Médicos Sin Fronteras rechaza que EEUU lidere pesquisa por bombardeo a hospital
El director de Médicos Sin Fronteras para América Latina, David Cantero Pérez, habló en BLU Radio sobre el bombardeo aéreo del hospital de MFS en...
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El director de Médicos Sin Fronteras para América Latina, David Cantero Pérez, habló en BLU Radio sobre el bombardeo aéreo del hospital de MFS en Kunduz (Afganistán), un acto calificado de "crimen de guerra" por esta ONG.
“El hospital fue bombardeado por casi una hora y media a intervalos de 15 minutos y ocasionó 22 muertos, 12 de los cuales eran empleados y los otros 10 pacientes”, narró Cantero Pérez.
Según la organización, esto fue un duro golpe para la población civil que sufre las consecuencias de los combates entre el ejército afgano y los rebeldes talibanes, que se disputan el control de esta gran ciudad del norte de Afganistán, pues el hospital era el único capaz de tratar a los heridos graves en la región.
“No teníamos ningún reporte de que hubiera enfrentamientos en la zona y sabíamos que no había talibanes dentro del hospital”, enfatizó el director de MSF para Latinoamérica.
Durante la entrevista con Mañanas BLU, David Cantero hizo un llamado para que se haga una investigación independiente que esclarezca lo sucedido.
“Lo que ha dicho Estados Unidos de que ellos van a investigar lo que ha pasado está bien pero no es suficiente, no nos es satisfactorio que una de las partes en conflicto lleve a cabo esta investigación”, agregó.
En el momento del bombardeo, más de 100 pacientes y 80 miembros del personal, afganos y extranjeros, estaban en el hospital.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó sus "profundas condolencias", tras el ataque y afirmó que esperará los resultados de la investigación "antes de tener un juicio definitivo sobre las circunstancias de esta tragedia". La situación es "confusa y complicada" abundó su secretario de Defensa, Ashton Carter.
Esas explicaciones fueron consideradas "insuficientes" por el director general de MSF, Christopher Stokes, que pidió una investigación "exhaustiva y transparente" por parte de un "organismo internacional independiente".
En efecto, MSF rechaza de plano las justificaciones de responsables afganos, según las cuales combatientes afganos estaban en el interior del hospital y lo utilizaban como base.
"Estas declaraciones implican que las fuerzas afganas y estadounidense decidieron conjuntamente arrasar un hospital totalmente funcional (...) Ello equivale a reconocer que se trata de un crimen de guerra" declaró Stokes. La ONU ya consideró el sábado que el bombardeo aéreo puede considerarse como "crimen de guerra", si es considerado "deliberado por la justicia".
Además, "ello contradice totalmente los primeros intentos del gobierno de Estados Unidos de minimizar las consecuencias de los ataques al considerarlos como un +daño colateral+", vocablo utilizado inicialmente por la OTAN pocas horas después del bombardeo, destacó Stokes.
La ONG afirma haber transmitido preventivamente las coordenadas GPS de su hospital a los ejércitos afgano y norteamericano. Pero los bombardeos prosiguieron "durante más de 45 minutos" después de que la ONG hubiera advertido a los ejércitos que el hospital había sido alcanzado por los primeros disparos.
"Los disparos estaban muy enfocados, siempre contra el mismo inmueble (...)" explicó a la AFP el Dr Bart Janssens, director de operaciones del MSF.
La OTAN, que cuenta con 13.000 soldados en Afganistán, incluidos 10.000 estadounidenses, es objeto de controversia por los "daños colaterales" que suelen generar sus bombardeos aéreos.
Sin embargo estos bombardeos han sido esenciales en el apoyo dado al ejército afgano en su contraofensiva para recuperar Kunduz de manos de los talibanes.
Los talibanes consiguieron tomar la ciudad en apenas unas horas el lunes pasado, logrando su mayor victoria desde la caída de su régimen en 2001.
Las fuerzas de seguridad mostraron entonces, una vez más, las dificultades que tienen para contener a los combatientes islamistas.
Este lunes, tras casi una semana de combates, la calma parecía haber vuelto a la ciudad, libre de talibanes. Las televisiones mostraban las animadas calles de la ciudad, ocupadas por sus habitantes.
Según el ministerio de Salud, 60 personas murieron y más de 400 resultaron heridas en los combates por el control de esta ciudad, considerada paso estratégico en la carretera que une Kabul con Tayikistán. Con AFP