El nuevo arancel del 12,5 % impuesto por Estados Unidos a determinados productos colombianos no afectará a la totalidad de las exportaciones nacionales. Un análisis de la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, concluyó que el 72,4 % de la canasta exportadora del país continuará ingresando al mercado estadounidense sin este recargo adicional.
El estudio, elaborado a partir de la canasta exportadora colombiana de 2025 y las disposiciones finales de la Sección 301 de Estados Unidos, establece que el 20,8 % de las exportaciones sí quedaría sujeto al nuevo gravamen, mientras que otro 6,8 % continuará bajo el régimen de la Sección 232, que contempla tratamientos arancelarios diferenciados dependiendo del tipo de mercancía.
En términos prácticos, esto significa que más de siete de cada diez dólares exportados por Colombia a Estados Unidos no tendrán que asumir el nuevo recargo.
Esta medida arancelaria fue anunciada por la administración del presidente Donald Trump el pasado 23 de julio y está relacionada con una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR, sobre los mecanismos de Colombia para impedir la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
El arancel pasó del 10 al 12,5 %. Sin embargo, AmCham Colombia aclaró que la decisión no implica que los productos colombianos estén siendo fabricados mediante trabajo forzoso.
El cuestionamiento de Estados Unidos está relacionado con el sistema institucional colombiano y con los controles para evitar que ingresen al país bienes provenientes de terceros mercados que puedan tener antecedentes de haber sido producidos bajo esas condiciones.
El impacto del nuevo arancel estará concentrado en determinados sectores. De acuerdo con el análisis de AmCham, unas 1.907 líneas arancelarias podrían estar expuestas al recargo.
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Sin embargo, el riesgo está altamente concentrado. Las diez principales líneas representan el 50,6 % del valor total de las exportaciones potencialmente afectadas.
El sector de plantas vivas y productos de la floricultura es el más expuesto y concentra el 35 % de ese universo. Le siguen los plásticos y sus manufacturas, la confitería, los pescados y crustáceos, los productos de aseo, las confecciones, la joyería, el cacao y otros productos de la industria alimentaria y manufacturera.
También podrían verse afectados algunos productos de cosmética, alimentos procesados, textiles y diversas manufacturas.
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En contraste, entre los productos que quedaron excluidos del nuevo recargo se encuentran el café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate y determinados tipos de azúcar, además de otros bienes exceptuados por Estados Unidos para evitar afectaciones sobre sus propias cadenas de abastecimiento.
Aunque formalmente el arancel es pagado por el importador estadounidense, AmCham Colombia advierte que el costo puede terminar afectando a los exportadores nacionales.
El mayor valor podría trasladarse total o parcialmente a las empresas colombianas mediante una reducción en el precio de venta, repartirse entre compradores y vendedores o reflejarse en un aumento del precio final para los consumidores.
La consecuencia, según la Cámara Colombo Americana, sería una pérdida de competitividad frente a proveedores de otros países que no estén sometidos al mismo gravamen.
“Las exportaciones colombianas no tendrán un impacto uniforme”, explicó María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, quien señaló que los sectores más expuestos deberán actuar rápidamente para preservar su posición en el mercado estadounidense.
Colombia prepara una estrategia de negociación
En medio de este escenario, el equipo de transición del Gobierno electo de Abelardo De La Espriella anunció que el 28 de julio instalará mesas de trabajo con la administración de Donald Trump para buscar alternativas frente a los nuevos aranceles.
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Las conversaciones estarán lideradas por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el ministro de Comercio designado, Mauricio Gómez Amín.
Según lo anunciado, Colombia presentará un borrador de decreto para fortalecer los controles sobre la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
AmCham Colombia considera que estas medidas podrían abrir la puerta a una futura revisión de la decisión estadounidense, siempre que el país logre demostrar avances concretos y verificables en el fortalecimiento de sus controles institucionales.
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