Cada vez que usted abre una página, reproduce un video o manda un mensaje, hay un dato, un número trabajando en segundo plano para que esa información llegue al dispositivo correcto, la dirección IP.
Puede imaginarla como una especie de dirección digital. Así como la dirección de su casa no dice exactamente quién es usted ni en qué apartamento vive, puede permitir que los servicios de internet sepan su ubicación aproximada, desde qué conexión se está comunicando y hacia dónde deben devolver la información que usted necesita.
Según explica ESET, empresa experta en ciberseguridad, todos los equipos conectados a una red utilizan una dirección IP, incluidos celulares, computadores, televisores inteligentes y routers.
¿Alguien puede saber dónde vivo con mi IP?
Una IP pública, que es la que ven las páginas y servicios cuando usted navega, puede permitir identificar datos como el proveedor de internet y una ubicación aproximada, normalmente una ciudad o región.
Eso no significa que una persona pueda escribir su IP y encontrar inmediatamente su casa en un mapa, sin embargo, ESET en su comunicado advierte que esa información puede adquirir más valor si se combina con otros datos filtrados en internet.
Dentro de su casa existe además otra clase de dirección, la IP privada. El router entrega una diferente a cada aparato conectado para distinguir, por ejemplo, el celular del televisor o del computador, y normalmente no es visible desde internet.
Publicidad
¿Me pueden hackear solo por conocer mi IP?
Tener una IP expuesta no necesariamente implica que un ciberdelincuente pueda entrar a su celular o computador, sino que el riesgo aumenta cuando existen otros problemas como dispositivos desactualizados, configuraciones inseguras o servicios de la red que quedaron abiertos innecesariamente.
Una dirección IP expuesta también puede ser utilizada para intentar saturar una conexión con grandes cantidades de tráfico, lo que se conoce como un ataque DDoS. Otro método consiste en falsificar la IP desde la que parece provenir una comunicación para tratar de engañar determinados sistemas de seguridad, como si se cambiara la placa de un carro.
¿Cómo protegerla sin ser un experto?
No es necesario intentar esconder completamente su IP, de hecho, internet necesita este tipo de direcciones para funcionar.
Publicidad
Una de las formas es utilizar una VPN, que hace que las páginas vean una una dirección IP distinta a la suya para protegerla o para aparentar que se está conectando desde otro país.
También conviene mantener actualizado el router, cambiar la contraseña que trae de fábrica y desactivar el acceso remoto si no se utiliza. El cortafuegos (firewall) del router o del dispositivo puede servir como un filtro para bloquear conexiones sospechosas.
Finalmente, vale la pena revisar la privacidad de videojuegos, transmisiones en vivo y otras aplicaciones, especialmente aquellas en las que se interactúa directamente con desconocidos.
Que alguien conozca su IP no equivale a que tenga acceso a sus dispositivos, pero mantener la red actualizada y bien configurada reduce las posibilidades de que ese dato termine siendo utilizado en su contra.