El seleccionador de Uruguay, Marcelo Bielsa, anunció este martes su despedida de 'La Celeste' y asumió la responsabilidad por la prematura eliminación en la fase de grupos del Mundial 2026, una caída que calificó de "imprevista" y que genera una "frustración muy grande".
El técnico argentino aseguró que siente que ha "decepcionado a los aficionados" y que es una caída que nadie puede soportar.
Bielsa admitió que no puede justificar la posición obtenida y que su gestión de la "calidad de los jugadores disponibles" no fue suficiente, aunque subrayó que tanto el cuerpo técnico como la plantilla hicieron "lo máximo".
Consultado sobre las presuntas discrepancias tácticas previas al duelo decisivo contra España, Bielsa negó rotundamente haber modificado su estrategia por presión del plantel.
"Se jugó de acuerdo con mis ideas, que fueron siempre las mismas", sentenció, indicando que de haber cambiado, hablaría mal de los propios futbolistas.
No obstante, confirmó la existencia de reuniones con los referentes del equipo antes del inicio del torneo, en las que los jugadores le solicitaron modificar ciertas dinámicas de trabajo.
Según detalló, accedió a unificar los entrenamientos en un solo grupo —pese a que su método de dos grupos reduce los tiempos muertos y aumenta el tiempo de campo— y a reducir y espaciar las charlas técnicas.
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El entrenador explicó que dichas charlas, que no superaban los diez minutos, abordaban análisis de rivales, arbitrajes, corrección de errores y motivacionales.
Bielsa aseguró que aceptó las sugerencias al considerar que "el destinatario del mensaje tiene derecho a decir qué prefiere". Además, restó importancia a las filtraciones de estas cumbres, asegurando que los jugadores "no hicieron nada" que le impidiera conducirlos.
Sobre la sustitución de Fernando Muslera en el descanso, Bielsa explicó que, tras su error en el gol español, el arquero le comunicó que estaba "tan golpeado" emocionalmente que prefería dejar de jugar para no comprometer las posibilidades intactas del grupo, una actitud que calificó de "inusual e impropia" en el mundo del fútbol.