Publicidad

Reciba notificaciones de Blu Radio para tener las principales noticias de Colombia y el mundo.
No activar
Activar

Publicidad

¿Su hijo quiere ser deportista? Este error de los padres puede alejarlo de su sueño

Carlos Mario Oquendo explicó cómo los padres pueden acompañar el proceso deportivo de sus hijos sin hacer que las victorias, las derrotas o sus propias expectativas terminen convirtiéndose en una carga.

¿Su hijo quiere ser deportista? Este error de los padres puede alejarlo de su sueño.
Foto de referencia generada con IA.

Cuando un niño comienza a destacarse en algún deporte, muchos padres se preguntan hasta dónde es sano impulsarlo y en qué momento la exigencia puede convertirse en presión. Encontrar ese equilibrio también hace parte de la relación entre padres e hijos, especialmente cuando alrededor del menor aparecen competencias, entrenamientos y expectativas sobre su futuro.

Carlos Mario Oquendo, ciclista y medallista olímpico, conversó en En Blu Jeans sobre ese proceso a partir de su propia experiencia como deportista y de las reflexiones que recoge en su libro 'Uno hace la diferencia'. Para él, una de las claves está en que los padres aprendan a separar el esfuerzo de sus hijos del resultado obtenido en una competencia.

Publicidad

¿Qué decirle a un hijo cuando pierde?

Oquendo recordó que sus padres nunca hicieron que una derrota se convirtiera en un castigo o en una señal de que había fallado, lo importante era preguntarse si había dado realmente su máximo esfuerzo.

“A mí siempre me decían: ‘Carlos Mario, ¿hiciste tu máximo esfuerzo? Sí, perfecto. Quedaste de quinto, excelente; quedaste de octavo, excelente, vamos para adelante. Tú sabes que esto es pura preparación y entrenamiento. Usted quiere ganar, eso le corresponde a usted, pero conmigo solamente es un máximo esfuerzo en la pista’”, recordó.

Para el deportista, incluso comentarios aparentemente pequeños pueden afectar la manera en que un niño interpreta su desempeño. Preguntar únicamente cuántos goles hizo, reprochar una derrota o recordar cuánto dinero costó viajar hasta una competencia puede terminar trasladándole una responsabilidad que no debería cargar.

“Siempre le estamos motivando o desmotivando. Yo lo llamo la batería emocional de los hijos. En el durante también pasa: el hijo está jugando fútbol o está en la pista de bicicleta y uno hace un gesto como ‘usted la embarró’; el niño lo ve reflejado en la cara y automáticamente siente que falló y que el papá se puso bravo”, explicó.

¿Su hijo quiere ser deportista? Este error de los padres puede alejarlo de su sueño.
¿Su hijo quiere ser deportista? Este error de los padres puede alejarlo de su sueño.
Foto: Magnifik.

Publicidad

“El alto rendimiento es de los hijos, no del papá”

Una de las ideas que más enfatizó el medallista olímpico fue que el deseo de llegar al alto rendimiento tiene que surgir del propio deportista. Aunque los padres pueden acompañar, facilitar entrenamientos y brindar herramientas, no deberían apropiarse del objetivo.

“Yo siempre lo he dicho: el alto rendimiento es de los hijos, no del papá. El papá simplemente acompaña y está todo el tiempo (...), ¿quién es el que se mete las ocho o diez horas de entrenamiento, los domingos, los festivos y las vacaciones? El deportista. Entonces es decisión de él”, señaló.

Publicidad

El ciclista reconoció que existen historias de atletas que alcanzaron grandes resultados bajo una crianza extremadamente exigente, pero advirtió que esas experiencias no necesariamente constituyen una fórmula que pueda aplicarse a todos los niños.

“De esas historias debe haber cincuenta o dos mil más donde al niño lo presionó el papá creyendo que tenía que ser igual que otro y no llegaron a nada, y el hijo frustrado toda la vida porque el papá no lo dejó ser lo que quería ser”, afirmó.

¿Qué hacer después de una derrota?

Cuando un niño pierde, la reacción inmediata tampoco debe ser analizar todos sus errores. Ante esto, el medallista recomendó que los padres primero conozcan cómo procesa su hijo esos momentos, pues algunos necesitarán quedarse callados antes de estar preparados para hablar.

Publicidad

“Yo sé que mi hijo, después de que perdió el partido, yo sé que tiene que quedarse callado un rato y después empieza a hablar. Ahí es donde vuelvo y retomo el tema, pero no le voy a recordar nada del partido. Le voy a decir lo positivo: ‘uy campeón, lo hiciste muy bien, hiciste tu máximo esfuerzo’”, explicó.

Oquendo añadió que la derrota también debería servir para que los menores desarrollen herramientas propias. En su opinión, esto es especialmente importante porque en cualquier carrera deportiva habrá muchos más momentos de derrota que de victorias.

Publicidad

“'Campeón, tu sabes que tienes herramientas para tú mismo trabajar tu mente, para saber que no fue tu culpa, para saber que lo hiciste muy bien, que hiciste tu máximo esfuerzo. Entonces, creo que son cosas que les tenemos que dar, porque en el deporte van a haber más las derrotas que las victorias. Y el otro tema también es señalarle a los hijos de que el resultado no es lo importante: que es el proceso deportivo que estás haciendo”, agregó.

¿Su hijo quiere ser deportista? Este error de los padres puede alejarlo de su sueño
Foto: generada con IA.

No todos los niños se motivan con una medalla

El exdeportista también pidió no asumir que todo niño que practica un deporte sueña necesariamente con convertirse en campeón. En su propio caso, recordó que durante parte de su carrera una de sus grandes motivaciones era viajar, más que ganar una medalla.

Esa motivación hacía que entrenara para clasificar a campeonatos internacionales, aunque posteriormente descubrió que debía trabajar también en sus objetivos una vez llegaba a esas competencias.

Publicidad

Oquendo contó que con sus propios hijos entendió que la motivación no siempre está en el deporte mismo, sino en lo que ese espacio les permite vivir. Explicó que, en su caso, a sus hijos no necesariamente les atraía jugar fútbol por la competencia, sino por la posibilidad de compartir con sus amigos, por lo que procuró buscar espacios deportivos en los que también pudieran disfrutar esa parte social.

Por eso para él, formar a un niño a través del deporte no se trata de buscar trofeos, sino que la actividad deportiva también puede convertirse en una herramienta para estudiar, viajar, desarrollar disciplina o abrir oportunidades posteriormente.

Publicidad

“Creemos que solamente es ‘entrene y gane’, y eso está muy bien, pero no. El deporte se abre a un montón de posibilidades”, concluyó.

Publicidad

Publicidad

Publicidad