En el barrio Rebolo, suroriente de Barranquilla, familia y vecinos de un futbolista barranquillero en Ucrania hacen cadena de oración por su seguridad ante la amenaza de un eventual conflicto con Rusia y Estados Unidos. Dicen que lo respaldan en su decisión de quedarse.
En el sector de los tres postes, en el barrio Rebolo, donde Gilmar Bolívar Martínez nació y creció, no dejan de sentir un poco de angustia por su seguridad, luego de que el futbolista de 20 años decidiera regresar a Ucrania el pasado 2 de febrero para seguir jugando en la segunda división del fútbol ucraniano con el club Karpaty Halych que lo fichó hace un año y que decidió continuar jugando pese a las alarmas mundiales por la eventual guerra que pueda estallar.
En su natal Rebolo, donde Gilmar es un ejemplo de superación para muchos niños y jóvenes amantes del fútbol, su padre Gilmar Enrique Bolívar cuenta que la familia lo sigue de cerca a través de llamadas y se han unido en cadenas de oración a la que se suman sus vecinos para que no se desate una guerra.