rafael de Brigard, junto a los sacerdotes Mauricio Urbina y Astolfo Moreno, se explicó que, desde la fe cristiana, la muerte de Jesús no fue un hecho accidental ni simplemente histórico, sino un acto voluntario de entrega.
Según lo expuesto, Cristo asumió la muerte como parte de su condición humana, pero lo hizo con un propósito claro: la salvación de la humanidad. Es decir, no se trató solo de morir, sino de hacerlo como una manifestación de amor.
Uno de los puntos centrales de la reflexión fue que la muerte de Jesús no se entiende como una consecuencia inevitable de los hechos, sino como una decisión asumida.
De acuerdo con el padre Mauricio Urbina, Jesús “acepta pasar por la muerte, incluso una muerte de cruz”, considerada en su época como una de las más humillantes. Sin embargo, esa elección es interpretada como una entrega consciente.
En ese sentido, la tradición cristiana sostiene que nadie le quitó la vida, sino que él mismo la dio, lo que cambia completamente la lectura del hecho: de tragedia a sacrificio.
La cruz, que en tiempos del Imperio romano era un instrumento de tortura, adquiere en el cristianismo un significado distinto.
Según explicó el padre Astolfo Moreno, representa la transformación del sufrimiento en salvación. Es decir, aquello que simbolizaba castigo y muerte pasa a convertirse en un signo central de la fe.
En la reflexión se planteó que la cruz también recoge experiencias humanas universales como el dolor, la enfermedad o las crisis personales, pero bajo una nueva interpretación: no como el final, sino como parte de un proceso que puede tener sentido.
Otra de las preguntas abordadas fue por qué Jesús, siendo considerado el Hijo de Dios, no evitó el sufrimiento.
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La respuesta expuesta apunta a que la salvación, según la fe cristiana, implicaba enfrentar el mal, el pecado y la muerte desde dentro, no esquivarlos.
En ese contexto, el sufrimiento no se presenta como un error o un fracaso, sino como parte del camino asumido para transformar esa realidad.
Más allá de la explicación teológica, la reflexión también abordó cómo se conmemora este día.
El Viernes Santo tiene características particulares dentro de la liturgia católica:
Además, se mantienen prácticas tradicionales como el viacrucis y el sermón de las siete palabras, que buscan acercar a los fieles al significado de la muerte de Jesús.
Los sacerdotes coincidieron en que el mensaje del Viernes Santo no se limita al ámbito religioso, sino que también ofrece una lectura sobre la vida diaria.
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En particular, se planteó que la cruz permite interpretar el sufrimiento humano desde otra perspectiva. Aunque no elimina el dolor, sí propone que este puede tener un sentido dentro de una experiencia más amplia.
Esto incluye situaciones personales como enfermedades, conflictos o pérdidas, que pueden ser comprendidas de forma distinta dentro de este marco.
Finalmente, la reflexión subrayó que el Viernes Santo no es un punto final, sino parte de un proceso que continúa con la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección.
Estas celebraciones representan, según la tradición cristiana, el paso de la muerte a la vida, lo que completa el sentido de la crucifixión.
En ese contexto, la muerte de Jesús en la cruz no se entiende de forma aislada, sino como parte de un conjunto de acontecimientos que apuntan a la esperanza y a la renovación.
Escuche la reflexión completa en el audio adjunto: