Hace 66 millones de años, un evento catastrófico marcó el final de una era dominada por gigantes. Durante millones de años, los dinosaurios gobernaron la Tierra, adaptándose a distintos ecosistemas y evolucionando en formas sorprendentes.
Sin embargo, su desaparición no significó el fin de su historia, sino el inicio de una larga búsqueda científica por reconstruir cómo vivían, cómo se movían y cómo era realmente su aspecto.
Hoy, cada nuevo hallazgo permite acercarse un poco más a ese pasado remoto. En algunos casos, los descubrimientos no solo aportan huesos o estructuras rígidas, sino evidencias mucho más delicadas que cambian por completo lo que se creía conocido.
Descubren piel fosilizada de reptil marino de 120 millones de años
En un departamento de Colombia fue descubierto algo sorprendente, piel fosilizada de hace 120 millones de años. Por estos días, Boyacá dio de qué hablar tras el hallazgo de piel de un ictiosaurio, un descubrimiento sin precedentes en el norte de Sudamérica.
Aunque en el territorio nacional sí existieron dinosaurios y otros grandes reptiles prehistóricos, el descubrimiento de piel de dinosaurio es poco usual. Anteriormente se han hallado fósiles y huellas terrestres de ejemplares como Perijasaurus lapaz y Padillasaurus y abundantes reptiles marinos (plesiosaurios y pliosaurios) en zonas como Boyacá y el Cesar.
De hecho el departamento boyacense cuenta con varios museos con hallazgos de estos dinosaurios como el Museo Paleontológico de Villa de Leyva
El avance fue confirmado por el Centro de Investigaciones Paleontológicas, que identificó restos de la especie Kyhytysuka sachicarum en la formación Paja (una formación geológica del Mesozoico).
Hallazgo de tejido es extremadamente raro
Según los expertos, encontrar tejido blando como piel en fósiles es extremadamente raro. "Este tipo de preservación permite observar detalles que normalmente se pierden con el tiempo", lo que convierte al espécimen en una pieza clave para entender cómo eran estos reptiles marinos que dominaron los océanos hace millones de años.
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Asimismo, fue llevado a cabo un estudio que contó con colaboración internacional y logró identificar “microestructuras dérmicas y rastros de proteínas, algo excepcional, especialmente en zonas tropicales donde las condiciones suelen dificultar este tipo de conservación”.