Representantes del Gobierno Nacional y delegados del paro cívico aún no llegan a un acuerdo para conjurar la protesta, que ya causa millonarias pérdidas económicas, y desabastecimiento en productos de necesidad básica.
Bares, discotecas y restaurantes permanecen cerrados. Mientras esto afecta la economía del puerto y Valle del Cauca, los manifestantes se toman las calles. Pese a la orden de no abrir los establecimientos, algunos comerciantes abren sus negocios para no perder lo poco que les queda.
“Llevo cuatro días de trasnocho atrás del paro para que el Gobierno dé el paso a Buenaventura para que echemos a adelante", dijo habitante de Buenaventura.
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En estos días de paro cívico en Buenaventura rige la ley seca y muchos han atacado la medida. Este viernes, el paro cívico cumplió su cuarto día.