La muerte de Eduardo Emilio Vilarete, uno de los delanteros más recordados del fútbol colombiano por su capacidad goleadora y su extraordinario juego aéreo, dejó recuerdos imborrables entre quienes compartieron cancha y vestuario con él. Uno de ellos es el técnico Luis Fernando Suárez, quien habló en Blog Deportivo sobre las anécdotas que vivió junto al exfutbolista durante los años 80 y destacó tanto sus condiciones deportivas como su particular personalidad fuera de las canchas.
Suárez recordó que compartió equipo con Vilarete entre 1980 y 1981. En aquella época, el hoy entrenador tenía la tarea de marcar al reconocido centrodelantero, una labor que no resultaba sencilla por la habilidad del atacante para ganar los duelos aéreos.
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“Él me decía a mí: ‘Garrapata, garrapata, ándate de acá’”, contó el técnico, quien explicó que, como defensor, debía perseguirlo constantemente para intentar neutralizarlo.
Cabezazos inolvidables
Además, resaltó que el samario tenía una capacidad excepcional para cabecear y era un delantero con recursos que lo hacían difícil de controlar.
Suárez explicó que la principal virtud de Vilarete no se limitaba a la estatura o a la potencia física, sino también a la inteligencia para moverse dentro del área. Según el entrenador, el exdelantero sabía atacar los espacios, retroceder para después sorprender a los defensores y cambiar la dirección del balón mediante movimientos precisos de cabeza. “
La personalidad fuera de la cancha
Pero los recuerdos de Suárez no se limitaron a las virtudes deportivas. El entrenador también evocó el carácter bromista de Vilarete y las situaciones que protagonizaba durante los entrenamientos y las concentraciones. Según relató, el delantero solía llegar los martes después de los partidos del fin de semana y, en ocasiones, recibía llamados de atención del entonces entrenador Zubeldía. Como consecuencia, podía terminar en el equipo suplente durante los partidos de práctica de los jueves. Sin embargo, su capacidad goleadora terminaba imponiéndose: en apenas 15 o 20 minutos podía marcar tres tantos de cabeza, lo que llevaba al entrenador a reconsiderar su decisión y devolverlo a la titularidad para el siguiente compromiso.
La personalidad del exfutbolista también quedó retratada en una anécdota sobre su llegada a los entrenamientos en una camioneta negra de gran tamaño. Suárez recordó que Vilarete aparecía pitando y conduciendo de manera llamativa, mientras Zubeldía reaccionaba con evidente molestia, aunque finalmente terminaba aceptando las ocurrencias del delantero.
“Un loco, un loco, un loco bueno”, resumió al describirlo.
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Finalmente, Suárez expresó la tristeza que le produce la partida de su antiguo compañero, aunque aseguró que recordarlo también le despierta una sonrisa.
“Yo me acuerdo de la risa de él, me acuerdo de la forma como hablaba, me acuerdo de los gritos que pegaba cuando llegaba al entrenamiento”, concluyó.
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